Respetar su cuerpo en movimiento

CRIANZA RESPETUOSA

4 claves para respetar su cuerpo en movimiento

Durante los primeros años de vida del bebé es necesario respetar sus movimientos para favorecer el desarrollo adecuado de sus músculos y huesos.

Anna Maria Obradors

Las primeras veces que cogemos a un recién nacido nos invade una extraña sensación. Es una mezcla entre respeto, miedo e inseguridad porque pensamos que hasta el menor de los movimientos puede lastimarlo.

Los brazos de su madre son el mejor lugar donde puede permanecer porque le aportan seguridad, confianza, amor y tranquilidad, así que no hay que tener miedo a la hora de manipularlo siempre que se coja con firmeza, pero con precaución y cariño al mismo tiempo.

1. Piel con piel siempre que puedas

Una vez ha nacido, el bebé puede sentirse desprotegido ya que su nuevo hábitat es muy diferente al claustro materno donde ha permanecido cobijado, a una temperatura constante, balanceado por el líquido amniótico y escuchando el corazón de su madre, e incluso su intestino, durante nueve meses. Así pues, solo un ambiente similar podrá cubrir las necesidades de seguridad y calor que el bebé necesita, por eso es importante el contacto piel con piel.

Los bebés perciben con gran facilidad nuestros estados de ánimo; de manera que para poder transmitirle seguridad debemos dejar el miedo a un lado y cogerlo con total confianza, pero sin brusquedad.

Si está tumbado, podemos colocar una mano debajo de su espalda y con la otra, abrazar su cuerpo. A continuación, lo levantaremos y lo acercaremos a nuestro cuerpo para que oiga nuestro corazón, nuestra respiración y pueda sentir nuestro olor. Para acostarlo, actuaremos a la inversa: primero lo dejaremos sobre una superficie firme y segura, luego retiraremos la mano de la espalda y, por último, la del cuerpo.

2. Al principio, mejor en vuestros brazos

También es muy importante que durante los primeros días de vida, el bebé no vaya de unos brazos a otros. Es una práctica bastante habitual, porque a la mayoría de las visitas les gusta cargarlo aunque solo sea un momento, pero lo cierto es que al bebé lo puede incomodar y poner nervioso.

Es preferible que su adaptación al nuevo entorno se haga con tranquilidad.

3. No le "ayudemos" a avanzar etapas para las que no está preparado

A medida que el niño crece y adquiere maduración física y psicomotriz, sus movimientos irán cambiando. Entonces será él quien nos guíe sobre cómo le gusta que lo cojan.

Y nunca lo forzaremos a adoptar posturas que él no desee.

Como sus sistemas muscular y óseo están en pleno desarrollo, hay que respetar su ritmo: no lo pondremos ergido ni de pie si aún no es capaz de levantarse por sí solo.

Cuando el niño empieza a aguantarse de pie de forma autónoma, se dejará caer y parará en cuanto esté cansado, pero si nosotros lo sujetamos no lo podrá hacer, y es posible que se sobrecarguen las articulaciones y la musculatura.

4. Libertad de movimiento pero en un entorno libre de peligros activos.

Es importante que lo dejemos experimentar libremente para que pueda aprender a su ritmo a sentarse, a gatear y a caminar, pero asegurándonos de que el espacio es seguro.

Artículos relacionados