Madre tumbada en la naturaleza con su bebé

Regenerarse

4 ideas para contagiar calma al bebé

El pequeño percibe cómo te sientes y se contagia de esas emociones. No dudes en buscar algunos momentos al día para relajarte. Saldréis beneficiados los dos

Vicky Noble

En nuestra sociedad se valora y promueve la actividad mental como algo muy positivo; y afortunadamente hoy también se potencia la actividad física, pero pocas veces tenemos en cuenta la otra cara de la moneda, la necesidad de reposo para regenerarnos y reequilibrar nuestro ser.

Para ser capaces de digerir los estímulos externos que nos llegan sin cesar, necesitamos una buena dosis de descanso y/o prácticas que nos ayuden a reducir el ritmo, reconectar con nosotros mismos y poder así asimilar lo vivido.

¿Cómo tranquilizar a un bebé?

En un hogar donde reina la calma, la acción puede fluir en un entorno de paz. De ahí la importancia de darnos un espacio y un tiempo con el fin de poder cultivar esta calma, para que forme parte del clima habitual de nuestro hogar. La meditación nos ayuda a acallar el exceso de actividad mental.

Y es que no tendríamos que olvidarnos de que, si vivimos en un estado de calma (plenitud y equilibrio interno entre la tranquilidad y la acción), nuestro hijo también podrá mantener su estado de calma, lo que, evidentemente, potenciará que esta reine en el hogar.

Apúntate estas 4 claves para lograr un poco de paz

Con estas actividades no solo estaremos potenciando nuestra calma sino la del bebé. Ten en cuenta que todo aquello que percibe es nuevo, y que es una gran idea que experimente calma y tranquilidad en su entorno.

1. Disfruta del aire libre

Procura estar en contacto con la naturaleza un ratito cada día: observar un árbol, las nubes... Centrar la atención en las sensaciones del cuerpo y en los sentidos te hace descansar de la actividad mental.

2. Sin prisas

Una buena organización es esencial. Es importante no tener grandes expectativas (hacer listas de tareas cortas, asumibles y organizadas por prioridades). Asume que siempre quedará algo sin hacer. Procura mantener el orden.

3. Un tiempo para cada cosa

No te centres solo en lo que “tienes que hacer”. Intenta reservar algún momento del día para relajarte, disfrutar en familia y en pareja.

4. Qué te enseña tu bebé

Observa cómo vive las situaciones de emoción intensa para volver al estado de calma. Observa cuando tu bebé llora de hambre (por ejemplo) y una vez atendido vuelve a la calma, sin quedarse atrapado en la emoción anterior. Ellos nos enseñan.

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