Una relación sana con los abuelos

RELACIONES SANAS

7 claves para gozar de una sana relación con los abuelos de tu hijo

Nadie tiene mayor influencia en la relación entre nietos y abuelos que los padres, pues se hallan en una posición intermedia y de autoridad clave. Eso requiere a veces iniciativa, a veces silencio y a veces tacto.

Carlos González

1. Sé flexible

No puedes pretender que los abuelos sigan al pie de la letra tus instrucciones. “Ponle el jersey, no se lo pongas, dale manzana, no le des pera, cógelo en brazos, no lo cojas, que duerma la siesta, que no duerma tanto...”. Recuerda que los abuelos han criado al menos a un hijo vivo. Decide qué cosas son realmente importantes y explícaselas con claridad; para el resto, confía en su criterio.

2. Admite las discrepancias

No siempre estarás de acuerdo con los abuelos sobre la forma de educar a tus hijos, como no estarás de acuerdo con tu pareja. Es una suerte para los niños que los adultos que les rodean puedan expresar diferentes opiniones y que no exista un poder absoluto. Por supuesto, no se debería caer en el insulto o la descalificación. Ni "esta madre tuya, seguro que no te da más que congelados", ni "no le hagas caso al abuelo, que no dice más que tonterías".

3. ¿Discutir ante los niños?

No descalificar al otro no significa que no opinemos delante de los hijos, que haya que aceptar lo que nos parece injusto sólo para no mermar la autoridad de otro adulto. No hay que tener miedo a decir delante de los niños cosas como "va, no te enfades, seguro que ha sido sin querer" o "es que es muy pequeña para recoger sola, yo la ayudaré". Por supuesto, también los abuelos (o tu pareja) podrán discutir tus decisiones.

4. Escucha sus necesidades

Por lo general, a los abuelos les encanta ocuparse de los nietos, pero algunos se sienten "usados". Por eso, para evitarles una carga excesiva, mantén un diálogo abierto con ellos y ofréceles hacer otras actividades que no se limiten a tareas y obligaciones. Ellos también disfrutan yendo a la playa, al cine u organizando los cumpleaños de sus nietos.

5. Enseña geografía familiar

Enséñales a tus hijos dónde vivieron vuestros abuelos y demás ancestros. Si podéis, emplead algunas vacaciones en visitar esas tierras. De esa manera, los niños tendrán una mayor oportunidad de vincularse a la realidad de sus mayores, situándose físicamente en el lugar donde tuvieron lugar los hechos que los abuelos narran.

6. Mantén vivo el vínculo

Si tus hijos ven que tus padres y tú mantenéis una afición en común o compartís alguna actividad, aunque sean meras conversaciones, aprenderán que ellos pueden hacer lo mismo con sus abuelos y contigo; que la familia no es sólo una fuente de satisfacción de necesidades, sino también un entramado de relaciones afectuosas que no tiene límites en su desarrollo.

7. Ante la ruptura familiar...

No todo son caminos de rosas. Hay familias rotas, peleadas, padres que no quieren hablar con los abuelos.

Es probable que ahora que tienes tus propios hijos seas capaz de comprender mejor algunas de las cosas que hicieron tus padres.

Tal vez sea el momento de iniciar una reconciliación. O tal vez no. Quizá no puedas perdonar a tus padres. Tal vez no quieras dejar a tus hijos con sus abuelos, para que no se repitan cosas que te dolieron. Cuando tengan edad suficiente, podrás explicarlo a tus hijos.

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