7 motivos para cogerlo en brazos

BEBÉS FELICES

7 motivos por los que está mejor en tus brazos

Durante tantas generaciones se ha tenido la creencia errónea de que aupar a los niños era negativo que aún hoy nos asalta la duda.

Ana María Obradors

Una de las preguntas que los padres y las madres se formulan más a menudo es si es bueno coger a su bebé en brazos. Antiguamente, se tenía la convicción (errónea) de que dejar llorar al bebé lo fortalecía, además de que lo ayudaba a ensanchar sus pulmones.

Sin embargo, los estudios científicos han demostrado que los niños acariciados y acarreados por sus padres son más felices y enferman menos. Como en otras muchas cosas, la pediatría ha cambiado en este aspecto: ahora se sabe que es bueno acariciar al bebé, cogerlo, mecerlo...

Así que no solo no está contraindicado, sino que es necesario para una buena nutrición afectiva del bebé y del niño.

7 Motivos para cogerlo

Cuando lleves a tu hijo en brazos, además de disfrutarlo todo lo que puedas, piensa que le estás ofreciendo grandes beneficios, porque:

  1. Potencia el vínculo. Justo después de nacer, colocar al bebé sobre el pecho desnudo de la madre favorece el establecimiento de la díada madre-hijo. Además, ayuda a la estimulación hormonal de la mujer, agudiza los sentidos del bebé –ya que huele la piel de su madre y escucha su latido– y lo ayuda a mantener la temperatura corporal.
  2. Ofrece seguridad afectiva. Al igual que a nosotros nos calma un abrazo, al bebé le da seguridad que lo cojan en brazos. Acunarlo y sustentarlo lo tranquiliza y le da confianza, por lo que su desarrollo y su personalidad se desenvolverá con placidez y mayor autoestima.
  3. Calma el llanto. Llorar es la máxima expresión de disconformidad, ya sea por hambre, frío, soledad... Y sostenerlo en brazos le proporciona escucha y calma al llanto. Los cólicos también se apaciguan cuando se le coge en brazos.
  4. Favorece el eructo. Después de tomar el biberón o tras haber cogido aire al mamar en una posición incorrecta, mantenerlo en posición vertical ayuda al bebé a expulsar el aire que pueda haber tragado. Al estar incorporado se evita el reflujo, la regurgitación y también la incomodidad.
  5. Mejora la estimulación visual. Desde los brazos, el bebé puede ver todo aquello que lo rodea desde otra perspectiva. Además, puede escuchar y ver lo que en aquel momento hace el adulto, siendo este un estímulo y un aprendizaje diferente.
  6. Evita la plagiocefalia postural. El bebé que siempre está tumbado en el cochecito, en el cuco... se apoya constantemente sobre el hueso occipital del cráneo, haciendo que la cabeza se moldee y se aplane. En cambio, esto no pasa si el niño va en brazos.
  7. Garantiza la relajación del bebé después de un día lleno de estímulos y favorece que se quede dormido. Para los padres, después de un duro día de trabajo, también es muy gratificante vivir este momento al llegar a casa.

Sin miedo a malcriar

Ni la crianza, ni la educación recibida se van a ver afectadas de forma negativa por cogerlo en brazos, como tampoco lo hará decirle lo mucho que lo quieres, cantarle una canción o leerle un cuento acostados en la cama.

El bebé es un ser que depende de su cuidador, y al igual que todas las especies animales que son acarreadas, su evolución y maduración será progresiva, lenta y gradual, pero será mucho más plena si ha sido abrazado y llevado en brazos siempre que lo haya necesitado, independientemente de su edad.

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