Entrevista a Laura Gutman

ENTREVISTA

"Amar, aun cuando no hemos sido suficientemente amados".

Entrevistamos a Laura Gutman, psicoterapeuta y escritora

Lleva más de 30 años desarrollando una metodología para la indagación personal de hombres y mujeres, con la que cada persona puede crear su propia realidad emocional, tomando como punto de partida su infancia. Crear esta biografía humana, como ella misma la llama, es clave para poder entender nuestra manera de relacionarnos con los demás.

A veces podemos estar cuidando a los niños, pero nos cuesta entregarles nuestra total atención. ¿Puede estar relacionado con lo que recibimos siendo niños?

–Sí, claro. Pero no solo está relacionado con nuestra experiencia infantil, sino, sobre todo, con el “personaje” que nos ha dado amparo, o con el “rol” que hemos asumido desde la niñez y a lo largo de nuestra vida para sobrevivir al desamor. No es solo “qué nos pasó”, sino también qué hemos hecho con “eso que nos pasó”.

–¿Nos podemos fiar de nuestros recuerdos de infancia?

–En principio, no, porque los recuerdos son organizaciones de la conciencia. Ese orden está construido a partir de las palabras que fueron nombradas –en casi todos los casos– por nuestra madre. Recordamos lo que fue dicho, no lo que nos aconteció. Por ejemplo, si mi madre decía que yo era la más responsable de todos, que era buenísima y que, en cambio, mis dos hermanos eran traviesos y desobedientes…, voy a recordar mi buena conducta y la ayuda que le ofrecía a mi mamá, pero no voy a recordar mis miedos, mis obstáculos, mis dificultades, mis fobias o mis necesidades infantiles. Por otra parte, sí voy a recordar las necesidades de mi madre y mis deseos de ayudarla. ¿Por qué? Porque, probablemente, mi madre se quejaba de sus penurias –que fueron nombradas–, pero al mismo tiempo es posible que mi madre no haya tenido ni la más remota idea de qué me sucedía a mí de niña. Por eso no lo pudo nombrar y yo no lo puedo recordar.

–Pero, si algo lo hemos olvidado, ¿tiene sentido intentar traerlo ahora a la consciencia?

–¡Claro!, porque aunque lo hayamos “olvidado” está allí, en la sombra, en el inconsciente, y opera en la totalidad de nuestras acciones. Recordar qué es lo que nos aconteció es el primer paso para comprender el escenario completo de nuestra infancia, que en general ha sido mucho más devastador, desamparante, violento, abusivo o abandonado de lo que creemos (ya que nuestra madre no nombró nuestra soledad o nuestro sufrimiento, sino que nombró el suyo, que ciertamente también fue espantoso). Ahora bien, ese es el primer paso. Luego tendremos que abordar qué hemos hecho para sobrevivir a ese nivel de desamparo, para después revisar cómo hemos entrenado ese “mecanismo de supervivencia” y de qué manera lo actuamos todavía hoy, sin darnos cuenta. Entonces comprenderemos que las dificultades que tenemos en nuestras relaciones afectivas, e incluso en el vínculo con nuestros hijos, tienen su razón de ser y su lógica.

–¿Por qué tenemos tanto miedo a mirar las heridas de la infancia?

– Porque duelen. Aunque es importante saber que ya nadie nos puede hacer daño. Esa es la gran diferencia entre ser niños y ser adultos. Ahora podemos observar qué fue lo que aconteció, comprender qué hicimos y tomar decisiones conscientes –las que sean– a favor de todos.

–¿Cuál es el propósito de construir nuestra biografía humana?

– La biografía humana es un sistema que fui inventando a lo largo de los años y que intenta mirar lo más globalmente posible la vida de un individuo. Suelo decir que es un trabajo de detectives. No nos importa lo que cada individuo “dice”, buscamos escenarios reales, partiendo de las experiencias infantiles (siempre desde el punto de vista del niño que hemos sido). Intentamos mirar campos completos observando todo lo que ese niño esperaba recibir en calidad de confort, ternura, disponibilidad materna, alimento, cariño… y la distancia con la que realmente sucedió. No juzgamos a nadie. Luego observamos qué mecanismos usó ese niño para sobrevivir y cómo siguió usándolos en la vida cotidiana adulta. Luego nos dedicamos a mirar los escenarios actuales desde esa lógica global, mirando los puntos de vista de cada partícipe de ese escenario. La intención es que cada uno sea más consciente y, por lo tanto, más responsable de las decisiones que toma en los diferentes ámbitos de su vida.

–¿Es solo para madres?

–No, es recomendable para cualquier adulto. Todos hemos tenido una infancia, todos estamos hambrientos de amor, todos estamos peleando por migajas y ya es hora de darnos cuenta de que podemos recuperar la capacidad de amar, aun cuando no hemos sido suficientemente amados.

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