Descubrir el mundo a su ritmo

CRIANZA RESPETUOSA

Cómo respetar su ritmo al descubrir el mundo

Para tu hijo cada instante es único, y si lo acompañas en esas primeras experiencias, crecerá feliz y seguro de sí mismo.

Para tu bebé, todo, absolutamente todo, es nuevo, y cada experiencia que vive es diferente. Su primer baño, su primer día en el parque, sus primeros pasos, su primer mejor amigo, su primera palabra...

Y tú estás a su lado acompañándolo, cuidándolo en este proceso de descubrimiento del mundo que lo rodea, siguiendo tu instinto para ofrecerle lo mejor, y así poder disfrutar juntos de todas estas primeras veces, saboreando cada paso, atesorando cada instante en el corazón.

Pero, en algunas ocasiones, este mundo frenético en el que vivimos, donde se premia la inmediatez por encima de todo, nos lleva a desear que los niños alcancen la siguiente etapa de su crecimiento antes de estar realmente preparados para ello, lo que suele suponer una enorme frustración para ellos.

  • Cuando tan solo necesitan estar en posición horizontal, los mantenemos erguidos.
  • Cuando tan solo quieren seguir tomando el pecho, nos gustaría que se comieran un plato de comida triturada.
  • Cuando tan solo desean gatear, los cogemos de las manos o los sentamos en un “andador” para que caminen lo antes posible.
  • Cuando todavía no están preparados para dejar de utilizar los pañales, insistimos en que lo hagan.
  • O cuando solo necesitan jugar, insistimos en que aprendan los colores, los números y las letras.

El desarrollo integral de los bebés está diseñado de manera natural para ir avanzando poco a poco, pasito a pasito, en continua evolución, sin necesidad de que los adultos vayamos estirando o empujando ese proceso.

Porque cuando intervenimos sin necesidad, los bebés no son ni más felices, ni más inteligentes, ni más seguros de sí mismos.

Al final, ¡lo logra!

Cuando un bebé ha sido respetado en todas sus etapas psicomotrices y por primera vez consigue subir gateando una escalera, trepar a un tronco o columpiarse por sí mismo poniendo todas sus herramientas físicas y psíquicas en circulación, se siente satisfecho y totalmente pleno. Y lo más probable es que lo quiera repetir una y mil veces más hasta asegurarse de que domina ese reto por completo.


Y si se diera el caso de que hoy no lo lograra, tampoco pasaría nada, porque él entiende que esto también forma parte del proceso de descubrimiento y aprendizaje que está viviendo. Además, quién sabe, quizá mañana sea posible. Y él lo sabe, ¡y no cesará en su empeño! La primera vez que al voltear un cubo de playa sale un castillo de arena, o la primera vez que salte una ola, o coja una concha, o encuentre un cangrejito... serán momentos que seguramente olvidará, pero que formarán parte de su experiencia vital.


Tu papel es muy importante

  • Tu hijo solo necesita que estés cerca de él, sin necesidad de hacer nada, solo mirándolo, porque esto le da confianza y seguridad.
  • Para que el niño logre sentirse seguro y confiado de sus posibilidades necesita ser él mismo quien se marque los objetivos.
  • El niño en ningún caso necesita que nosotros lo retemos o le señalemos desafíos. Nuestro acompañamiento empático se parece más al de un observador confiado que al de un entrenador o motivador expresivo.
  • A su vez, bebés y niños dependen de un entorno naturalmente rico de experiencias sensoriales y afectivas para ir creciendo en armonía.
  • Necesitan del cuerpo materno disponible para atender sus necesidades de confort, afecto y alimento, y de un entorno donde moverse en libertad.