Decir adiós al pañal

CLAVES

Decir adiós al pañal

Ser flexibles, tener paciencia y pocas expectativas sobre la edad o el momento correcto son las mejores claves.

Rosa Jové

El pañal es un gran invento que ha ahorrado mucho tiempo a las mujeres. Mi madre explicaba que cuando ella era pequeña no había lavadoras y las madres tenían que lavar a mano la ropa del bebé, y había mucha diferencia entre lavar un trozo de tela o tener que lavar la muda entera, sobre todo en invierno, con el agua fría y el tiempo que tarda la ropa en secarse.

Actualmente, aunque ya tenemos lavadoras y secadoras, los pañales siguen siendo un gran ahorro en tiempo y agua, y los que son reciclables nos dan la oportunidad de contribuir al medio ambiente. Pero llega un día en que el niño puede abandonar el pañal y muchos padres no saben cómo hacerlo de una forma efectiva y afectiva. Porque tan importante es lograrlo como que el niño se sienta respetado y querido durante el proceso.

¿Cuándo quitar el pañal?

Se puede hacer en varios momentos. Los más frecuentes son tres:

  1. por un lado cuando el niño lo pida
  2. por otro cuando el niño esté preparado aunque no lo pida
  3. en tercer lugar cuando las circunstancias lo aconsejen.

Veámoslo:

Alrededor de los dos años o dos y medio muchos padres comentan que tienen serios problemas para cambiar el pañal de sus hijos porque se rebelan. ¡Perfecto! Aprovecha ese momento. Dile que como notas que no le gusta, no se lo pondrás más, pero que si quiere seguir con el pañal tan solo tiene que pedirlo otra vez. Así, o bien quitamos el pañal pronto, o, si lo pide, terminamos con el problema de que no quiera cambiarse el pañal.

Después, alrededor de los tres años, la mayoría de los niños suelen estar preparados para que se lo retiren (¡ojo!, la mayoría no quiere decir todos) y, aunque no lo hayan pedido nunca, puedes probar a retirarlo.

El tercer caso viene determinado por las circunstancias personales. Por ejemplo, si el niño empieza el colegio, tendrá menos conflictos con las profesoras si ya no lleva pañal que si lo lleva. O si os trasladáis a vivir a un sitio apartado donde su compra va a ser difícil.

¿Y qué pasa si lo quitamos y aún no es el momento? Pues nada. Dejar el pañal no es obligatorio y serán igual de buenos padres si su hijo lo lleva como si no. Quizá el niño necesite un poco más de tiempo para conseguirlo, pero nada más.

Todo es perfectamente normal.

¿Cómo hacerlo?

Pues un pañal se quita y ya está. A partir de ese momento hay que estar preparado para poner más lavadoras, tener más recambios de ropa y pasar más la fregona, pero nada más: todo niño sano acaba controlando algún día sus esfínteres, solamente es cuestión de saber esperar, pues cada uno tiene un ritmo madurativo diferente.

Aparte de esto hay que ser respetuosos con los niños y deberíamos explicarles lo que vamos a hacer de una forma cariñosa. El recordarles que los mayores no lo llevan, o que algún primo mayor al que admiran también se lo quitó en su día, puede ayudar a que tengan más interés y motivación. Anticipar la noticia también ayuda porque los padres podemos ver si el niño tiene algún tipo de miedo o preocupación. Si es así podemos trabajarlo antes de quitarle el pañal y nos aseguraremos de que lo hace más convencido y contento.

Hay padres que me preguntan si se debe quitar solo de día o también de noche. Según mi experiencia van más rápidos si se quita totalmente –día y noche–. En estos casos, para que no se moje el colchón, se pueden colocar empapadores en la cama que se retiran y cambian si el niño sufre algún escape. Si la casa tiene buena temperatura o es verano (muchos padres suelen intentarlo en esta época del año) puede dormir desnudo, así su piel se secará en poco tiempo.

No obstante, si no quieres colocar empapadores o quieres sacar el pañal en invierno, pues ponle pañal de noche. No pasa nada.

Orinal ¿sí o no?

Me gusta más acostumbrar a los niños a que usen directamente el váter, pero a veces les da miedo esa taza tan grande y profunda, aunque utilicen un adaptador. En estos casos, el orinal o incluso el bidé hacen que se sientan más seguros.

Pero hay ocasiones en que el orinal es utilizado casi como un instrumento de tortura para que el niño se siente a unas determinadas horas y esté sin moverse hasta que haya realizado algún tipo de deposición. En esos casos no estoy a favor del orinal. Evidentemente, porque no hay que obligar. Pero también por otra razón más, porque lo bueno es controlar los esfínteres, es decir, darse cuenta de cuándo se tienen ganas y pedir para hacerlo. En cambio, obligarle a hacerlo a una determinada hora no va a propiciar que el niño se dé cuenta. Y, además, no tiene sentido, porque cuando sea más mayor no va a interrumpir su vida social y escolar para ir al baño a la hora a la que le han acostumbrado, ¿verdad? Lo mejor es que aprenda a controlar por él mismo y que pueda adaptarse a la vida que le toque y no a hacer sus necesidades según el horario de una puericultora de la guardería o de su madre.

Si ya son mayores

En algunos casos, el control de esfínteres no es un problema al principio puesto que el niño alegremente deja el pañal, pero a veces sí lo es más tarde porque resulta que el niño no acaba de controlarlo. En primer lugar, es preciso saber qué es “normal”: la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría manifiestan que un niño no es enurético (tiene problemas con el pipí) hasta que no tiene como mínimo 5 años o un desarrollo equivalente. Y en el caso de la enuresis nocturna se está hablando actualmente de los 7, e incluso 8, años. Tampoco se puede decir que un niño sea encoprético (que se le escape la caca) hasta que no tenga como mínimo 4 años o un desarrollo equivalente. Estamos hablando en todos los casos de la edad de desarrollo, así que si su hijo nació prematuro o con algún tipo de inmadurez hay que esperar a que su edad de desarrollo sea esa. Y si una vez superada esa edad, el niño sigue haciéndose pis en la cama, entonces hay métodos que pueden ayudar.

Contar con su interés

Yo no soy partidaria del uso de métodos porque sé que todo niño sano va a controlar algún día sus esfínteres, es solo cuestión de esperar; pero a veces son los propios niños los que no tienen espera y les gustaría superarlo para poder ir a dormir a casa de algún amigo, por ejemplo. En ese caso, como es él el que está motivado para dejar de hacerse pipí, podemos intentarlo.

Pero tengamos muy claro que si él no lo está, utilicemos el método que utilicemos, va a tener pocos resultados. Así pues, lo primero es contar con su interés.

Existen dos tipos diferentes de métodos que pueden ser de ayuda:

1. Con dispositivo de alarma

Se trata de un pañal sensible a la humedad que se sujeta a la ropa interior del niño y que lleva una alarma conectada. Cuando el niño a penas ha emitido unas gotitas de pipí la alarma despierta al niño, que se ve obligado a levantarse y acabar en el baño si no quiere que siga sonando. Hay niños que duermen tan profundamente que ni un bombardeo les despertaría, por lo que es básico que estén motivados y quieran participar para que funcione.

2. Método de anticipación

Se trata de despertar al niño por la noche para levantarlo y que vaya al baño y no se haga pipí en la cama.

El problema es que no debe hacerse cuando los padres quieran (“yo antes de acostarme le levanto y le llevo a hacer pipí” o “me levanto a las 4 cada día y le llevo al baño”) porque el niño no controlará nunca. Puede que consigas que no moje la cama (si lo levantas cada hora seguro que no lo hace) pero así no aprende a dormir sin hacerse pipí. Hay que despertarlo justo cuando tenga ganas: así notará la sensación de vejiga llena, se despertará e irá al baño.

¿Cómo sabemos cuándo es su hora? A partir de los 6 años, que es cuando se puede empezar a hacer una intervención, los niños suelen hacer un solo pipí, más o menos a la misma hora, si tiene un horario regular de ir a la cama y orinar antes. Se trata de que te levantes por la noche a una hora que creas que todavía no se habrá hecho pipí: si ya se lo ha hecho, levántate un poco antes el próximo día, y si no lo ha hecho, un poco más tarde. En pocos días seguro que intuyes cuál es la hora en que tu hijo tiene necesidad de ir al baño, entonces despiértalo unos minutos antes. Poco a poco irá asociando “sensación de vejiga llena” con “despertar para ir al baño” y al final habrá un momento en que lo hará él mismo.

Antes de actuar por la noche

Cuando el niño sigue haciéndose pis por la noche a partir de cierta edad, y antes de empezar a utilizar algún método para la enuresis nocturna, hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Tu hijo debe tener más de 5 o 6 años y debe querer dejarse de hacer pipí por la noche. Sin su interés, los resultados van a ser pobres. No riñas nunca a tu hijo, él no es consciente, y el hecho de ser censurado aumentará su estrés y se empeorará la situación.
  • Antes de empezar cualquier tratamiento hay que descartar patologías genitourinaria (estructural, neurológica o infecciosa), uropatía obstructiva, espina bífida y cistitis, diabetes mellitus o insípida.También otros trastornos de conciencia, sueño y sonambulismo.
  • La ansiedad y el estrés también favorecen los problemas. Por eso aquellos que ya controlaban esfínteres, ante algún hecho traumático (accidente, separación de los padres, bullying escolar...) pueden volver a hacerse pis, incluso escapes involuntarios de caca.

¿Seguro que es enuresis?

Los criterios de la Academia Americana de Pediatría para determinar la enuresis nos ayudan a limitar mejor el término. Son los siguientes:

  • La emisión repetida de orina en la cama o en la ropa (sea voluntaria o intencionada).
  • Este comportamiento tiene que ser clínicamente significativo, manifestándose con una frecuencia de dos episodios semanales por lo menos durante tres meses consecutivos, o por la presencia de malestar o deterioro social, académico o de cualquier otra área importante de la vida del niño.
  • La edad cronológica del niño debe ser por lo menos de cinco años (o el nivel de desarrollo equivalente).
  • El comportamiento no debe ser exclusivamente causado por el efecto fisiológico directo de una sustancia (por ejemplo, un diurético) ni de una enfermedad médica (como la diabetes, espina bífida, trastorno convulsivo...).
  • Estos criterios permiten deducir que en la gran mayoría de los casos, un control tardío de esfínteres no implica enuresis.

Qué hacer si algo falla

  • Es posible que quites el pañal y notes que tu hijo a partir de ese momento comienza a hacer retenciones de orina de más de ocho horas, o que retiene la caca durante varios días.
  • Puede incluso que llore, que quiera de nuevo el pañal, o que se esconda para hacer sus deposiciones.
  • No pasa nada, se lo vuelves a poner y al cabo de pocos meses lo puedes volver a intentar. Esta vez asegúrate de que el niño ha perdido el miedo.
  • Esto se puede hacer tantas veces como se quiera y sea necesario, no hay problema, porque hagas lo que hagas con el pañal –quitarlo pronto o quitarlo tarde– llegará un día en que el niño controlará sus esfínteres y dejará de usarlo.
  • Para permanecer en calma, es mejor no tener grandes expectativas, y sí mucha flexibilidad para tomar decisiones, avanzar o retroceder, en función de cómo vaya evolucionando el niño.