"El Sueño es evolutivo"

DULCES SUEÑOS

"El sueño es evolutivo"

Entrevistamos a María Berrozpe, Doctora en biología, autora del libro "Dulces Sueños".

Como a muchas otras mujeres, la maternidad le cambió la vida. Tras 14 años dedicada a la investigación básica, decidió volcarse en analizar la biología de la crianza, y más en concreto la ciencia del sueño infantil. Este año ha publicado Dulces Sueños, para poder explicar científicamente por qué enseñar a los bebés a dormir es perjudicial física y psicológicamente.

¿Por qué decidiste investigar sobre el sueño infantil?

Porque cuando me convertí en madre, decidí dedicarme a mi bebé al 100%, pero echaba de menos mi vida como investigadora. Por eso cambié la poyata de laboratorio por las bases de datos de bibliografía científica de Internet, y así pude compaginar la crianza de mis hijos con mi vocación investigadora.

¿Qué te impulsó a escribir el libro “Dulces sueños”?

El observar que el mensaje mayoritario que nos llegaba a los padres, es decir, que los bebés deben dormir solos y toda la noche, sin interrupciones, a partir de los seis meses de edad, estaba sesgado, era parcial y no representaba toda la ciencia del sueño infantil.

Este mensaje produce expectativas difícilmente alcanzables, por lo que es el principal causante de los problemas de sueño infantil que sufren las familias. Como consecuencia, las estanterías de las librerías se llenan de manuales sobre el sueño en el que el experto vende a las padres soluciones rápidas adornadas con el “científicamente demostradas” que en muchas ocasiones ni siquiera respetan los valores de las propias familias.

Y lo cierto es que aplicar soluciones en plan “one fits all” no sólo puede ser inútil sino, sobre todo, contraproducente. Con “Dulces sueños” pretendo poner en las manos de los padres toda la información que a mí me ha sido de utilidad para encontrar la solución más adecuada para mi propia familia, yendo más allá de la corriente científica más popular y abarcando las diferentes disciplinas implicadas en la investigación sobre el sueño infantil. Porque se trata de esto.

Al final la responsabilidad es nuestra, de los padres, y algunos expertos pretenden quitárnosla despreciando nuestros conocimientos, emociones y valores.

Como si su ciencia, que ni siquiera abarca toda la ciencia sobre el tema, pudiera pasar por encima de todo y de todos. Y no puede, ni debe.

¿Qué dice la ciencia acerca de los métodos que consisten en dejar llorar a los bebés?

Una parte de los herederos de la pediatría del siglo XIX sigue pensando que los bebés deben dormir solos y sin interrupciones cuanto antes, y consideran apropiado aplicar técnicas conductistas a partir de los seis meses. Pero en los últimos años, desde la antropología y la neurología se han hecho observaciones que cuestionan las bases de la pediatría del sueño tradicional.

¿A qué conclusiones han llegado a partir de sus observaciones?

Entre otras, han visto que el sueño en solitario de los bebés es excepcional entre los primates y entre los propios humanos, que lo más estresante que puede pasarle es estar separado de su madre y que el estrés tiene profundos efectos sobre su desarrollo neurológico.

También han visto que los métodos para enseñar a dormir que se basan en dejar llorar producen estrés, y se plantea que el propio sueño en solitario puede ser estresante, ya que se ha observado que produce profundos cambios en la calidad y estructura del sueño del bebé. Y es que el sueño es un proceso evolutivo que varía a medida que el bebé crece, y alterar este desarrollo natural puede tener efectos inesperados, ya que en cada etapa las características del sueño tienen funciones específicas, muchas de ellas desconocidas.

¿Con estos hallazgos se ha conseguido modificar los consejos de los “expertos”?

Muchos autores ya piensan que estas técnicas conductistas pueden interferir en el desarrollo saludable del bebé, hasta el punto de que el sector “tradicional” de la pediatría del sueño ya acepta que el colecho es beneficioso para las familias. Incluso en los sectores más conservadores se buscan alternativas que respeten su desarrollo, y no desatiendan sus reclamos. También son más cautelosos al aconsejar a qué edad empezar el “adiestramiento”. Todos están de acuerdo en que no antes de los seis meses, y algunos lo retrasan hasta el año.

¿Cómo influye la manera de abordar el tema del sueño en el vínculo entre padres e hijos?

Diversas investigaciones revelan indirectamente una relación negativa entre la aplicación de las técnicas de adiestramiento del sueño basadas en dejar llorar y el desarrollo de un apego seguro, aunque faltan estudios adecuados.

¿Crees que los pediatras están actualizados o se dejan llevar por las costumbres y creencias?

Hay de todo, pero es cierto que muchos se beneficiarían de una buena actualización científica, no solo en pediatría del sueño, sino también en disciplinas como antropología, biología del desarrollo, biología evolutiva o neurología.

¿Crees que las madres y padres confiamos demasiado en el consejo de los expertos?

Más bien creo que algunos expertos se han extralimitado al dar consejos. La ciencia del sueño infantil requiere una perspectiva multidisciplinar que integre conocimientos de diferentes ámbitos. Por eso, el trabajo realizado desde una sola perspectiva nunca debería determinar el comportamiento de millones de padres. Cómo duermen nuestros hijos es mucho más que un asunto médico. Es responsabilidad de los profesionales de la pediatría y de la psicología infantil conocer muy bien sus límites y no vender sus palabras desde una autoridad de la que realmente carecen.

¿Qué aconsejarías a los padres?

Los animaría a que nunca permitan que nadie, a base de información parcial o amenazas infundadas, los obligue a actuar en contra de sus sentimientos de amor.

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