Embarazadas y bebés con animales en casa

BEBÉS SANOS

Embarazadas y bebés con animales en casa

La presencia de mascotas en la familia es positivo para pequeños y mayores. Solo es preciso conservar algunas pautas de higiene y prevención. Y preparar también a nuestras mascotas para la llegada del bebé.

Luis Ruiz

Los humanos somos seres gregarios. Desde tiempos remotos convivimos con seres de nuestra especie, y también nos relacionamos y convivimos con animales de otras.

Esta relación aporta a los humanos muchos beneficios: la mera observación de animales o el escuchar el sonido de un pájaro produce una disminución del estrés y mejora el humor.

Los niños, de naturaleza curiosa, se fascinan con los animales y se sienten atraídos por ellos.

Pero la llegada de un bebé siempre suscita numerosas dudas como si es seguro seguir con la mascota en casa, si estando embarazada puedo tocar a mi gato, si puede transmitirnos alguna enfermedad o contagiar a los niños, o perjudicar al recién nacido de algún modo, si hay un mayor riesgo de alergia...

Una convivencia positiva

La edad de la introducción de una mascota en la familia depende de múltiples factores. Antes de los 3 o los 4 años, el niño puede jugar con animales por su gran curiosidad, pero no disfruta aún tanto como más adelante de la interacción con ellos.

Pero a partir de esa edad, ya toma consciencia y pueden desarrollar el deseo y la intención de tener un animal de compañía.

También se ha comprobado que la introducción de animales en el domicilio antes de los 6 años genera menos problemas de alergias que si troducen después de esta edad. Este dato podría estar en relación la habituación a los alérgenos.

La convivencia con animales aporta más beneficios que problemas, pero hay algunas infecciones que nos pueden contagiar; se llaman zoonosis. Por lo general, es un hecho accidental y poco frecuente, aunque todo depende del lugar donde vivamos, nuestra actividad y la relación con los animales. No es lo mismo un niño que vive en una granja, que otro que vive en la ciudad y solo entra esporádicamente en contacto con el perro de algún vecino.

Evitando riesgos

Si buscamos zoonosis en Internet y vemos la larga lista de enfermedades posibles, es natural que madres y padres que esperan un bebé se inquieten. Pero, por lo general, no hay que angustiarse porque algunas se evitan mediante la aplicación de tratamientos preventivos o de vacunas, y otras con un simple tratamiento de las enfermedades si llegan a producirse.

El contacto con animales con riesgo de transmitir infecciones es escaso, por eso de todas las zoonosis que se pueden transmitir a los humanos hay tres que vale la pena conocer: toxoplasmosis, rabia e hidatidosis:

Toxoplasmosis

Una de las principales preocupaciones es contraer esta enfermedad a través de los gatos.

En el 10% de los casos, la enfermedad se produce por el contacto con excrementos de gatos contaminados. Este tipo de contagio se puede evitar fácilmente si es la pareja, y no la embarazada, quien limpia al animal y sus excrementos, o si el manejo se realiza con guantes.

Tocar o acaraiciar al gato no transmite la enfermedad, a no ser que las condiciones higiénicas del animal sean realmente deplorables.

En países como el nuestro, la contaminación más habitual se produce por la ingesta de carnes crudas o ahumadas, cosa que las embarazadas deberían evitar si no han pasado la enfermedad previamente (un 30% de los casos).

Para descartar esta posibilidad se ha de cocinar toda la carne que se tome, e incluso freír, cocer o congelar previamente el jamón.

La rabia

La vacuna contra la rabia en los perros ha hecho que esta enfermedad desaparezca de nuestro entorno, y de hecho, hacía más de 20 años que no había ningún caso en nuestro país. Pero hace poco se ha conocido la noticia de que un perro contagiado ha mordido y se ha desencadenado mucha inquietud, ya que es el modo como se transmite la enfermedad.

Sin embargo, hay que estar tranquilos, es poco probable que si nuestro perro no ha salido de su entorno se infecte de rabia. Aunque es cierto que con los animales hay que vigilar los cambios bruscos en la conducta, como morder si antes no lo hacía, y valorar si ha estado en áreas donde aún existe la rabia y se pueda haber contagiado.

La hidatidosis o quiste del perro

Se ve con menos frecuencia que antaño. Cuando comían carne cruda infectada desarrollaban lombrices en su intestino y sus huevos podían infectar a las personas, creando quistes en órganos importantes (pulmón, hígado, riñón, etc). Para evitar infecciones de este tipo, hay que seguir la pauta de desparasitación indicada por el veterinario y nunca darles para comer carnes crudas.

Cambio de hábitos

¿Cómo influye en el perro mi embarazo? Desde que nos enteramos de la noticia, es muy probable que el animal sepa que algo pasa.

Cualquier cambio que haya que introducir en la organización familiar y doméstica es conveniente comenzarse mucho antes de que nazca el bebé.

Por ejemplo, si hasta ahora era la futura madre quien sacaba a pasear al perro, el otro miembro de la pareja puede ir tomando esa responsabilidad, estableciendo una nueva relación con el animal.

En ocasiones puede ser necesario consultar con un experto en conducta animal.

Presentarle al bebé

Antes de volver del hospital puede resultar útil llevarle olores del recién nacido (ropas, pañales...) para que se vaya familiarizando y explicarle que ya ha nacido.

El perro habrá estado sin su dueña varios días cuando regreséis a casa y estará ansioso: es bueno saludarlo y hacerlo sentir muy importante. Cuando se haya calmado, podéis presentarle al bebé.

Si el nacimiento es en casa, será aún más sencillo que el animal integre al nuevo miembro de la forma más natural.

No dejéis al bebé solo con vuestra mascota hasta que hayáis pasado un primer período de adaptación en el que estéis seguros de que podéis confiar en vuestro perro o vuestro gato a solas con vuestro bebé.