4 grandes dudas a la hora de dormir

SUEÑO INFANTIL

La hora de dormir se acerca y con ella 4 grandes dudas...

Las recetas mágicas para que un bebé o un niño pequeño se duerma no existen. Pero sí las dudas.

Rosa Jové

Se ha hecho de noche y muchos padres empiezan a ponerse nerviosos pensando en que llega la hora de acostar a su hijo. La pregunta que suelen hacerse es: ¿Cuánto tiempo va a costar hoy que se duerma? Hay bebés que caen rendidos a media tarde y otros, en cambio, no hay manera que se duerman, pero la edad también tiene mucho que ver en la manera en que concilian el sueño. Así podemos ayudarles.

Necesita compañía

De 0 a 5 meses

Cualquier cosa que le haga sentir seguro sirve. En el útero materno el bebé estaba permanentemente acompañado; pasar de eso a dormir solo es algo que requiere tiempo. Por esta razón mecerles -en recuerdo del balanceo en la barriga de mamá- y acompañarles tiene tan buen resultado. También funciona darles el pecho, ya que en la leche hay sustancias inductoras del sueño.

Cuando son tan pequeños, con estos simples consejos pueden iniciar el sueño con facilidad, aunque se suelen despertar a menudo porque su sueño es muy caótico y está repartido a lo largo de las 24 horas.

Hay padres que intentan seguir un ritual: bañar, cenar y dormir. Nada que objetar. Solamente dos reflexiones. A estas edades los niños aún no pueden regularse mediante rutinas porque no son capaces de diferenciar el día de la noche. Así que no es necesario seguirlas. Si se hace, bien; si no, no pasa nada porque se adaptará igual más adelante. Por otro lado, hay niños a los que el baño les excita y otros a los que les relaja. Si tu hijo es de los primeros, mejor báñale durante el día.

Alarga las noches

De 6 a 12 meses

A esta edad van adquiriendo un ritmo: ya no son tan caóticos y duermen más de noche que de día. ¿Cómo lo podemos potenciar?

Si nos va bien, introducir alguna rutina es una buena idea. Pero no se trata de imponer o repetir las mismas acciones cada noche, sino de descubrir cuál es su ritmo interno, cuál es el mejor momento para que se vaya a dormir. Después podemos repetir la situación hasta conseguir una mejor sincronía entre la hora de acostarse y sus ritmos internos. Hay niños, ¡y adultos!, que son de irse a dormir tarde y los hay que lo hacen temprano. Intentar acostar a las ocho a un niño cuyo ritmo interior funciona mejor acostándose a las 10 es crearse problemas.

Un niño sobrepasado de sueño estará irritable y no se dormirá con facilidad. Es mejor que esté cansado pero no mucho. Hay que tener en cuenta las condiciones de ese día: si duerme una siesta a las seis no se querrá acostar a las ocho. Evitar ruidos fuertes o luces brillantes favorece el relax e invitan al sueño.

Aparecen los miedos

De 13 a 24 meses

El problema más grande que tienen los niños durante el segundo año es el tiempo que les cuesta dormirse y la oposición a acostarse. La mayoría necesita que alguien vele su sueño mientras se entrega a él. ¿La causa? Tienen miedo a dormir.

A partir de los nueve meses se dan cuenta de que cuando duermen “pasa algo”. Cuando son bebés y duermen dos horas, ese período no existe para ellos. Pero conforme crecen se dan cuenta de que en aquel momento el “tiempo pasa” (ahora no hay sol, luego sí, ahora mamá esta vestida, ahora en pijama...), no saben realmente lo que les sucede y tienen miedo. Cualquier cosa que les reconforte y les dé confianza servirá para hacer más fácil los momentos previos al sueño.

Trucos como acostarse con ellos hasta que se duerman o dormir con ellos directamente suelen funcionar. En las casas donde hay varios hermanos suelen ser bastante más sencillo, porque están encantados de acostarse todos juntos.

Cogen confianza

De 2 a 5 años

En muchas casas es habitual que a los niños se les cuente un cuento para dormir. Pero la verdad es que no quieren tanto el cuento como acariciar la idea de que mientras se duermen hay alguien cerca. A medida que se acercan a los cinco años pueden prescindir de ella cada vez más porque adquieren seguridad y pueden tolerar la situación, sobre todo si duermen con otro hermano.

Hay niños que deciden con ilusión el día en que quieren dormir en su propia habitación. No obstante, si se quiere intentar adelantar ese momento en que el niño se acueste, se puede probar con la separación progresiva. Ésta consiste en irse alejando del niño progresivamente para que se vaya acostumbrando.

Por ejemplo, los primeros días la madre o el padre se quedan con él, tal y como estaba acostumbrado; al cabo de unos días lo dejan cuando se duerme; depués se acuestan con él, pero intentan no estar tan cerca... Y así poco a poco. El tiempo dependerá de cada niño. Eso sí, siempre atenderemos a nuestro hijo cuando nos reclame.

Todo es relativo

Los problemas a la hora de acostarse suelen formar, junto con los despertares nocturnos, las principales preocupaciones de los padres. Es verdad, hay niños que presentan alteraciones, pero en la mayoría de los casos no es así. Simplemente hacen lo esperable para su edad, pero no sabemos distinguirlo.

Éstas son las dudas más habituales:

1. ¿Siempre tardará tanto tiempo en dormirse?

Depende de la edad que tenga el niño: cuanto más pequeño es, menos tiempo tarda; pudiendo llegar a la media hora o más cuando está en la época de la angustia de separación -entre los nueve meses y los dos años-. Luego, el tiempo se va reduciendo. No obstante, si conocemos el mecanismo que provoca la angustia de separación y el miedo, y se aplican los consejos adecuados a su edad, el niño se duerme en unos 10-20 minutos como máximo. Según la estadística, la media es de 15 minutos.

2. ¿Es malo que sólo se duerma al pecho?

Es un error pensar que el pecho es sólo alimento. Es también la forma en que los bebés perciben que están en territorio seguro: con mamá, en sus brazos y con alimento cerca. Si tu hijo se encuentra mal, con dolor o inseguro ¿dónde puede estar mejor que al lado del pecho de su mamá? Es por eso que el pecho es tan bueno para conciliar el sueño, porque da seguridad y confort.

Todos los niños se destetan, así que si de momento eso os sirve para dormir mejor, adelante. Piensa que en el momento en que se destete, a lo mejor tendrás que buscar una fuente de consuelo “extra” para tu hijo: besos y abrazos, chupete, muñecos, cantar canciones, etc.

3. ¿Utiliza el pecho como chupete?

No es que el niño utilice el pecho como chupete, sino que son los chupetes los que se han inventado para simular el pecho, ya que en todas las culturas y en todos los mamíferos es común tener las crías cerca del seno materno. El niño simplemente lo utiliza para lo que ha sido concebido: como fuente de alimento y consuelo. Y es por eso que los hombres han creado el chupete para aquellas mamás que limitan el acceso al pecho, porque la necesidad de chupar el pezón materno es común en todos los primates.

4. ¿Es mejor que se acuesten solos o en compañía?

El hombre es un ser diseñado, como todos los mamíferos, para dormir acompañado mientras es pequeño. El 80% de la población infantil mundial ha dormido hoy en compañía. Ésta es la media entre sociedades como Japón o Finlandia, que casi llegan al 90%, y algunos países de Europa y EEUU, donde la cifra baja al 54%. En nuestro país, ni que sea ocasionalmente, el 54% de los menores duerme con sus padres en la habitación. No hay ninguna razón para creer que eso es anormal. Si os resulta más cómodo dormir con vuestro bebé para no tener que levantaros tanto, podéis hacerlo. Pero es que además quiero que sepáis que también es beneficioso para ellos.