Niños explorando el bosque

Niños felices

Las 6 ventajas de crecer en total libertad

No todos los niños crecen igual ni tienen las mismas necesidades. Respetar sus ritmos es nuestro modo de ayudarlos a convertirse en adultos felices

Jesús García Blanca, escritor y educador

Los niños a los que se les permite autorregularse son distintos a los que deben alcanzar unas metas. Son niños con unas características especiales, más atentos con el mundo y más conectados con lo que sucede a su alrededor.

Los beneficios de una crianza en libertad

Y esto se observa en los siguientes aspectos:

1. Siguen las leyes del placer

...Actuando conforme a las leyes naturales y obteniendo gratificación mediante la alternancia de tensión y alivio de la tensión, al contrario que los niños acorazados que actúan impulsados por el deber.

2. Desarrollan seguridad en sí mismos

...De forma natural y no se adaptan a las normas sociales irracionales, frente a los niños disciplinados que se adaptan al orden social y a las rígidas leyes morales impuestas por los adultos.

3. Actitud positiva y alegría de vivir

...Así como deseos de hacer cosas, apertura a nuevas experiencias, expansión mental, autoconfianza y sensación de libertad, frente a los niños acorazados que pueden tener temor a la vida y sentimientos de culpabilidad.

4. Espontaneidad y capacidad de contacto con la gente

...Participativos, emprendedores, dialogantes y sin miedo a las relaciones, frente a los niños cohibidos, tímidos o agresivos, arrogantes o dependientes de normas establecidas.

5. Ante los conflictos

...Gestionan su energía desplazando el interés a otros fines y manifestando siempre aceptación de la felicidad de quienes los rodean, mientras que los niños acorazados viven en un permanente conflicto interno y no soportan la felicidad ajena.

6. Libres y solidarios

...Con gran capacidad de cooperación en proyectos colectivos, suman sus fuerzas para alcanzar un fin común y al mismo tiempo no dudan en pedir ayuda en el caso de que la necesiten, sin encerrarse en sí mismos ni parecer arrogantes.

Acompañar al niño

Proteger la autorregulación en un centro educativo implicaría integrar en sus objetivos y metodología medidas que favorezcan el autogobierno, en lugar de la disciplina impuesta. Permitir a los niños expresar sus sentimientos, desplazar las prioridades desde lo académico hacia el placer y la alegría de vivir, estimulando la investigación y la capacidad crítica ante lo que nos rodea, así como encauzar los impulsos de trabajo colectivo y apoyo mutuo.

Hay que permitir que expresen sus sentimientos, desplazar las prioridades desde lo académico hacia la alegría de vivir

En definitiva, todos somos diferentes, y respetar estas diferencias es la forma más sencilla de alcanzar la felicidad. Acompañar a la autorregulación supone dejar que nuestros hijos descubran sus propios límites y avancen sin atenerse a los criterios adultos que pretenden establecer cuánto debe pesar con tal edad o medida, a qué ritmo debe crecer, cuándo deben andar o hablar...

Esta interminable secuencia preestablecida por la sociedad y que se supone que los niños deben cumplir inquieta a los padres cuyos hijos o se pasan o no llegan al promedio normal. De manera que se ven abocados a buscar soluciones a problemas que en realidad no existen.

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