"No hagas caso a los consejos de nadie, escucha a tu bebé"

ENTREVISTAMOS A ARMANDO BASTIDA

"No hagas caso a los consejos de nadie, escucha a tu bebé"

Cristina Romero

Entrevistamos a Armando Bastida, enfermero de Pediatría, bloguero y padre de tres hijos.

Eres de los pocos enfermeros de Pediatría afines a la crianza respetuosa en nuestro país que además escribes… ¡Felicidades por tu primer libro!

¡Muchas gracias! Estoy seguro de que cada vez hay más enfermeras y enfermeros actualizados que se preocupan por dar y ofrecer a los bebés y sus padres información basada en la evidencia, y que además son respetuosos con la formación del vínculo entre madre y bebé, y padre y bebé.

Tu libro Soy papá (Ob Stare) tiene como subtítulo “Cómo criar a tus hijos con sentido común” ¿Nos falta mucho sentido común en la crianza?

En realidad, sentido común tenemos todos. Cada uno el nuestro, incluso a la hora de criar. El problema es que nuestro sentido común está en cierto modo "contaminado" por nuestras experiencias, vivencias y aprendizajes, basados en la mayoría de ocasiones en una educación autoritaria que ya se ha demostrado fallida.

Dicho de otro modo: el sentido común de muchas personas, madres y padres actuales, les lleva a hacer lo mismo que hicieron con ellos, porque con el tiempo se olvida, se normaliza y se quita hierro a asuntos que en realidad pudieron llegar a ser muy serios.

En aquellos tiempos, los de nuestros padres, se les decía que para educar había que hacer daño, castigar y hacer saber quién mandaba, y los niños simplemente teníamos que obedecer. Además, los médicos tomaron posesión del saber en lo que a cuidados y alimentación se refiere (información que siempre se había transmitido de madres a hijas), y en muchos casos metieron la pata.

Ahora nuestras madres y padres pueden no ser el mejor referente, muchos profesionales tampoco, porque se siguen transmitiendo muchos mitos y consejos erróneos, y en internet y las redes hay tanta, tantísima información, y mucha contradictoria, que a menudo cuesta escoger cuál creer.

El libro tiene esa misión de contar una verdad, que es la mía, mi punto de vista sobre lo que los bebés y niños necesitan en realidad. Y a partir de ahí dar paso a que cada madre y padre escoja cómo hacerlo mejor.

Dices en tu libro que “tener un hijo es relativamente fácil pero ser padre, no”. ¿Ser padre es difícil?

Sí. Es difícil porque, como digo, venimos de una época en la que apenas tenemos referentes. Muchos sí pudieron disfrutar de padres cariñosos, comprensivos y comunicativos, pero muchos otros solo tuvieron un padre que daba demasiadas órdenes y que confundía el respeto con el miedo.

Si a esto sumamos que hemos sido criados en un modelo de sociedad muy machista, y en un momento en el que aún se considera que pegar, castigar y hacer daño a los niños es pedagógico, ser un padre consciente, deseoso de educar con más pausa, con tiempo, con paciencia, y siendo un buen ejemplo para sus hijos, no es nada fácil.

No, porque ni el entorno entiende por qué no haces "lo que se ha hecho toda la vida", ni entiende por qué "te empeñas en hablar con tu hijo, cuando con una buena ostia a tiempo lo arreglas".

Con la llegada del primero de tus tres hijos te quisiste formar profundamente en salud infantil, educación y en la alimentación de los más pequeños. Una suerte para tu hijo y para las familias que te leen…

Fue una cuestión de responsabilidad para con mi hijo, y a la vez para con todos los bebés y niños que entraban en mi consulta de enfermería. Precisamente en ese camino de aprender y formarme, pude revisar mis conocimientos, y no solo eso, también mis principios y mi infancia. Y eso fue una suerte para mí, y como dices, también para mi hijo, que se encontró con un padre muy diferente al que probablemente estaba destinado a ser.

¿Ser enfermero de Pediatría te ha servido para sentirte más seguro en la salud de tus hijos?

Sí, y viceversa. Tuve la suerte de que todo sucediera a la vez... nacer mi bebé y empezar a trabajar esporádicamente en el servicio de pediatría, para dos años después dedicarme a tiempo completo.

¿Qué le dirías a un papá durante el embarazo de su primer hijo?

Que podría irle bien empezar a pensar en qué pasará cuando nazca el bebé. Si hará falta revisar prioridades, visualizar qué padre va a ser, qué pareja va a ser también... porque el apoyo a la mujer es fundamental, ya desde el embarazo.

A todo hombre le puede ir muy bien empezar a leer sobre bebés, sobre paternidad, sobre maternidad, y también empezar a hablar con otras madres y padres recientes, que tanto pueden ser amigos como pueden ser personas en un grupo de apoyo a la lactancia, una asociación de crianza, etc.
Nada como conocer otras realidades para empezar a prepararte para lo que vendrá.

¿Y para cuando ya tenga en sus brazos al bebé nacido?

Que intente no perderse nada, porque todo va muy rápido... que no haga caso a los consejos de nadie, que solo haga caso a su bebé, que es quien tiene clarísimo qué necesita y cuándo, y que hable con ella, mucho, sobre lo que siente en cada momento, y obviamente la escuche, mucho, sobre lo que ella siente desde que es madre.

Con la la alimentación ¿Nos ahogamos en un vaso de agua?

Pues no lo sé. Aunque da la sensación de que la gente hoy en día lo quiere hacer superperfecto. Quizás es consecuencia de que es una de las cosas que más pueden controlar, o que es responsabilidad de los adultos en gran medida, porque son ellos quienes ofrecen los alimentos. Lo que pasa es que luego hay una persona que es la que definitivamente decide si va a tragar algo o no, y eso genera algunas tensiones y preocupaciones.

Cuéntanos sobre tu experiencia con el Baby-led Weaning con tus hijos...

Bastante mal, la verdad. Con el mayor ni se conocía el término. Con el mediano lo intentamos, y fue un desastre porque en realidad no comió prácticamente nada hasta los 18 meses. Pero es que ni en trozos ni triturado. Todo lo que entraba, salía (tuvo una anemia importante). Y el pequeño fue el que lo hizo mejor, pero tampoco lo llamaría un éxito. Diría que fue un poco de "mixto", porque comía algunas cosas, pero muchas otras las prefería chafadas. Al final, como es lógico, nos adaptamos a sus preferencias.

¿Y de la crianza? ¿Qué nos contarías a padres y madres ahora que tu hijo mayor tiene 12 años?

Que lo disfruten. De verdad. Que se detengan a escuchar a sus bebés e hijos, porque vienen con uno de los mensajes más increíbles que nadie te puede dar. Yo siempre digo que vienen con la misión de darnos una segunda oportunidad, y de nosotros depende agarrarla o no. Y esa segunda oportunidad es la de bajarnos de la vida tal y como está montada, que es una auténtica locura, y tratar de saborearla un poco más, de ir más despacio, de verlos crecer, de hablarles y escucharles, de aprender de ellos y de su bondad, su pureza, su integridad y su sinceridad. Son cosas que muchos adultos hace años que olvidamos...

Lo de volumen I en tu libro es un aviso de que vendrán más ¿verdad?

Verdad. Es tanto y sobre tantos temas lo que he escrito a lo largo de estos años, que en un solo libro no cabía. Y como todo lo que he escrito son textos que necesitaba escribir, porque me habría encantado leerlos cuando fui padre, no soy capaz de eliminarlos, porque igual son de utilidad para alguien. Así, aunque no es muy habitual, preferí no reducir mucho los contenidos y ofrecerlo en forma de volúmenes, que en principio serán tres en total.

Serán todos bienvenidos como el primero... Muchas gracias Armando.

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