En otras culturas los bebés crecen sin pañales

BEBÉS RESPETADOS

En otras culturas los bebés crecen sin pañales

Amor y comprensión es lo que necesitan los niños mientras aprenden a gestionar sus esfínteres, y si además estamos cerca y atentos a las señales con las que nos indican que tienen ganas de ir al lavabo, todo será más sencillo.

Laurie Boucke

Quizás te preguntarás cómo se vive esta primera etapa en otras culturas y para ello hemos escogido el maravilloso y recomendable libro de Laurie Boucke llamado Un orinal para mi bebé (Vida Kinesiología) donde explica cómo al no tener que dejar el pañal, ya que no lo usan, los bebés de las sociedades no occidentales aprenden mucho antes a ir al orinal o al lavabo.

Cuando el tercer hijo de Laurie Boucke, autora del recomendable libro Una orinal para mi bebé -del que forma parte este fragmento que vas a leer-, tenía tres meses, una amiga suya de origen indio le explicó cómo aprendían los niños de su cultura a controlar los esfínteres.

Al principio se mostró escéptica ante un método que consiste en acompañar a los bebés al lavabo desde el nacimiento o los primeros meses de vida, pero pronto pudo disfrutar de los buenos resultados que ofrece esta técnica. Por esa razón escribió el libro que ahora os recomendamos, en el que explica qué comportamientos tienen los bebés antes de orinar y defecar, cómo podemos entender sus horarios y patrones, así como los beneficios que supone asociar una onomatopeya, una postura fisiológica o un signo con el hecho de hacer pis o caca.

Después de vivir en otros países y observar el comportamiento de las personas en otras culturas, Laurie Boucke investigó en qué consistía el proceso de aprendizaje de los niños de ir al lavabo y desde 1979 imparte talleres al respecto.

A pesar de que esta es una técnica ancestral, Laurie Boucke la ha adaptado al estilo de vida urbano occidental que predomina en la actualidad. Aún así aclara que, en realidad, de lo que se trata es de que nos adaptemos a los niños, y logremos reconocer sus señales y sus horarios, pero en ningún caso de que impongamos nuestra manera de hacer.

¿En nuestra cultura es diferente?

En la cultura occidental hemos dado por normal una serie de costumbres y hábitos que en otras culturas se llevan a cabo de forma diferente. En nuestra sociedad enseñamos a los niños a no preocuparse por mojar y ensuciar los pañales. Es más, les enseñamos a usarlos como un inodoro.

Pero los bebés son más inteligentes y más receptivos de lo que pensamos. El gran error que cometemos es suponer que un bebé recién nacido no es consciente de la eliminación de sus deposiciones. En otras sociedades no occidentales, normalmente los bebés completan el proceso de aprendizaje de ir al lavabo mucho antes que los niños occidentales, porque en esas culturas los bebés no llevan pañales y no están sujetos a enfados, impaciencia, castigos o preocupaciones por parte de los adultos sobre mantener tanto el suelo como la ropa limpia y seca.

Esos bebés no tienen que desaprender a usar los pañales, y son libres para correr y jugar, sin las interrupciones aburridas y represoras de los cambios de pañales y de las sesiones de orinal correspondientes.

El control de esfínteres puede ser el acompañamiento de un proceso vital más desde una estrecha comunicación con tu bebé.

Es un trabajo en equipo, porque lo realizáis juntos. No es algo que le haces a tu bebé, ni tampoco es algo que tu hijo pueda llevar a cabo sin ti.

Ese trabajo en equipo crea un sentimiento de intimidad especial entre padres e hijos. Tu bebé disfrutará al ser sostenido en tus brazos, pudiendo tocar tu cara, dar palmadas con tus manos y acariciarte. Todo esto potencia el vínculo y la comunicación.

El aprendizaje del control de esfínteres es una oportunidad más que favorece la comunicación y el vínculo estrecho entre tú y tu hijo.

Los bebés están abiertos a este aprendizaje desde su nacimiento, y tener en cuenta algunas recomendaciones y pasos lo hará más sencillo.

Es muy importante nuestra actitud amable y comprensiva a lo largo de todo el proceso.

Mantenerte relajada, amable y paciente, aceptar y disfrutar del ritmo de aprendizaje de tu niño, evitando cualquier tipo de presión, rabia, castigo y otras emociones, palabras, entonaciones o acciones negativas, beneficiará la evolución de esta nueva etapa.

Cuando se pueda, desnudo

Intenta abandonar los pañales de una vez por todas o tan a menudo como sea posible, para ayudar a tu bebé a desaprender condicionantes que has vivido anteriormente. Esto no significa que le dejes hacer pis o caca por toda la casa. ¡Que reine el sentido común!

Aunque no es un requisito que los bebés vayan con el culo al aire, ir desnudos les ayuda a ser conscientes de la eliminación de sus deposiciones y acelera el proceso de aprendizaje (a veces dramáticamente, ya que experimentan de forma instantánea causa y efecto).

Podrías buscar el modo de ofrecerle algunas horas al día sin pañal, cuando sea más conveniente o cause el menor estrés posible. Por ejemplo, quizá decides hacerlo mientras estáis en casa, pero prefieres usar el pañal cuando salís a la calle.

Códigos propios

Introduce un sonido o una palabra que tú y tu bebé asociáis con la eliminación.

  • El sonido sssss es común en muchas culturas, o quizás prefieres simplemente decir pipipipí mientras tu bebé lo hace o cuando creas que tiene que hacerlo.
  • Si está en medio de un percance y tu estás cerca, haz el sonido para ayudarlo a asociar la eliminación y la cosa que realmente está saliendo de él. Puedes utilizar el mismo sonido (o dos diferentes) para el pipí y la caca.

Comunicarse sin palabras

Estudia y aprende el lenguaje natural de tu hijo a la hora de ir al baño, porque cada niño tiene o aprende una serie de señales. Algunas son extremadamente sutiles y difíciles de reconocer, mientras que otras pueden ser muy obvias.

Prueba con el lenguaje de signos o cualquier otra señal manual que quieras. Esto es realmente útil con aquellos bebés que todavía no se expresan verbalmente, puesto que les permite comunicar sus necesidades antes de hablar. Una vez que el bebé ya comienza a articular palabras y sonidos intencionados, es recomendable añadir la comunicación verbal a tu lista de señales. Y recuerda que al principio tu hijo puede utilizar la palabra pipí tanto para indicar que tiene ganas de hacer pipí como caca (o viceversa), y/o también puede anunciar esta necesidad después de haberlo hecho.

Reconocer sus momentos

Estudia los patrones y los horarios de eliminación de tu hijo en relación a las comidas y al despertarse, y ofrécele oportunidades para ir en los momentos más obvios y lógicos. Por ejemplo, al principio, la mayoría de bebés necesitan ir nada más levantarse por la mañana y después de las siestas. A partir de ese momento, más o menos, necesitan hacer pipí cada 30-60 minutos, dos o tres veces más; después, el intervalo puede aumentar a una hora. Por otra parte, algunos bebés de entre seis y nueve meses siguen haciendo pipí en intervalos de 15-20 minutos durante un tiempo.

Si tu niño está comiendo sólidos, quizá necesite ir en medio de una comida, inmediatamente después o pasados 15-30 minutos.

Dónde colocar el orinal

Si tu bebé es muy pequeño, es posible que quieras comenzar acompañándolo al baño en brazos, pero la mayoría de los que empiezan tarde están preparados para sentarse en un orinal o inodoro.

El lugar donde guardes el orinal o los orinales será tu elección, aunque la mayoría de los padres descubre que ir moviéndolo según a donde vaya el bebé, o bien colocar orinales en diferentes lugares de la casa, permite un acceso más rápido y produce menos percances.

En cambio, si prefieres que utilice el inodoro, puedes sentarte con él, colocar un asiento adaptado sobre el asiento adulto, o simplemente dejar que se siente de forma independiente mientras tú permaneces a su lado.

Buscar la mejor opción

Prueba diferentes posiciones para ir al baño hasta que encuentres una que os vaya bien tanto a ti como a tu niño.

  • Con bebés más pequeños, puedes probar algunas de las posiciones en brazos que se usan para sostenerlos.
  • Y con los que ya son más independientes, como es probable que las posiciones en brazos no funcionen, puedes buscar un orinal que se ajuste a tu bebé o utilizar el baño, tal y como se ha descrito anteriormente.
  • A menudo, los niños prefieren mantenerse de pie, y a otros les gusta ponerse de cuclillas en el asiento del inodoro.

Un valioso trabajo

Una vez comprendas bien cómo funciona el aprendizaje del bebé para ir al baño, habrás llegado a un importante cruce de caminos. Si deseas continuar, necesitarás comprometerte de nuevo a adaptar tu ritmo al del niño. Pruébalo durante unas semanas y luego evalúa si deseas seguir. Si tu bebé lo coge rápidamente, te animará a continuar, pero si no obtienes resultados después de 2-4 semanas, o bien puedes continuar, o bien puedes tomarte un descanso y volver a probar en 2-4 semanas.

Aunque parezca que tu bebé no entienda lo que ocurre, sigue siendo útil acompañarlo en sus necesidades de eliminación, mientras ambos estéis contentos y cómodos. Algunos niños desarrollan el control de esfínter de manera más bien repentina, en el espacio de varios días o semanas, pero no es posible saber de antemano cuándo va a ocurrir.

Además, ten en cuenta que cuanto más practiques el acompañamiento al orinal, posiblemente más pronto desarrollará el control de los esfínteres y gestionará sus habilidades para ir al inodoro.

A pesar de que para ti sea demasiado y en algún momento lo abandones, tus esfuerzos no habrán sido en vano. Las investigaciones demuestran que muchos niños retienen parte de los aprendizajes, aunque sus padres dejen el proceso, y esto se reflejará más tarde. Y es que aprender a ir al inodoro es más rápido y fácil cuando el niño ha tenido algún tipo de experiencia con el aprendizaje de la eliminación en su etapa de bebé.

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