palabra cuadrada

Empieza a hablar

¡Qué emoción, sus primeras palabras!

Casi todos lo padres recuerdan la primera palabra articulada por su hijo. Es un instante vital de gran emoción y también decisivo para su desarrollo

Mariana Vas

Comienza con unos balbuceos que te hacen caer la baba y cuando pasa a llamarte “mamá” te roba el corazón. Tu respuesta atenta lo animará a seguir. Si le hablas a menudo, el proceso será más enriquecedor par él.

Esto es lo que puedes hacer como madre para acompañarlo en su evolución:

  • Háblale como si pudiera hablarte. Seguro que cambias la entonación, dulcificándola y recurriendo a tonos más agudos, y es importante mirarlo y hacerlo cara a cara, de cerca.
  • Míralo y escúchalo. Del mismo modo en que estamos atentos al cambio de pañal, también lo beneficia que nos fijemos en sus expresiones faciales y en las corporales, otra forma de comunicación.
  • Responde a sus vocalizaciones. Estaremos estableciendo la bases de nuestra comunicación con él. Al responderle lo reforzaremos y tendrá deseos de continuar.
  • “Radia” las rutinas. Hay muchas tareas diarias que son excelentes para asociar palabras con objetos, partes de su cuerpo...
  • ¡Fuera chupete! Algunos hábitos, como chuparse el dedo o el chupete, pueden dificultar el desarrollo de la boca y, por lo tanto, también la evolución del habla. Lo ideal para el desarrollo óptimo de toda la zona orofacial –que luego será esencial para la evolución del habla y para su salud bucal– es que el niño abandone este hábito hacia los dos años, porque a esta edad se producen los cambios más significativos en la implantación de los dientes y se da un crecimiento vertiginoso del vocabulario. Esta costumbre también puede ocasionarle dificultades a la hora de relacionarse, porque se estará privando de participar en intercambios comunicativos cruciales a esa edad para ir incorporando el lenguaje y los conocimientos que se adquieren en las primeras edades.
  • Libertad para hablar. Un niño que se chupa el dedo está expresando una necesidad que, además, de no ser escuchada puede generar muchas dificultades a una boca en formación. Así, debemos estar alerta no solo respecto a la correcta incorporación de los alimentos (es importante que los niños aprendan a masticar), sino también ante otros factores que puedan entorpecer el desarrollo correcto del paladar y los dientes.