Agotada en el puerperio

POSPARTO

Recupera tu energía si te sientes agotada

No es tiempo de exigencias, sino de descanso. Eso sí, conviene distinguir si el cansancio es el lógico en esta etapa, o si es un trastorno de salud que se manifiesta tras el parto.

Pilar de la Cueva

Muchas mujeres sienten un gran cansancio tras el parto. Ese agotamiento no tiene una única causa, ya que a la lógica recuperación del esfuerzo físico que supone el parto se suman diferentes malos hábitos sanitarios y sociales que hemos asumido como normales.

Recuperarte es prioritario

El motivo más frecuente es la falta de descanso. Es imprescindible que la mujer puérpera reciba el apoyo de su entorno que le facilite desarrollar la tarea más importante, y en la que no puede ser sustituida: amamantar al bebé. Las labores domésticas las pueden realizar las personas que conviven con ella. Cuidar de un bebé las 24 horas del día, al tiempo que se producen los cambios fisiológicos normales en el puerperio, y especialmente si la madre ha acabado el parto muy cansada, es ya un gasto de energía muy importante. Si la mujer no duerme ni descansa lo suficiente, es muy probable que al cabo de tres o cuatro semanas se sienta realmente agotada y deprimida.

Durante las horas de sol

Conviene buscar ratos en los que descansar tumbada –para dormir o simplemente reposar–, aprovechando los períodos de sueño del bebé, sea la hora que sea, sin importar los horarios ni los convencionalismos sociales. La mujer puérpera debe anteponer su necesidad de dormir a cualquier tarea; su función en este momento no es servir pastas a invitados, sobre todo si por las noches no descansa lo suficiente. De este modo, no llega tan cansada al final de la tarde, momento de especial hipersensibilidad emocional para ambos.

La famosa depresión posparto, cuando no se trata de un cuadro importante de verdadera enfermedad depresiva, no es más que la necesidad de expresarse llorando de una mujer agotada al final de una larga jornada, con un bebé que también está más cansado o irritable al final del día, aunque ella no entienda que solo tiene eso: cansancio. Cualquier persona, si no duerme lo suficiente durante varios días, siente lo mismo, y su carácter se vuelve más sensible y depresivo. Esto se agrava si trata de cumplir con una lista de tareas autoimpuestas imposibles de conciliar con el cuidado de un bebé y de sí misma.

Noches más llevaderas

Actualmente se considera que el colecho, es decir, compartir la cama con el bebé, es la mejor forma de mantener la lactancia materna y atender al bebé sin que suponga tanto esfuerzo nocturno para la mujer. Es una práctica saludable para el bienestar emocional de ambos, recomendada por las sociedades científicas y las estrategias de atención neonatal. Las tomas se producen a demanda y a veces la madre apenas se despierta, ya que el pico hormonal de prolactina que desencadena la toma genera un intenso sueño. Otras hormonas que se producen al mamar el bebé también inducen al sueño.

Cuando duermen juntos, hay un estado de perfecta coordinación fisiológica en la díada madre-bebé; se ha demostrado que incluso sincronizan sus ritmos cerebrales. Si el bebé se despierta por alguna incomodidad o problema, la madre lo detecta de inmediato y puede atenderlo con menos esfuerzo. Nada que ver con la agotadora práctica de realizar cada toma en otra habitación, ya sea pecho o biberón, interrumpiendo el sueño y convirtiendo el amamantamiento en un suplicio por el esfuerzo que representa mantenerse despierta.

Intervenidas en exceso

Medicalizar sin necesidad el parto –acelerarlo con oxitocina, romper la bolsa de las aguas o hacer una episiotomía– produce un cansancio posterior mayor que si el nacimiento se produce en condiciones fisiológicas, de un modo más suave y progresivo. Según la evidencia científica actual, debe existir una razón fundada para interferir en el desarrollo fisiológico de un parto. Los casos más típicos son:

  • Malestar provocado por la maniobra de Kristeller. Esta maniobra consiste en hacer presión sobre el abdomen materno para que, al comprimir el útero, el bebé salga más deprisa. El dolor puede llegar a ser incapacitante en las primeras semanas. Hoy en día está totalmente desaconsejada.
  • Molestias causadas por una episiotomía. Al margen de las secuelas a largo plazo o de las molestias en las relaciones sexuales, la cicatriz puede doler numerosas veces al día durante semanas, sobre todo cuando la mujer trata de atender al bebé o cuando va a sentarse. La episiotomía debe evitarse, y si es necesaria, debe hacerse en el último momento y ser lo más pequeña posible.
  • Cansancio y dolor tras una cesárea. Es una intervención de cirugía mayor que tiene más riesgos para la madre y el bebé que un parto normal. Conlleva un puerperio con más dolor y más cansancio.
  • Secuelas físicas o psicológicas de un parto traumático. Es el problema de salud del puerperio menos conocido. Hay un porcentaje pequeño de mujeres que lo padecen, pero con frecuencia ni ellas ni sus médicos saben lo que les ocurre, ya que es un conjunto de síntomas poco difundido, aunque recogido y descrito por la psiquiatría moderna. Se trata de un síndrome de estrés postraumático tras un parto o una cesárea en los que la mujer ha pasado un miedo intenso, ya sea por la situación estresante en sí, ya sea por el modo en que ha sido acompañada. Genera cansancio, malestar psicológico y, a veces, problemas con el entorno familiar; los demás no entienden lo que le ocurre. Pueden aparecer pesadillas, flashback (revivir el momento de miedo) e irritabilidad.

Este síndrome se produce porque en el momento del nacimiento, cuando el cerebro materno está inundado por un torrente hormonal destinado a realizar el vínculo amoroso con su bebé, la mujer experimenta un miedo extremo que queda grabado profundamente en su interior con la intensidad prevista para el vínculo amoroso. Se puede prevenir explicando cada cosa con amabilidad, permitiendo que la mujer esté acompañada por la persona elegida, y en caso de cesárea, cuidando las condiciones humanas, afectivas y ambientales.

La depresión sonriente

La verdadera depresión posparto es una asignatura pendiente para muchos profesionales, ya que a veces no es fácil de diagnosticar. Algunos la llaman la depresión sonriente: la mujer se siente culpable y se avergüenza de sentirse mal; disimula como puede, ya que se supone que debería ser muy feliz. Es más frecuente cuando el nacimiento no ha sido como se esperaba y en partos complicados o cesáreas, y se agrava si se suprime la lactancia tratando de ayudar a la madre; de este modo aumenta la sensación de fracaso. Se trata con psicoterapia además del importantísimo apoyo del entorno familiar para proporcionar suficiente sueño y descanso a la mujer. Es de gran ayuda que la madre se encuentre con otras madres en algún grupo de posparto o lactancia, y que realice alguna actividad placentera al aire libre que sea compatible con el cuidado del bebé.

Por otra parte, algunos casos de violencia de género o abusos sexuales, más frecuentes de lo que habitualmente se piensa, se manifiestan mediante el malestar, la depresión o el cansancio. Todos los profesionales de la salud deberíamos estar atentos a los indicios de que algo más está sucediendo y preguntar a la madre reciente, ya que ella probablemente no lo va a contar por iniciativa propia, bien porque ya lo ha intentado y no la han creído, bien porque teme las represalias de su agresor.

Stop a los malos consejos


¿Y si tu cansancio viene de seguir consejos inadecuados?

  • Oír llorar a su hijo sin hacer casi nada es emocionalmente insoportable para una madre conectada con su bebé. Sin embargo, a veces se toma esta decisión siguiendo normas sociales en desuso. Una decisión que solo causa sufrimiento.
  • Intentar que un bebé mame según un horario rígido o durante un tiempo limitado en lugar de hacerlo a demanda, es decir, cada vez que lo pida y durante el tiempo que necesite, convierte la crianza en una agotadora carrera de obstáculos y una fuente de problemas añadidos que se pueden evitar.
  • Dejar llorar a una criatura va en contra de la biología y crea tensión, estrés y cansancio a largo plazo, mucho más que darle el pecho sin tratar de programarlo mientras se hace alguna actividad relajante, como charlar, leer, ver la televisión o, simplemente, descansar.
  • Agotadas por las noches de sueño interrumpido, algunas madres se plantean dejar de dar el pecho para descansar más horas. Pero eso no cambia mucho las cosas, porque lavar, calentar y preparar biberones, también lleva su tiempo y el bebé se va a despertar igual. La madre tiene un relevo, es cierto, pero parece más lógico favorecer que la mujer haga una buena siesta.


El padre, primer apoyo

El posparto, dentro del modelo de familia actual (una pareja con sus hijos), puede resultar muy cansado. Merece la pena pensar en la ayuda necesaria desde el embarazo.

En otros tiempos, la madre recibía ayuda de modo natural del entorno inmediato: de su propia madre, sus hermanas, sus tías... En la actualidad, se espera que ese apoyo principal lo brinde el padre.

Para muchos padres el proceso del embarazo y el nacimiento del bebé resulta un auténtico terremoto emocional que no asimilan con facilidad. Algunos se sienten involucrados inmediatamente, otros necesitan un tiempo. Además, sentir que son el apoyo principal de la madre puede resultar para muchos padres una exigencia añadida excesiva.

El puerperio comporta un proceso de reajuste importante en la pareja. Se necesita tiempo y calma. Disponer de ayuda en casa es, sin duda, una inversión que solo tiene ventajas.