Su espíritu constructor ¿en el comedor?

NIÑOS CREATIVOS

Su espíritu constructor ¿en el comedor?

Disfrutará poniendo una pieza sobre otra, pero también haciendo una cabaña o una nave.

Lo cierto es que -muchas veces- nuestros hijos pequeños prefieren jugar donde estemos nosotros (o cerca) que en su habitación a solas. Y habrá días que nos parezca conveniente poner el salón "patas arriba" y otros días en que les pediremos jugar a algo más tranquilo y menos engorroso de ordenar ¡Hay días para todo!

Cuando los niños son capaces de manipular los objetos y apilarlos unos encima de otros, uno de sus mayores placeres será construir torres, cuanto más altas mejor, y sobre todo ¡verlas y oírlas caer!

Así los niños prueban cómo se sostienen los objetos, comprueban las distintas formas y sus cualidades, y juegan con el concepto de estabilidad sin saberlo. Su curiosidad por conocer y alcanzar su objetivo no tiene límites. Pero es que además el premio es doble, ya que no solo ven crecer su torre, sino que el estrépito cuando cae también es fuente de placer. Juegan con el miedo que les produce el ruido y se sienten satisfechos porque lo superan y lo dominan.


Más allá del apilar

Sin embargo, no solo les seduce construir torres, sino que en general disfrutan jugando con los espacios y los volúmenes. Les gusta meterse dentro de una caja y desaparecer o convertir la caja en un coche, en una nave espacial, en un sombrero gigante o en una cama improvisada; todo un alarde de imaginación y creatividad.

Pero cuando crecen usan sillas, mantas, toallas, mesas, cojines y todo lo que encuentran para fabricarse un castillo, una cabaña o una nave espacial, según su imaginación.

Todos estos juegos contribuyen al desarrollo de sus habilidades psicomotrices y a familiarizarlos con conceptos espaciales más complejos como:

  • arriba-abajo
  • dentro-fuera
  • delante-detrás
  • largo-corto
  • grande-pequeño
  • o izquierda-derecha para los más mayores.

A través del ensayo-error, buscan soluciones a los problemas que les surgen y se enfrentan a retos como el de mantener las piezas en equilibrio, sostener una pieza irregular o amarrar dos diferentes.

Estos juegos les permiten conocer su entorno y dominar los espacios en los que después recrearán su juego simbólico.

Sin duda, estos aprendizajes bien valen un poco de desorden en el comedor.

Al hablar de estos juegos, habría que destacar tres aspectos importantes:

  • Su excepcionalidad. Jugar a construir espacios con sillas, sábanas y cojines tiene gran valor especialmente porque no se hace todos los días. De ahí, en parte, su magia.
  • Los compañeros. Crear en equipo enriquece el juego, proporcionando más imaginación y creatividad, además de favorecer la comunicación y el conseguir acuerdos. A veces nuestro hijo no cuenta con un compañero, pero estará encantado si papá o mamá juegan un tiempo...
  • La recogida. Después de construir, no hay más remedio que recoger. Hagámoslo juntos con paciencia y buen humor.

Minimundos que crecen

Además de construir lugares y espacios, su imaginación les lleva a incluir muñecos y complementos que enriquecen sus juegos simbólicos.

También, aprovechar una excursión al bosque en familia puede llevarnos a la construcción de nuevas e inolvidables cabañas.

Los materiales

Es muy interesante tener en casa una caja (o varias) repleta de maderas de construcción tipo Kapla pero -muy importante- sin las instrucciones. Las instrucciones impiden que cada niño conquiste nuevos retos en función de su momento real y llevan a la frustración y la falta de imaginación creativa.