Primeros trazos, sin límites

NIÑOS CREATIVOS

Sus primeros trazos, sin límites

Nuestra función como padres es permitirles seguir disfrutando de la experiencia de pintar, libres de juicios y comparaciones.

Imma Marín

Pintar es una de las actividades preferidas de los niños, a la vez que beneficiosa y saludable, ya que es fuente de espontaneidad, creatividad y diversión.

La mayoría de las veces, los niños pueden expresarse mejor mediante sus dibujos que con las palabras.

No estamos hablando de educar “artistas pintores”, sino de facilitarles una herramienta que les ayuda a desarrollar su inteligencia emocional y contribuye para que puedan desenvolverse socialmente de forma sana y con mayor apertura al mundo.

A lo grande

Del mismo modo que las manos pequeñas de los bebés necesitan objetos lo suficientemente grandes para poder agarrarlos, sus trazos, para resultar espontáneos y decididos, también requieren espacios que permitan giros amplios de los brazos. Pero no es solo por una cuestión física, sino también porque de esta manera se fomenta que puedan abrir su mente y su espíritu.

En casa (y fuera) podemos procurarle espacios que le ayuden a expresarse. Estos son solo algunos ejemplos de lo que podemos ofrecerle:

  • El suelo es uno de los lugares más amados por los niños. Si estamos en casa, lo mejor será usar papel grande tipo resma, pero en la calle solo se necesitan tizas de colores.
  • La arena de la playa es un lugar privilegiado para trazar sin demasiados límites.
  • La pared también los atrae mucho. Lo mejor es forrar “una” con papel de embalar de color claro o bien empapelarla con papel lavable. Otra opción son las pizarras “grandes” o la pintura de pizarra.
  • El papel de tamaño DIN A3, o más, resultan una buena alternativa si tienen que pintar en la mesa.
  • El caballete de artista, donde pintarán de pie, y sobre tela o papel les encantará a medida que crezcan.

El material adecuado

Estos son algunos de los materiales que los niños pueden usar para realizar sus primeros trazos.

  • Tizas grandes para el suelo y delgadas para las pizarras, pero que en ningún caso desprendan polvillo.
  • Ceras
  • Lápices cortos y gordos
  • Esponjas
  • Rotuladores gruesos y lavables
  • Sus propias manos o pies y pintura de dedos
  • Cepillos de dientes y pinceles gruesos, en cuanto tengan habilidad para utilizarlos.
  • Un simple bolígrafo

¿Y cual es nuestra función como padres?

Nuestra actitud es tanto o más importante que los materiales y el espacio del que dispongan.

Necesitamos ser respetuosos y dejarles libertad para que pinten a su aire lo que quieran, y con los colores y medios que prefieran.

Es importante no paralizarlos con advertencias y prohibiciones. No tengamos miedo a que ensucien o se ensucien, simplemente dejemos claro los límites, preparemos el espacio y disfrutemos del momentáneo desorden creativo.

No los atosiguemos preguntándoles qué dibujan. A veces realizan trazos aún sin intención de figurar algo concreto y es importante preservar ese placer de pintar -sin una finalidad- más allá de la experiencia presente.

No retoquemos sus trazos para “mejorarlos”, ni les comentemos lo que falta o lo que vemos.

Acompañemos sus necesidades de: acercarles un material, facilitar que estén cómodos...

Una vez han terminado sus dibujos, podemos guardarlos en un espacio especial para ese fin, colocando la fecha al reverso.

Desde el inicio, cuando son pequeños, evitemos a tiempo el valorar o juzgar sus producciones: no caigamos en el "Me gusta" que tan fácilmente atrapa a nuestros hijos en la ansiada valoración del adulto. Y en su lugar, dediquémosles la mirada y la atención necesaria mientras dura el juego de pintar.

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