Chupete

CRIANZA NATURAL

Todo lo que necesitas saber sobre el chupete

Sería preferible no llegar a usarlo, pero si ya forma parte de la vida de tu hijo y quieres retirarlo, tu disponibilidad y tu empatía son claves.

Se ha comprobado que los bebés amamantados de forma exclusiva y a demanda, como mínimo los primeros seis meses de vida, tienen menor riesgo de adquirir hábitos como el chupete o el dedo, ya que tienen cubiertas todas las necesidades de succión.

¿Cuales son los riesgos de usarlo?

  • La OMS desaconseja el uso del chupete por las interferencias que puede causar en la lactancia materna: por un lado puede confundir la succión del bebé y por otro al succionar menos tiempo el pecho la producción de prolactina puede disminuir y afectar a la cantidad de leche que la madre produce.
  • También pueden producirse reacciones alérgicas a alguno de sus componentes. Si la zona peribucal se enrojece y se inflama hay que valorar que no haya una sensibilización o alergia la látex.
  • Si no se utiliza correctamente puede existir riesgo de asfixia.
  • También se han descrito que puede aumentar la incidencia de otitis media.
  • Para el paladar del bebé o del niño no es lo mismo mamar que llevar chupete y si bien la OMS recomienda la lactancia materna como mínimo hasta los dos años de edad, en cambio según estudios alrededor del año de vida sería conveniente retirar el chupete para evitar una posible mala oclusión dental. Debido a que el hábito del chupete o de la succión del dedo alteran la posición de la lengua (manteniéndola en una posición baja en vez de en el paladar), no permiten un crecimiento correcto del paladar. Por ello, es común ver deformaciones dentales y óseas en muchos niños que persisten con estos dos hábitos después de los 18 meses.
  • Contaminación química. El chupete tiene que tener la garantía de seguridad de haber pasado los controles sanitarios pertinentes para evitar cualquier contaminación química por parte del bebé al chupar la tetina.

Recomendaciones

  • En recién nacidos amamantados al pecho es recomendable evitar el uso del chupete hasta que esté bien establecida la lactancia materna.​
  • Evita colgar el chupete en la ropa del bebé para que no lo tenga a su disposición en todo momento. Sugerimos que no esté en su campo visual ni sea un objeto obligatorio en el cochecito de paseo.
  • Como los bebés/niños tienen una gran necesidad de succión sugerimos además de ofrecer siempre que podamos el cuerpo materno, ofrecer mordedores “de palito” (o bien algún alimento sano que succionar) en vez del chupete en los momentos de paseo, en el coche, etc.
  • Si tu bebé duerme con chupete, intenta retirarlo de su boca suavemente una vez esté dormido, para que la lengua se coloque en su posición natural en el paladar.
  • Sería preferible que el hábito de chupete o del dedo cesara alrededor de los 18 meses, a más tardar a los 2 años, para que las secuelas a nivel de los dientes y huesos maxilares sean mínimas.

Cómo retirar el chupete

Es un paso importante que necesita mucho respeto y empatía por nuestra parte. Va a requerir tiempo, paciencia y mucho amor. Evita quitar el chupete cuando aún no sea el momento para tu hijo, pero especialmente evítalo en momentos de cambios: la llegada de un hermanito, inicio a la guardería, retirada del pañal, cambio de habitación…

Una mirada más profunda

Para un niño pequeño el mejor objeto de consuelo es el cuerpo materno. Ahora bien, por suerte, también encuentra sustitutos. Los brazos de otro adulto cariñoso pueden ser bienvenidos para un niño acostumbrado a ser calmado en el cuerpo de su madre. Si no fuera el caso, es posible que lo rechace.

Es importante destacar que ningún adulto debe imponer el contacto. Una cosa es estar disponible para el niño y otra satisfacernos nosotros, los adultos, con el cuerpo del niño. Hay niños a los que les da confianza y seguridad dormir pegados a su perro o a su gato. Y hay objetos que el niño elige porque le brindan placer y tranquilidad. A veces se trata de una muñeca blanda con la que el pequeño duerme, otras veces su objeto preferido es el chupete.

En relación a las opiniones a favor y en contra del chupete, hay que tener en cuenta a cada niño en particular. Y en lugar de discutir, tratemos de ofrecer a nuestro hijo aquello que le reconforta.

Claro, ningún objeto sustitutivo de la presencia materna hace milagros por sí solo. Entonces, un niño que solo tiene el chupete como fiel compañero se obsesionará con él hasta el punto de preocupar al entorno.

La culpa no es del chupete, sino de la soledad en la que vive.

Por eso, no vale la pena declararle la guerra al chupete o mentirle diciéndole cosas horrorosas sobre los niños que usan chupete.

Es mejor agradecerle al chupete su existencia, y agregar presencia humana. Él sabrá qué le conviene más.

¿Y si lo que usa como consuelo es una muñeca?

Si una muñeca es su objeto de consuelo esencial, los padres debemos amar a esa muñeca tanto como nuestro hijo la ama.

Llamémosla por su nombre, permitamos que venga de paseo con nosotros. Si se pierde, busquémosla con la misma angustia y esperanza que nuestro hijo o hija.

No desdeñemos ese vínculo tan cálido y amoroso que construyen cada día. Invitemos a la muñeca a sentarse a la mesa familiar.

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