Dislexia y Autoestima

SANA AUTOESTIMA

¿Y si mi hijo tiene Dislexia?

Si la tiene no se preocupe, pero es muy importante que haga todo lo posible para que su autoestima no se vea afectada por las dificultades con la lecto-escritura.

Carlos González

¿Qué es?

La dislexia es un problema de aprendizaje que dificulta la lectura, en ausencia de déficits auditivos, visuales o intelectuales.

¿Qué síntomas tiene?

  • El niño confunde letras o palabras, lee palabras parciales (saltándose letras), lee despacio y comprende con dificultad.
  • Puede tener problemas similares para escribir.

Por supuesto, todos esos errores son normales en un niño que está aprendiendo a leer; sólo se sospechará dislexia cuando son persistentes.

Los problemas específicos de la lectura pueden ser acompañados o precedidos de dificultades en el habla.

Alrededor del 10% de la población sufre dislexia en mayor o menor grado. Probablemente los grados más leves de dislexia pasan desapercibidos en una lengua como la española, que «se lee como se escribe», pero causan más problemas en lenguas cuya ortografía tiene poca relación con la fonética, como el inglés.

¿Qué podemos hacer?

  • No reñir ni ridiculizar al niño por sus dificultades con la lectura, ni permitir que otros lo hagan. No lo hace a propósito, ni por falta de interés, ni porque no estudia suficiente, ni porque es «vago» o «no se esfuerza».
  • Busque actividades que a su hijo sí le salgan bien (deporte, música, dibujo, jardinería...) y anímele. Su hijo necesita saber que puede tener éxito, y que la lectura no lo es todo.
  • Facilítele las cosas. Ayúdele con las lecciones y los deberes, anímele a usar el corrector ortográfico del ordenador...
  • Exija que los profesores tengan en cuenta su problema a la hora de corregir exámenes y ejercicios, que no le bajen la nota por las faltas de ortografía. Normalmente serán los mismos maestros los que le recomendarán acudir a un especialista en el tema.
  • Otras veces son los padres los que tienen que buscar ayuda profesional por su cuenta, porque en la escuela dicen que el niño «no se esfuerza».

¿Cómo se hace el diagnóstico?

Ante todo hay que descartar otros posibles problemas, con pruebas de visión y audición.

El especialista realizará diversas pruebas específicas para valorar la capacidad lectora.

¿Cuál es el tratamiento?

No existe una «cura».

El tratamiento va dirigido a mejorar en lo posible el aprendizaje de la lectura, a ayudar al niño a aprender otras materias a pesar de su dificultad con la lectura (puede necesitar, por ejemplo, que usted le ayude a leer el libro de texto y le «tome la lección»), y sobre todo a evitar complicaciones como el fracaso escolar, la perdida de la autoestima o la baja calificación laboral.

El objetivo es ayudar a su hijo a tener una vida plena a pesar de su dislexia.

Como en muchos problemas de difícil tratamiento, surgen «alternativas» pretendidamente milagrosas. Consulte a profesionales y asociaciones serias antes de embarcarse en tratamientos largos y costosos.

¿Pero por qué pasa?

Se cree que tiene básicamente un origen genético. No es debido a nada que usted ha hecho o ha dejado de hacer. No es debida a la guardería (o a su ausencia) ni a haberle estimulado «poco» (o «demasiado»).

¿Cómo evoluciona?

Con un tratamiento adecuado, el niño aprenderá a leer, aunque tal vez siempre lo haga con cierta dificultad. Sobre todo, conservará su autoestima, aprenderá otras cosas y será un adulto normal y competente.

Lo que hay que evitar es que, a falta de diagnóstico y de apoyo, el niño sea etiquetado como «tonto» o «mal estudiante» y entre en una espiral de fracaso escolar y problemas psicológicos y de conducta.

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