11 situaciones de la vida cotidiana en las que el embarazo te cambia

EMBARAZO SANO

11 situaciones de la vida diaria en las que el embarazo te cambia

Durante estos meses, tan importante como el seguimiento médico es poner nuestra energía en los cuidados diarios, base de nuestra salud y la de nuestro bebé.

Emilio Santos Leal

Estoy embarazada, ¿eso supone que tengo que cambiar mi ritmo de vida? Esta es una pregunta que nos suelen hacer muchas mujeres al principio de su embarazo. Tenemos que disipar estas dudas: que estés esperando un bebé no implica un cambio de vida radical, pero sí requiere que te cuides más, ya que tu cuerpo tiene que rendir de un modo muy especial en esta etapa.

Si estás embarazada, lo recomendable es que continúes con un ritmo similar al previo al embarazo, eso sí, descansando todo lo que necesites. Solo sería una buena idea cambiarlo en caso de que fuera “extremo”: el embarazo no es momento para seguir un entrenamiento deportivo de competición ni para realizar un trabajo de gran ajetreo.

1. Sueño

Las necesidades de sueño se incrementan claramente durante la gestación. Por este motivo, es bueno que una embarazada duerma la siesta, cuya duración ideal posiblemente sea la misma que para cualquier persona. Sin embargo, sería magnífico que pudieras hacer varias siestas al día, aunque fueran muy cortas.

Primero, porque una embarazada necesita aumentar el número total de horas de sueño (por ejemplo, dormir más ayuda a tener menos nauseas y vómitos debidos al embarazo).

Segundo, porque varios momentos de reposo en horizontal a lo largo del día ayudarán a evitar que los tobillos se hinchen, sobre todo en la recta final.

Simplemente escucha tu cuerpo y dale el descanso que necesite.

2. Deporte

Las dos actividades físicas más recomendables en el embarazo son caminar y nadar. Son ejercicios de tipo aeróbico con los que se movilizan todas las articulaciones del cuerpo y se activa la circulación. Estos deportes tienen el efecto de bajar la presión arterial, y ayudan al bebé a encontrar su mejor posición, lo que es útil para el parto.

El yoga adaptado al embarazo es también muy saludable: aumenta la flexibilidad de las articulaciones y previene dolores de espalda, con su práctica uno aprende a relajarse y a respirar de un modo que induce la relajación, y ayuda a entender que una percepción física que etiquetamos como dolor puede pasar a ser percibida por nuestra mente emocional como de gozo, lo que tiene una gran aplicabilidad en el parto. ¿Con qué frecuencia deben practicarse? Caminar, nadar y hacer yoga son actividades sanas en sí mismas. No existen límites: cuanto más, mejor. Embarazada o no.

3. Tareas domésticas

Una embarazada puede seguir desarrollando sus tareas domésticas con normalidad. Es más, al final del embarazo, y sobre todo cuando ya empiezan los primeros signos de que se acerca el parto, las tareas con las que se realizan movimientos de giro, oscilación o balanceo del tronco, con algo de inclinación hacia adelante, ayudan a que la cabecita del bebé se coloque y, por lo tanto, contribuyen a que todo vaya mejor.

¿Los productos de limpieza pueden afectar al bebé? Por supuesto, todo puede afectar al bebé. Pero yo no me obsesionaría con ello. Simplemente, procura no inhalar vapor de productos fuertes (lejía, amoniaco).

4. Comidas

La alimentación durante el embarazo –como en las otras etapas de la vida– debe ser variada. Hoy en día, las grasas se han convertido en el chivo expiatorio de la alimentación. Nadie las quiere y todo se vende desgrasado. Y, sin embargo, en el embarazo los ácidos grasos esenciales son muy necesarios. Como siempre, las grasas monoinsaturadas mejor que las poliinsaturadas, y estas mejor que las saturadas. Pero incluso el máximo representante de los alimentos grasos supuestamente negativos, el colesterol, es imprescindible en el embarazo: el bebé intrauterino lo necesita para formar las membranas de sus células y para producir sus hormonas y transmisores, para fabricar el sistema nervioso. No es casualidad que te haya subido el colesterol en el embarazo; no te preocupes, ya bajará después.

Como fuente de grasas sanas, son recomendables los frutos secos. Las legumbres, al igual que los frutos secos, también aportan grasas de buena calidad. Finalmente, las verduras y frutas –mejor de cultivo ecológico– son una gran fuente de vitaminas, antioxidantes y minerales. Tomándolas crudas se aprovechan mejor todos sus nutrientes.

En cuanto a las cantidades, si tu peso es normal, es decir, si empezaste el embarazo con un índice de masa corporal entre 20 y 24, no hay motivo para que limites la ingesta de calorías, como tampoco lo hay para que te obligues a comer.

Puedes y debes permitirte el gustazo de comer por placer.

Si debe establecerse algún límite es con los azúcares, al menos si tienes sobrepeso antes del embarazo o existen antecedentes de diabetes en tu familia.

5. Trabajo y baja laboral

El embarazo no es una enfermedad. De hecho, para la mayoría de mujeres es un momento de alegría y euforia: algunas se sienten incluso con más energía durante estos meses. Si te encuentras bien, no hay motivo para que dejes de trabajar hasta el parto. Eso sí, posiblemente estés más dispersa. De todos modos, hay muchísimas fuentes de malestar que pueden surgir en el embarazo y que sí suponen causa de baja laboral:

  • contracciones de preparto prematuras
  • hipertensión
  • piernas hinchadas
  • cansancio
  • dolores pélvicos
  • dolores de espalda que se agudizan en el embarazo...

Es posible que el aumento de partos prematuros se deba, en parte, al estrés que puede suponer la doble jornada laboral de las mujeres. Es una auténtica locura...

El “juez” que decide si una determinada molestia justifica una baja laboral es el médico de cabecera (en el sistema sanitario español, él es quien la firma). Pero ese “juez”, a su vez, tiene que dar cuenta de sus acciones, por tanto, te agradecerá –y será mucho más proclive a darte la baja– que el especialista correspondiente (ginecólogo, traumatólogo, psiquiatra...) te haya hecho una recomendación de reposo por escrito. Un consejo práctico: si tienes algún síntoma que te haga pensar que necesitas una baja laboral, habla francamente con tu ginecólogo y con tu médico de cabecera en la consulta: tienes muchas más probabilidades de conseguirla que si acudes a Urgencias, donde el médico que te va a atender va a ser ajeno a ti y a tu situación.

Hay tres tipos de baja en el embarazo:

  1. La baja por enfermedad
  2. La baja por riesgo
  3. La baja maternal. Esta última está diseñada para la lactancia y, aunque se puede comenzar antes del parto, no conviene reducir las escasas 16 semanas que contempla la ley española (18 para gemelos y 20 para trillizos) si lo que necesitas es reposo por motivos de salud.

Otro caso muy distinto es que tu trabajo conlleve turnos nocturnos o manipulación de productos tóxicos. Si es así, solicita en tu empresa un cambio de puesto o de condiciones. En ciertos casos, si el cambio no es posible tienes derecho a una baja remunerada por riesgo laboral. En tu comunidad autónoma existe una Ley de Prevención de Riesgos Laborales en el Embarazo y Lactancia que quizá te interese consultar.

6. Estrés

El estrés mantenido de la embarazada es una de las peores agresiones que puede sufrir un bebé intrauterino, ya que las hormonas del estrés que segrega la madre le llegan a través de la sangre y, consiguientemente, le afectan. Según indican los estudios, en los mamíferos, un exceso mantenido de estas hormonas se opone al crecimiento y al desarrollo, entre otras cosas, de los caracteres sexuales.

¿Y la contaminación ambiental? Posiblemente, los pulmones de la madre sean un filtro más que suficiente para que no tengamos que preocuparnos demasiado. De todos modos, evita los lugares con humo y frecuenta el aire libre.

7. Sexualidad

  • No hay ningún cambio que afecte a todas las embarazadas por igual. Algunas mujeres sienten más deseo sexual y otras menos. La vida sexual es igual de sana que cuando no estás embarazada. En este sentido, tus experiencias sexuales son también, en cierto modo, de tu bebé, pues él recibe parte de las hormonas que se activan en tu organismo, oye la entonación de las conversaciones y sonidos, y “vive” el movimiento de tu cuerpo.
  • Desde la mitad del embarazo, tus estados emocionales llegan de cierta manera al bebé a través de tus hormonas, igual que el sonido de tu voz y las sensaciones de movimiento.
  • Durante las relaciones sexuales, no existen posturas peligrosas, pero hay dos situaciones en las que se debe evitar la penetración: ante el sangrado vaginal (por el riesgo de pérdida de embarazo) y la rotura de bolsa (por el riesgo de infección grave). Ambas requieren vigilancia médica.

8. Hábitos posturales

  • Al sentarte: En la segunda mitad del embarazo es recomendable prescindir de los respaldos. La correcta colocación del bebé pide posturas inclinada hacia adelante; de esa forma, por gravedad, la espalda del bebé tenderá a colocarse delante y no atrás, posición en la que el parto es más difícil. También se debe evitar estar demasiadas horas sentada: es bueno levantarse de vez en cuando y caminar, y, si es posible, echarse cinco minutos cada cierto número de horas.
  • Al agacharte: Al coger a tu hijo mayor, y en general al agacharte, es mejor que flexiones las rodillas y no dobles el tronco, principal causa de las lesiones de espalda. Como siempre, es mejor que te agaches haciendo fuerza con los muslos y manteniendo la espalda recta.
  • Al acostarte y levantarte: No hay que tener precauciones especiales. Sí tras una cesárea, pues es necesario que al acostarte y levantarte alguien te sujete la espalda para evitar el esfuerzo de los músculos abdominales.

9. Diversión

  • Salir de viaje

Si se necesita viajar, lo mejor es hacerlo hacia la mitad del embarazo, siempre que el viaje no cause un elevado estrés emocional. Si es posible, se debe evitar hacerlo durante el segundo y el tercer mes, que es cuando existe más incidencia de abortos, y durante el séptimo y el octavo, porque se puede estar predisponiendo a una rotura de la bolsa o al inicio del parto, y el bebé nacería prematuramente. En el último mes el problema es más bien de logística: el parto se puede desencadenar durante el viaje y la asistencia sanitaria podría ser un problema. Durante los trayectos, lo ideal sería tumbarse un poco cada pocas horas o, al menos, colocar las piernas en alto para evitar la aparición de varices, hemorroides y otros problemas circulatorios.

  • Salir de noche

Las salidas nocturnas no son perjudiciales en sí mismas. Aun así, además de no fumar ni beber, es recomendable evitar el humo de tabaco mantenido, estar excesivas horas de pie –sobre todo en la segunda mitad del embarazo–, respetar las horas de sueño y evitar los ruidos intensos. ¿Afecta el exceso de ruido al bebé? Percibe los sonidos, por lo que uno muy intenso le puede causar intranquilidad. No hay datos que indiquen que sea claramente dañino.

10. Mascotas

En el embarazo no es aconsejable adquirir una mascota nueva. Sin embargo, se pueden seguir teniendo animales en casa, siempre que se observen las medidas correctas de salud e higiene.

Hay que usar guantes unipersonales y lavarse las manos tras recoger los excrementos y limpiar bandejas.

11. Jardín

También conviene utilizar guantes y lavarse las manos después de trabajar en el jardín.