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Deporte

Natación durante el embarazo: ¿buena o mala idea?

¿En qué casos es aconsejable (y en cuáles no) la práctica de la natación en mujeres embarazadas?

Patricia Pérez

El ejercicio siempre es saludable, y en tu estado aún más si lo haces en el agua, ya que sentirás tu cuerpo más ligero. ¿Por qué no aprovechas el verano para empezar?

¿Qué puedo hacer para sentirme bien durante el embarazo y tener un buen parto? Esta es la pregunta del millón que tarde o temprano todas las mujeres me acaban haciendo, y como os podéis imaginar, la respuesta ofrece un amplio abanico de posibilidades. Sin embargo, yo siempre suelo decir lo mismo: disfruta del embarazo y de tu bebé, quiérete mucho, deja que te quieran y ¡no dejes de mantenerte activa! Algo tan sencillo como esto hará que, sea cual sea el resultado final, el camino sea lo más agradable posible.

Después de mi consejo, muchas dudan con el último punto: “¿Mantenerse activa?”. “Bueno, yo voy a caminar o, mejor dicho, voy caminando a todos los sitios, pero es que cuando hago un poco más de la cuenta me siento incómoda o me canso”, responden.

Embarazo: ¿compatible con practicar la natación?

Igual que nunca se te ocurriría participar en una carrera de Fórmula 1 con un coche que nunca ha salido del garaje, ¿vas a afrontar un embarazo y un parto con un cuerpo que como mucho camina escasos minutos al día? ¡Seguro que no! Encuentra en el agua ese gran aliado que te ayudará a mantener tu cuerpo y tu mente en condiciones óptimas para disfrutar de esta etapa. ¡Aquí tienes todas sus ventajas!

1. Es más fácil moverse

Como en el agua solo se percibe un 10% del peso total –menos aún si el agua es salada–, podrás trabajar todas las estructuras de tu cuerpo con rangos de movimiento más fluidos y armónicos, sin tener que hacer un mayor esfuerzo por contrarrestar la fuerza que ejerce la gravedad. Además, seguro que también has comprobado cómo este estado de ingravidez invita a relajarse.

2. Favorece la circulación

La fuerza que ejerce el agua sobre el cuerpo, y que es directamente proporcional a la profundidad a la que estés, no solo te ayuda a distribuir los líquidos del cuerpo facilitando tu circulación, sino que también favorece una mejor respiración.

3. Aporta bienestar

Incorporar actividades acuáticas a tu rutina –se recomienda hacer deporte tres días a la semana– es, sin duda, un hábito saludable que te hace llegar al parto en buena forma, al mismo tiempo que beneficia el desarrollo de tu bebé. Otra de las ventajas del ejercicio es que incrementa la producción de endorfinas (hormona del placer), proporcionándoos, a ti y a tu hijo, un mayor bienestar.

4. Potencia el vínculo

Antropológicamente, el agua se ha identificado con el mundo femenino y la maternidad. Te devuelve al útero materno y fomenta la empatía con el bebé, haciéndote experimentar sensaciones similares y atenuando los estímulos que reciben nuestros sentidos. Sumergirte en el agua te da la oportunidad de escuchar y sentir tu cuerpo y a tu bebé.

5. Aumenta tu confianza

Cuanto más preparada estés, y mejores sean tus condiciones físicas y mentales, más segura y fuerte te sentirás de cara al parto, y esto es fundamental para que el proceso siga su curso natural. Haciendo ejercicios en el agua fomentas una buena gestión de la energía y aumentas la confianza en ti misma, así como la conciencia y el control sobre tu cuerpo.

6. A más diversión, más salud

Excepto si se ha tenido una mala experiencia que haya dejado secuelas emocionales, el agua tiene un alto componente lúdico. ¿Cuánto tiempo no te habrás pasado en el mar, en la piscina o en el río disfrutando? ¡Sigue haciéndolo! Esto también es clave en un embarazo saludable.

7. Alivia las molestias

Toda mujer sana puede practicar esta actividad, siempre que se adapte a sus necesidades y edad gestacional, y no haya contraindicaciones médicas. Busca un especialista y ¡al agua! Desde la primera sesión notarás cómo mejoran las molestias que suelen aparecer con los cambios que sufre el cuerpo.

Con otras madres o con tu pareja, tú decides


En el agua se trabajan los músculos, los tendones, los ligamentos y los huesos de las estructuras implicadas, tanto en el embarazo como en el parto, y al mismo tiempo se fomenta una respiración completa y consciente, aumentando tu capacidad respiratoria y de oxigenación, así como la relajación de todo tu cuerpo. Te sentirás más activa, más cómoda y confiada con tu cuerpo y estarás de mejor humor. Y es que, si siempre lo es, en esta etapa de tu vida aún es más importante mantener un buen equilibrio entre el cuerpo y la mente.

Por otro lado, al ser una actividad que se puede hacer en grupo o con tu pareja, también favorece las relaciones personales con otras mujeres en tu mismo estado, y fomenta un mayor vínculo con tu hijo y tu pareja. Es un momento que os permite dedicaros conjuntamente a vuestro hijo, y os da la opción de resolver dudas, liberar estrés y prepararos para recibir al bebé.

Desde que trabajo con mujeres, hacer ejercicio en el agua, es un recurso que siempre ofrezco a las madres y familias que acompaño. Me parece una actividad muy completa que reúne todas las condiciones para convertirla en la actividad estrella en el embarazo. Si bien la gimnasia adaptada siempre es positiva, el ejercicio en el agua aporta ese plus que no podemos obviar. Deja que el agua te lleve, te acune y te transporte al vientre de tu madre para convertirte en madre a ti también. Experimenta, siente, sé consciente, imprégnate de bienestar y, sobre todo, sé feliz.

Bandera roja: no practiques natación en caso de...

  • Señales de parto. Si se ha roto la bolsa de las aguas, se ha expulsado el tapón mucoso o se tienen contracciones dolorosas que puedan haber iniciado la fase de dilatación.
  • Patologías en el embarazo. Cuando hay problemas cardiacos, hipertensión arterial, hipotensión con mareo, la placenta está mal ubicada, hay fiebre y/o una infección, así como si existe riesgo de parto prematuro. Sin embargo, ser diabética, esperar gemelos o cualquier otra situación especial que no implique ningún riesgo no es razón suficiente para no practicar deporte, eso sí, siempre tomando las precauciones necesarias en cada caso en particular.

Sin dudas. Habla con quien te hace el seguimiento. Muchas veces es la propia matrona del centro quien realiza estas actividades y podrá orientarte.

Trucos para sentirte cómoda en el agua

1. La piscina debe garantizarte unos servicios adecuados, es decir, que no sobrepase un 1,40 m de profundidad, que tenga una temperatura, tanto del agua como del lugar, adecuada y que cuente con un monitor especializado. Busca siempre comodidad y seguridad, y por eso, evita nadar sola, pero también las multitudes.

2. Utiliza el material apropiado: un bañador o bikini cómodo y un calzado antideslizante pueden facilitar el ejercicio, así como el uso de planchas, churros, aros y pelotas para el agua. Disponer de música ambiental hará que la sesión resulte más amena.

3. La sesión consta de varias partes: se comienza con un calentamiento de cinco minutos fuera del agua para aumentar la temperatura corporal (estirar piernas, mover la pelvis y luego los brazos), y se continuará dentro de la piscina para evitar molestias, calambres o dolores (el contacto con el agua se hace de forma gradual). Luego se trabajan las piernas, la espalda y las extremidades superiores, no solo a través del movimiento, sino intentando reforzar y tonificar estas estructuras. A continuación se pone la atención en la pelvis, sintiendo sus movimientos y el juego de las articulaciones, para después hacer algún juego divertido, y finalmente centrarse en la respiración, acabando la sesión con un ejercicio con el que se favorezca la relajación y el vínculo con el bebé.

4 Mantenerse hidratadas y nutridas, así como evitar el exceso de humedad y los cambios bruscos de posición, es clave durante la práctica de este ejercicio. Tampoco hay que dejar que las pulsaciones superen los 140 latidos por minuto (se consume entre un 60-70% de oxígeno) ni debes forzarte: adapta cada ejercicio a tu situación y posibilidades, y sobre todo ¡disfruta mucho!


Horarios y épocas en los que nadarás más a gusto

  • El segundo trimestre es el momento perfecto para empezar, porque ya se ha superado el periodo de mayor riesgo de aborto, y es una época de más energía y estabilidad. Las náuseas o vómitos suelen desaparecer, y no te sientes tan pesada ni tienes las molestias que se suelen acentuar al final del embarazo. Además, el bebé empieza a agudizar sus sentidos y podrás notar los primeros movimientos.
  • Mejor a media mañana. Siempre que puedas, evita las primeras horas, porque puedes tener náuseas debido a que llevas muchas horas sin comer. Tampoco conviene hacerlo justo después de comer, al menos espera entre 30 y 60 minutos, y nunca hagas deporte en ayunas. Al final del día no es muy conveniente, ya que puede activarte y dificultarte el sueño.
  • Durante 10 semanas. Al menos eso es lo que dicen los estudios, que hay más beneficios si las mujeres practican esta actividad regularmente durante 10 semanas antes del parto.
  • El ejercicio en el agua siempre apetece más en épocas del año que haga calor, pero si buscamos un lugar con las instalaciones adecuadas, podemos disfrutar de sus beneficios los 12 meses. Si te mantienes activa dentro del agua y haces ejercicio que implique un trabajo progresivo de todo el cuerpo, intentas no estar metida en el agua más de 60 minutos para evitar la pérdida de calor, huyes de los cambios bruscos de temperatura y del exceso de humedad, dejas la toalla cerca y te secas sin perder tiempo, ¡cualquier estación será estupenda para hacer ejercicio en el agua!

Etiquetas:  Bienestar Salud

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