Un posparto pleno es posible

FELICES Y PLETÓRICAS

Un posparto pleno es posible

El reto de desear lo mejor

Ileana Medina

Tu marido te abraza, te mima, te cuida, te da masajes en la espalda y en los pies. Danza al mismo compás que tú y el bebé. Se ocupa de todo lo demás y disfruta.

Por su parte, tu madre, tu padre, tu hermano, tu vecina, tu mejor amiga... preparan sopas, guisos y dulces riquísimos, siempre disponibles.

Lavan, limpian y planchan. Hablan poco y trabajan mucho. Pero sobre todo, te protegen tanto a ti como al bebé de los extraños y de las visitas indeseables.

Te adormeces aprovechando que el bebé duerme, despiertas al mismo tiempo que él, te duchas mientras su padre lo pasea tranquilamente en sus brazos...

Los picos de oxitocina, prolactina, endorfinas y todas las hormonas del amor te mantienen feliz, pletórica y embriagada, alerta y, a la vez, llena de energía.

Tienes un año de baja maternal remunerada -en España todavía son 16 brevísimas semanas- y la garantía de poder volver a tu puesto de trabajo.

Cuentas con grupos de juego, masajes o intercambio de madre a los que asistir junto a tu bebé.

Dispones de información de primera mano acerca de la lactancia, el colecho, la alimentación, la salud infantil, la crianza... para poder escoger aquello que más le conviene a tu recién ampliada familia.

Los días van pasando, tu bebé sonríe, gorgoritea, crece y engorda.

Te parece que estás viviendo dentro de un sueño y no quisieras despertar jamás.

¿Demasiado bonito para ser verdad?

Puede ser. Pero también deberíamos tener claros cuáles son los horizontes y a qué podemos aspirar en realidad.

¿Y por qué no desear lo mejor?

De la misma manera que cuando esperamos la llegada del bebé elegimos con mimo las ropitas, o los juguetes, o la decoración, o el resto de los productos, ¿por qué no nos preparamos, nosotras, nuestras parejas, nuestras familias, nuestra sociedad en su conjunto, para hacer que el clima emocional del puerperio, la bienvenida a la vida de nuestros niños y niñas, sea igual de hermosa emocionalmente?

Ese es el reto.

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