Mastitis prevención y tratamiento

LACTANCIA MATERNA

4 Claves para tratar la mastitis

Las claves son: dar con el antibiótico adecuado, vaciar bien el pecho, tomar bacterias de repoblación intestinal y descansar. Mientras, se puede seguir amamantando.

Luis Ruiz

La mastitis son una de las principales causas de abandono de la lactancia materna...

Tras el parto, con el apoyo necesario de los sanitarios y su entorno más cercano, la madre y el bebé intentan compenetrarse en cada tetada. Pero el inicio de la lactancia no siempre es fácil y, en ocasiones, al cabo de un tiempo la nueva madre siente súbitamente un malestar en un pecho, un dolor muy localizado e intenso. La inflamación le dificulta dar el pecho. Si no consigue la ayuda adecuada, es probable que deje de amamantar a su hijo en unos días.

El proceso inflamatorio puede afectar a todo el pecho o a una parte, y el enrojecimiento podría localizarse solo en una parte del pecho, igual que el endurecimiento por acúmulo de leche o el aumento de líquidos que se produce en la inflamación. Y los síntomas típicos son dolor, calor y rubor (enrojecimiento) de la mama.

Las consecuencias del proceso inflamatorio de la mama son, en primer lugar, una disminución del bienestar de la mujer. La mastitis puede hacer de la lactancia materna una experiencia incómoda y dolorosa que, si no se trata adecuadamente, puede volverse un problema crónico, progresar hasta formar un absceso mamario que requiera de cirugía para ser eliminado o, incluso, poner en riesgo la vida de la mujer si se generaliza la infección y no se trata correctamente.

¿Pasa muy a menudo?

Estudios recientes situan los casos de mastitis en torno al 20% de las mujeres que amamantan. La mayoría aparece en la segunda o tercera semana tras el parto, y generalmente antes de la 12. Aun así, puede darse en cualquier momento de la lactancia: yo he tratado a madres con mastitis en el segundo año de vida del niño.

La mastitis se relaciona con el abandono temprano de la lactancia materna, y no solo por la aparición de dolor o el malestar. En algunas ocasiones, la madre puede creer que no produce suficiente leche, cuando lo que en realidad ocurre es su estancamiento.

En otras, el abandono se produce por el rechazo del bebé a mamar, que podría deberse a un cambio en el sabor de la leche causado por la elevada concentración de sodio, así como a una mayor dificultad de agarre al pecho cuando está muy lleno e inflamado. Pero aún así, esa leche sigue siendo muy beneficiosa para tu bebé.

¿Qué puedo hacer?

La mejor forma de tratar este proceso es con el vaciado correcto de la mama.

En muchas ocasiones se decide el tratamiento anitbiótico sin saber el agente que las causa, sin haber realizado cultivos de la leche para determinar qué gérmenes la han originado. Lo inaudito de la situación es que, en veterinaria, las mastitis de los animales productores de leche se estudian a fondo, por lo que se conocen los gérmenes que las producen y los tratamientos más adecuados. Aplicando la metodología de estudio de las bacterias en la leche de vaca a la leche humana, los resultados son sorprendentes y desconocidos por muchos de los médicos y enfermeras. Por ejemplo, se creía que la leche humana era estéril y, al parecer, no solo no lo es, sino que tiene una gran cantidad de bacterias provenientes del intestino de la madre, que son las que van a llegar al intestino del recién nacido, poblándolo naturalmente con gérmenes específicos de la especie.

Los estudios realizados por Juan Miguel Rodríguez en la Universidad Complutense de Madrid también han mostrado que, en muchas ocasiones, lo que ocurre en el pecho materno es un desequilibrio entre las bacterias normales existentes en la leche: unas aumentan y otras desaparecen.

A la vista de todos estos conocimientos, actualmente el tratamiento de la mastitis consiste en realizar un correcto vaciado del pecho, tomar los antibióticos adecuados y ayudar al reequilibrio de la población bacteriana normal con la prescripción de bacterias de repoblación intestinal. También es esencial poder descansar para permitir a nuestro sistema inmune recuperarse.

En cuanto se noten síntomas hay que acudir al pediatra o al ginecólogo, que hoy en día recomiendan el tratamiento con ciprofloxacino y/o clotrimoxazol.

¿Qué te ayudará a prevenirla?

  • Poder poner a tu bebé al pecho dentro de la primera hora tras el parto es vital.
  • Aunque sea el segundo hijo, pide ayuda si sigues precisando ayuda experta.
  • Si el pecho se hincha, ablandarlo facilita el agarre del bebé.
  • Masajear suavemente la zona abultada ayudará a que la leche fluya.
  • En caso de tener los pechos demasiado llenos, puedes sacarse un poco de leche justo antes de la tetada, hasta que pronto se autoregulen en función de la demanda.
  • Descansar en la cama favorece tu bienestar y la lactancia a demanda. Explica a tu pareja y a tu entorno este importante punto para que te apoyen.
  • Revisa los pechos periódicamente para ayudarte a reconocer signos precoces.
  • La leche del pecho afectado sigue siendo “buena”. No lo olvides.
  • Siempre es bueno buscar apoyo y orientación de otras madres y personal experto.

¿Qué te puede llevar a una mastitis?

Varias circunstancias pueden provocar un acúmulo de leche y, quizás, una mastitis:

  • Tu hijo no está bien agarrado al pecho (chupa el pezón en lugar de abarcar con la boca gran parte de la aréola) y no se le permite mamar a demanda.
  • Interferencia de otros elementos en la succión. Hasta que la lactancia no está bien establecida, lo que ocurre a los 10-15 días, chupetes o tetinas pueden confundir al bebé.
  • Limitación de la duración de las tomas. Algunos niños tardan cinco minutos en vaciar un pecho, otros necesitan media hora. Para amamantar ¡No se puede estar pendiente del reloj!
  • La información y la experiencia tienen un peso importante. Con el primer hijo existe una mayor dificultad para colocártelo al pecho.
  • La deficiencia de hierro, vitamina A y selenio podría disminuir la respuesta inmune de tu cuerpo. El estrés y el cansancio también pueden afectarte.

Tus ayudas para vaciar el pecho

Cualquier tratamiento pasa, obligatoriamente, por un correcto vaciado de la mama afectada para que el problema no vaya a más.

  • Si tu hijo se agarra bien es bueno colocarlo con su barbilla hacia la zona del pecho afectada para que se vacíe de leche con mayor facilidad.
  • No presionar tu pecho es fundamental: prescinde de las prendas muy ajustadas. Mientras amamantas es importante no sujetar el pecho demasiado cerca del pezón.
  • Da el pecho a demanda, tan a menudo y tanto tiempo como el bebé quiera.
  • Aplica calor húmedo en la zona afectada –compresas tibias, una ducha de agua templada– o vacia el pecho con un extractor de leche, o manualmente si lo prefieres.
  • Descansa mucho (como si tuvieras una gripe) y toma analgésicos, si los necesitas para calmar el dolor y reducir la inflamación.

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