Bebé tomando el pecho

Buen agarre

La mejor posición para dar el pecho

La boca bien abierta y las mejillas redondeadas son las señales que te mostrarán que está mamando bien. Hay quien piensa que dolerá, pero dar de mamar es placentero

Cuando decimos posición nos referimos a la postura, actitud o modo en que alguien o algo están colocados. Pero, en ocasiones, cuando hablamos de amamantar, nos referimos indistintamente al agarre (la colocación de la boca del bebé en el pecho) y a la forma en que la madre sujeta al bebé.

Sin duda, ambas están relacionadas ya que la colocación del bebé respecto a la madre va a determinar la forma en que su boca se coge al pecho, no obstante diferenciarlas permite determinar la importancia del agarre para el logro de una lactancia exitosa.

¿Cuál es la mejor posición para dar de mamar?

Entonces, ¿cuál es la mejor postura para dar el pecho a tu bebé de la forma más cómoda para ambos? Respondemos a esta pregunta.

Mirando en el interior

La parte interna del pezón no es más que un acumulo de carne con muchos vasos sanguíneos, atravesada por una serie de conductos por los que sale la leche. Justo detrás, esos conductos se amplían, en la zona de debajo de la areola, y se forman unos espacios vacíos, los senos lactíferos, que se llenarán de leche. Serán como unos depósitos que el bebé irá vaciando mediante la presión entre la lengua y el paladar. Cada uno de estos senos (entre 5 y 15 en cada pecho) depende de una glándula que fabrica leche y se comporta de forma autónoma.

Lograr acoplar la boca del niño al pecho correctamente es muy importante para que la salida de la leche sea eficaz y permita una lactancia feliz

Los conductos se hacen pequeños a medida que se ramifican y al final de cada uno hay un grupo de alveolos que producen la leche. Los alveolos están rodeados de un músculo. El bebé, al estimular la areola y el pezón cuando mama, provoca el reflejo de oxitocina. Esta hormona llega al pecho a través de la sangre y hace que estos músculos se contraigan. Así, la leche sale desde los alvéolos de la glándula hacia los conductos y, de forma continuada, hacia los senos lactíferos. Otra hormona distinta, la prolactina, será la responsable de que se continúe produciendo leche. Conseguir acoplar la boca del niño al pecho correctamente es uno de los factores más importantes para que la salida de la leche sea eficaz y permita una lactancia feliz.

Un buen principio

En primer lugar, el bebé debe tener en la boca no solo el pezón sino una buena porción de areola, por lo que tiene que abrirla bien. Para conseguirlo hacemos que su labio superior roce el pezón: el reflejo de búsqueda hace que el bebé abra más la boca y saque la lengua hacia fuera, tocando su labio inferior. En ese momento, al poner la boca cerca del pecho, el bebé realiza un vacío y toma gran parte de la areola. Si no es así, si no hay suficiente pecho en la boca, esta se comporta como una máquina sacaleches que solo chupa leche de los senos lactíferos. Primero permitirá la salida de leche, pero luego habrá dificultades al no extraer suficiente cantidad.

El bebé debe tener en la boca no solo el pezón sino una buena porción de areola. El reflejo de búsqueda hace que abra más la boca

Otra opción para ayudar al bebé a coger más pecho con la boca, es presionar suavemente la espalda colocando nuestra mano entre sus hombros. No se debe ejercer la presión sobre su cabeza, porque él, de forma refleja, se apartará y la madre puede creer que rechaza el pecho. Al acercar el cuerpo del niño al de su madre, y teniendo el pecho en la zona de la boca, el bebé echa la cabeza hacia atrás de forma que el pezón apunta al paladar y no al centro de la garganta. Otra forma de facilitar que agarre más pecho, es comprimiendo el pecho para ofrecérselo al bebé más aplanado, en la misma forma que los labios del bebé. Al disminuir ligeramente el volumen puede entrar más areola dentro.

Trabajo en equipo: el bebé también se ubica

Colocar un bebé al pecho debe ser una acción con brío. Las mujeres que son madres por primera vez y que no han tenido nunca un bebé entre sus brazos pueden ver esta acción con miedo, pero deben pensar que no van a hacerle daño. Se trata de atraerlo con fuerza hacia el pecho, amorrándolo a él. Inténtalo siguiendo el ejemplo que encontrarás aquí.

Tras el agarre, el bebé empieza a mamar. El pecho está entre la lengua y el paladar y se va exprimiendo mediante masajes que van de delante a atrás y que hacen que la leche situada en los senos lactíferos salga hacia la garganta del bebé, que la traga sin más dificultades. Este mecanismo, y no chupar el pezón, es el que determina una extracción más eficaz de la leche y un vaciado más completo. No hay que olvidar que vaciar bien el pecho es imprescindible porque determinará después una mayor producción de leche.

El pecho está entre la lengua y el paladar, y se va exprimiendo mediante masajes que van de delante atrás

El mal agarre plantea dificultades que conviene detectar. La boca tiene que estar abierta, los labios girados hacia fuera, la lengua doblando el labio inferior, las mejillas llenas, no hundidas; el mentón tocando el pecho y este redondeado, y la cabeza tirada hacia atrás. Al principio de la toma el bebé mama haciendo movimientos pequeños y frecuentes que se vuelven más lentos y pausados cuando ya sale la leche.

No al dolor

Comprobar por sí misma todos estos signos no es fácil para la madre que amamanta, por lo que es conveniente buscar a alguien que la ayude a verificarlos. De todos modos, las mujeres que dan el pecho tienen una forma de saber que el agarre es adecuado: cuando el bebé está bien cogido al pecho, no notan nada.

Durante años se ha afirmado que “dar de mamar es lo mejor y se debe hacer aunque moleste”. Tanto es así que muchas madres esperan que les duela o incomode. Pues no, dar de mamar es placentero. Así que si dar el pecho te molesta lo mas mínimo, haz una adecuada valoración de la postura y mueve a tu bebé hasta encontrar un punto en el que no notes molestias de ningún tipo.

Otra visión sobre la postura del lactante

Un signo indirecto de la posición inadecuada es que las tomas se prolongan por mucho tiempo y el bebé no parece estar nunca harto de comer. En general, los bebés después de mamar se quedan dormidos y relajados por un período de tiempo más o menos largo.

Otro detalle que puede mostrar una postura inadecuada es que el bebé hace ruido al mamar. Cuando está mal cogido y chupa se oyen chasquidos con la lengua y ruidos distintos del tragar pausado que se percibe cuando está bien puesto. Son difíciles de distinguir si no se han oído antes, pero los sonidos que hace al tragar son guturales y no continuados, mientras que los chasquidos son frecuentes y persistentes.

Un detalle que puede mostrar una postura inadecuada es que el bebé hace ruido al mamar o prolonga las tomas

Finalmente, otro indicio de que el bebé no está mamando bien, aparte de las molestias en el pezón, es que este puede estar dañado con grietas. Si el bebé no abre suficientemente la boca y muerde el pezón con las encías, la piel de esta zona tiene un color más claro que el resto de la areola, y está pelada, irritada y algo más rojiza. El pezón y la areola deben tener el mismo color.

¿Cómo es una buena posición?

· Más areola sobre la boca del bebé.

· Boca bien abierta.

· Labio inferior doblado hacia fuera.

· Mentón del bebé tocando al pecho.

· Mejillas redondeadas.

· Mamadas lentas y profundas, con pausas.

· Se ve y se oye tragar al bebé.

Malas posiciones

· Más areola por debajo de la boca del bebé.

· Boca poco abierta.

· Labio inferior invertido (hacia dentro).

· Mentón que no llega a tocar el pecho.

· Mejillas hundidas hacia adentro.

· Solo mamadas rápidas.

· Se oye como el bebé chasquea.

La mejor manera de sujetarle

Aparte de la posición de la boca del bebé en el pecho, la postura de la madre mientras le sujeta también es importante para evitar problemas. La presión es mejor que se realice desde la espalda que desde la cabeza, por lo que la mano debería estar apoyada entre los omoplatos del bebé y no en el culito. Asimismo, la cabeza del bebé es mejor que esté apoyada en algún punto sobre el antebrazo cerca de la muñeca de la madre y no en el ángulo del codo.

Finalmente, el cuerpo del bebé debe estar en el mismo eje que su cabeza. Eso quiere decir que la cabeza no se gira para coger el pecho mientras el cuerpo está boca arriba. El plano del cuerpo y la cabeza estarán perpendiculares al eje del pecho.

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