La mejor manera de hacer un destete

LACTANCIA MATERNA

La mejor manera de hacer el destete

Puede ser a los seis meses, al año, o más allá de los dos... Cada madre acaba tomando una decisión de acuerdo con su hijo. Eso sí, el destete debería ser un proceso tranquilo y progresivo por el bien de los dos.

Luis Ruiz

A menudo se usa la palabra destete para definir el momento en que una madre empieza a dejar de dar el pecho a su hijo. Pero en realidad, el destete no es real hasta que un bebé abandona la lactancia materna por completo. Así, hemos optado por usar dos términos diferentes:

  • Destete parcial, cuando empiezan a introducirse otros alimentos distintos a la leche materna. Suele empezar a los seis meses
  • Destete definitivo, cuando el bebé ya no va a tomar más pecho. El primero. No tiene fecha.

Un asunto muy personal, de cada madre e hijo

De entrada es necesario aclarar que ésta es una decisión particular entre cada madre y su bebé, y puede desencadenarse por diversas circunstancias en las que sólo la madre y el niño deben intervenir. Es una opción que debemos respetar sin interferir ni juzgar. Como todo en la vida, la lactancia también se acaba y ese proceso es tan importante como su inicio. El destete puede empezar a instancias de la madre o del niño, que por sí mismo deja de mamar. Y para ambos este proceso significa un cambio importante, no solamente en la forma de alimentarse, sino también en la de relacionarse.

¿Cuando suele ocurrir?

El destete se produce de forma natural cuando el niño sobrevive y crece sin necesidad de la leche materna como alimento, lo que ocurre a partir de los tres o cuatro años. Los humanos somos seres totalmente dependientes de nuestros padres hasta que llegamos a esa edad, en la que conseguimos controlar una gran cantidad de actividades: por ejemplo, podemos comer solos y desplazarnos con autonomía. No hemos madurado del todo pero podemos sobrevivir en un entorno amigable.

El destete sigue una línea similar en muchas culturas. Estudios antropológicos han demostrado que en sociedades más primitivas no influenciadas por la cultura occidental la lactancia se mantenía hasta los cuatro años, cuando las madres vuelven a quedarse embarazadas, como es el caso de los Kung en el desierto del Kalahari, en África. En alguna sociedad donde la occidentalización sí ha llegado -como la tribu de los gussi en Kenia- consideran precoz un destete a los dos años. En la cultura occidental se seguían unos patrones similares hasta finales del siglo XVIII, seguramente variaron por los cambios sociales y económicos que produjo la industrialización.


La Dra. Kate Dettwyler, antropóloga, sostiene la tesis de que la edad natural del destete de los humanos entre los 2 años y medio y los 7 años. Y esta tesis a su vez la sostiene el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría en su Manual de Lactancia para Profesionales. Los primates destetan a sus crías cuando empiezan a aparecer los primeros molares definitivos, lo que en el humano sucede hacia los 5 años y medio y los 6 años.

Existen estudios científicos que muestran que los bebés amamantados hasta los dos años tienen una salud mas fuerte y hasta alcanzan un coeficiente intelectual más alto. Sin embargo no hay estudios sobre los beneficios de la lactancia materna más allá de los dos años, aunque nada indica que todo lo que anteriormente proporcionaba cese cuando el bebé va creciendo.

Quizás el destete no sea tan natural en las edades en que lo conocemos como habitual y se base más en una cuestión cultural y de “aceptación” social que en nada relacionado con las necesidades infantiles.

¿Cómo empieza?

El destete parcial se inicia de forma natural cuando el bebé maduro empieza a tomar alimentación complementaria. ¿Pero cuándo es recomendable hacerlo? La Organización Mundial de la Salud (OMS), aportando referencias científicas, dictó ya en la Asamblea Mundial del año 2002 que: no hay razones para dar alimentos distintos de la leche materna antes de los seis meses en niños sanos nacidos a término.

Del mismo modo, no hay pruebas científicas que sugieran que el niño necesita algún alimento distinto de la leche materna antes de los cuatro meses.

Como tampoco las hay de que el destete antes de los dos años sea bueno. Y en los estudios sobre alimentación exclusiva hasta los seis meses, comparándolo con otros sobre la introducción de alimentos desde los cuatro, se concluyó que habrá que seguir investigando para ver si la lactancia exclusiva es suficiente incluso más allá de los seis meses, como ocurre con algunos niños.

¿Cómo saber si mi bebé está preparado para la alimentación complementaria?

Para iniciar la alimentación complementaria hay que valorar la maduración del bebé. Las señales que indican que está preparado son:

  • signos del inicio de la dentición
  • se aguanta solo (sin ayuda) sentado
  • se lleva objetos y comida a la boca autónomamente
  • ha perdido el reflejo de extrusión de los recién nacidos, por el que cuando se les da un alimento lo empujan hacia fuera con la lengua.

La mayoría de los bebés tiene estas características hacia los seis meses.

¿Cuánto dura el destete?

El inicio del destete tiene que ser espontáneo y, como afecta tanto a la madre como al bebé, se prolongará el tiempo que ambos necesiten para adecuarse a la nueva situación.

Lo mejor es hacerlo de forma lenta y gradual, para que la madre y el bebé estén bien preparados. Aunque es muy diferente dejar al niño sin leche materna cuando es bebé o cuando ya tiene tres años.

Si ocurre a los pocos meses

Si al niño pequeño se le cambia una toma de pecho por otro alimento adecuado a su edad -comida a trocitos si tiene más de 6 meses, papillas, leche materna o leche adaptada-, el cambio que experimenta va menos ligado a las emociones ya que estas tomas de alimento también pueden estar llenas de amor y comunicación entre el bebé y quien se las dé.

Los niños suelen aceptar bien los alimentos nuevos si se los da otra persona. Así que se puede ir sustituyendo progresivamente las tetadas por otro tipo de alimentos hasta lograr el cese de la lactancia.

De todas formas, una posibilidad interesante es que la madre dé el pecho a su bebé cuando vuelve a casa. Así se llega a un destete parcial, de forma que el niño mama cuando está con ella por la tarde noche, y a la mañana siguiente antes de que vuelva al trabajo. Esta estrategia es la que siguen muchas madres que se rincorporan al trabajo tras las 16 semanas. En su ausencia al bebé se le da una cantidad de leche extraída previamente o bien leche artificial.

Si ya es más mayor

Una vez el niño ha crecido un poco y ya come otros alimentos, cuando es la madre quien decide no seguir amamantándolo, la forma de destetar es no ofrecer el pecho pero tampoco negárselo. Si a un niño le negamos una cosa hacemos que la desee aún más y que luche y pelee por ella. Por lo que se refiere a la lactancia, hay que llegar a un acuerdo para que el bebé sepa que va a tener el pecho más adelante, y espaciar las tomas de forma progresiva hasta que llegue un día en que ya no tome más.

Una acción que nos ayudará es hacer coincidir la hora habitual en la que pide pecho con otras cosas atractivas para él -juegos, paseo, cuentos...- o buscar a alguien que nos sustituya en esos momentos.

Cuando es el niño quien decide el destete por sí mismo, la madre puede sentirse mal ante el rechazo del pecho. De todos modos, habría que descartar otras razones y, si existen, intentar remediarlas si la madre no quiere aún destetar: nerviosismo o estrés que se transmite al bebé, algún olor que le molesta...

Si no existen más razones que el simple desinterés del bebé, algunas madres siguen insistiendo en poner el niño al pecho, sobre todo si el cese de la lactancia ha sido prematuro y no corresponde a las expectativas que ella tenía. En estos casos hay que aceptar que la lactancia es cosa de dos. Y en esos momentos la mamá deberá vigilar que la producción continuada de leche no produzca ninguna alteración en el pecho. Hay que evitar la congestión del pecho vaciándolo lo justo para que no moleste y sin estimularlo demasiado.

La leche sigue estando en el pecho hasta un mes y medio después de haber cesado la lactancia.

Cuando se deja sólo por un tiempo

Algunas madres reincorporadas a su profesión tienen que viajar y atender reuniones de varios días de duración lejos de su lugar habitual de trabajo. A otras se les tiene que practicar una intervención quirúrgica que las mantendrá alejadas de su bebé. En estos casos es muy útil:

  • Recurrir a la extracción de leche para evitar que el pecho se congestione al estar un tiempo sin amamantar. Hay que extraer la cantidad de leche justa para que deje de molestar, sin llegar a vaciar el pecho. Si se extrae toda la leche acumulada, el organismo entiende que tiene que seguir produciéndola al mismo ritmo.
  • Llevarse al bebé de viaje. No siempre es fácil. Pero si el cuidador que se va a quedar con él en casa también puede desplazarse, el bebé tendrá a su madre cerca y ella podrá seguir amamantándolo.
  • Reemprender la lactancia con deicisión. A la vuelta, algunos bebés se cogen entusiasmados al pecho de su madre. Pero otros, pueden llegar a rechazarlo. En estos casos, el contacto piel con piel puede lograr que la lactancia continúe.

Tenga la edad que tenga tu hijo, mientras el niño mame ¡Tu leche no se acaba!

Respetemos a cada madre

A algunas mujeres les ocurre que, después de lo que les ha costado amamantar, no se plantean dejarlo. “No hay prisa”, me decía hace poco la madre de una niña de poco más de dos años. Pasó los primeros tres meses angustiada porque su hija, prematura y a la que en el hospital dieron un alta precoz sin supervisión posterior, no hacía más que llorar y aumentaba de peso de forma constante pero escasa a decir de algunos profesionales sanitarios. “Ahora que estoy disfrutando, que veo a mi hija correr, que me pide pecho cuando lo necesita, y que se queda tranquila y relajada después, voy a seguir dándole hasta que ella quiera”.

Esta idea ronda a muchas madres, pero a veces la presión exterior puede más que ellas. Frases negativas como: “Te está tomando el pelo”, “eso es vicio” o “tu leche ya no le aporta nada” son muy habituales. El respeto a la decisión de la mujer es una acción fundamental de toda la sociedad.

Si decide no amamantar, si lo hace tres meses, un año o siete, y es una decisión libre, informada y sin presiones externas debemos apoyarla y ayudarla. Es su derecho.

Y recuerda

Es necesario destetar si...

  • El niño tiene galactosemia (enfermedad congénita que afecta a uno de cada 50.000 nacidos).
  • La madre es portadora del VIH.
  • El niño deja de pedir pecho espontáneamente.
  • Por voluntad de la madre. Ella lo ha decidido así.

No es necesario destetar si...

  • La madre o el niño están enfermos o hospitalizados.
  • Mastitis y abcesos en el pecho.
  • Grietas en el pezón.
  • La madre toma medicamentos. Consultar si son compatibles en la web www.e-lactancia.org.
  • La madre está embarazada.

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