Lactancia y adopción

LACTANCIA MATERNA

¿Podré darle el pecho si es adoptado?

Dar el pecho sin haber gestado es posible y muy recomendable, porque ayuda al niño a adaptarse al nuevo entorno de forma más amorosa.

Luis Ruiz

Cuando en el año 1983, estando en Burkina Faso (África subsahariana), presencié atónito e incrédulo cómo una abuela amamantaba a su nieto después de llevar 15 años sin dar a luz y más de 12 sin amamantar, no me lo podía creer. La mujer lo hacía porque su hija había fallecido, y yo no tuve más remedio que rendirme ante la evidencia: aquella señora tenía leche suficiente y el pequeño pudo sobrevivir gracias a la relactación de la abuela.

El término relactación cada vez está más presente en el vocabulario de las madres, y es que son muchas las que ante una enfermedad, tanto de ellas como de sus hijos, han abandonado la lactancia materna de forma precoz –como consecuencia de un asesoramiento erróneo, así como de la presión familiar y sanitaria a la que se han visto sometidas–, pero que con la información y el apoyo adecuados han decidido volver a amamantar.

Desgraciadamente, esta es una situación frecuente, lo que nos indica que los servicios de perinatología deben mejorar, ya que, si se apoyara a las madres que desean dar el pecho, estas no dejarían de hacerlo y no sería necesario recurrir a la relactación.

¿Cómo darle el pecho si no lo has gestado?

Después del parto, muchas madres se encuentran en esta situación, pero ¿es posible amamantar sin haber estado embarazada? Esta pregunta suele ser habitual entre aquellas mujeres que no han tenido hijos biológicos, están en proceso de adopción y les gustaría vivir esta experiencia tan especial, puesto que dar el pecho es mucho más que alimentar físicamente al bebé, es colmar todas sus necesidades emocionales. Y la respuesta es clara, ¡sí se puede!

Lo que yo había podido ver con mis propios ojos en aquel viaje y que comentaba como una anécdota en los cursos de pediatría tropical se convirtió para mí en ciencia cuando descubrí una publicación médica estadounidense de 1981 que hacía referencia a la lactancia inducida y a la relactación. Este trabajo recogía la experiencia de más de 200 madres, y analizaba las diferentes posibilidades para poder llevar a cabo la lactancia materna con el niño adoptado.

Más adelante fue la Organización Mundial de la Salud quien difundió un documento en el que se ofrecían pautas y normas para ayudar a las madres que deseaban volver a dar el pecho después de un periodo de interrupción (relactación), y también para aquellas que estaban interesadas en amamantar a sus hijos sin haber estado embarazadas (lactancia inducida).

Con toda tu voluntad y perseverancia

Las razones que llevan a las parejas a adoptar a un niño son muchas y muy diferentes. La procedencia del niño también es muy dispar, pero, sea cual sea su lugar de origen y su experiencia anterior, el periodo de adaptación a la nueva familia requiere infinitas dosis de tiempo, paciencia y amor por parte de los nuevos padres.

Sin embargo, esta etapa puede ser más corta, si la recién convertida en madre alimenta a su hijo con su pecho, porque así, el niño, además de sentirse acogido y aceptado desde el primer momento, establece un vínculo muy especial con ella.

¿Y cómo es posible que la mujer produzca leche sin haber estado embarazada? Pues la explicación es bien simple. Cuando la areola del pecho se estimula de forma reiterada y continua, el cerebro aumenta la producción de prolactina y oxitocina, dos hormonas esenciales a la hora de garantizar una lactancia exitosa.

También es importante ir extrayéndose la leche producida, por poca cantidad que sea, ya que el pecho produce en la misma medida en la que se gasta, es decir, cuanto más mama el bebé, más leche genera. Por lo tanto, para poder amamantar a un hijo adoptado, solamente se necesita que la madre sepa que cuenta con esta posibilidad, que disponga del apoyo suficiente y que su bebé esté ávido por agarrarse al pecho.

Es natural que si la glándula se ha desarrollado por completo después del embarazo, esté más preparada para producir la leche necesaria, pero si la mujer que va a adoptar comienza a estimular su pecho, incluso antes de que llegue el bebé, podrá lograr su propósito.

Es posible que la relactación sea más fácil que la inducción, pero las madres adoptivas tienen mucha voluntad, y este es, probablemente, el factor más influyente en el logro de la lactancia.

La técnica al detalle

Antes de explicar qué pasos se recomiendan seguir para lograr dar el pecho en estas circunstancias, es necesario distinguir entre madres sin parto previo y mujeres que ya han lactado, aunque en ambos casos hay que estimular la areola y el pecho, para que se eleven los niveles de prolactina, que es la hormona que estimula la producción de la leche.

Cuando se trata de madres sin hijos, algunos protocolos recomiendan que la mujer tome anticonceptivos con un alto contenido en progestágenos, un grupo de hormonas entre los que se incluye la progesterona, que es la hormona responsable de que el óvulo se implante en el endometrio, así como de evitar los abortos espontáneos en las primeras semanas. De esta manera se simula un embarazo y aumenta el tamaño y la cantidad de la glándula mamaria.

Ahora bien, lo que se hace siempre nada más conocer la posible fecha de adopción es iniciar la estimulación con un extractor de leche, pero el uso de esta herramienta no tiene por qué ser molesto, de ahí que sea tan importante asesorarse bien sobre cómo hay que utilizarlo. A veces se administran medicamentos que facilitan que el pecho genere prolactina para tener leche antes, pero no debe olvidarse que el estímulo físico realizado por la propia madre o por su pareja también es una herramienta muy efectiva.

En algunas ocasiones resulta más sencillo que en otras, aunque con paciencia la leche acaba saliendo.

Una vez traté a una mujer que debido a sus altos niveles de prolactina no podía tener hijos, pero gracias a ellos su pecho produjo leche desde el primer ejercicio de extracción. Solo fue una gota, pero el resto fue muy fácil. Sin embargo, otra madre tardó 21 días desde que comenzó a estimular el pecho hasta que produjo la cantidad suficiente para poder alimentar a su hijo solo con su leche. En este caso, la mujer había dejado la lactancia materna porque sufría cáncer de mama, pero una vez recuperada logró relactar.

Contacto piel con piel

Todos los fármacos y los estimuladores son buenos precursores de la lactancia materna, pero lo que más aumenta la producción de prolactina es el contacto piel con piel de la madre con el bebé.

  • Cuando ya tengas a tu hijo llévalo en brazos todo el tiempo que puedas, porque así se generarán de forma natural las hormonas que facilitan la salida de la leche.
  • La edad del bebé no importa. Tanto si tiene pocos días como si es más mayor, colócalo al pecho siempre que él te lo pida.
  • El contacto piel con piel y la succión del pecho por parte del bebé son estímulos directos de la areola, lo que implica una mayor producción de prolactina.

¿Qué es un relactador?

Todos estos métodos favorecen la producción de leche, pero mientras tanto ¿de qué se alimenta el bebé y cómo? Existen diferentes posibilidades. El niño puede tomar la leche de fórmula en biberón, en vaso, con jeringuilla, con cuchara..., pero sabiendo que, cuanto más se estimule la areola, más prolactina se genera y, por consiguiente, más leche. Por este motivo, es preferible utilizar un relactador. Este aparato está formado por un pequeño recipiente para almacenar la leche, al que se le acopla un tubito delgado (sonda) en la parte superior.

Además, cuenta con una cuerda en la base que permite a la madre colgárselo en el cuello invirtiendo su posición normal para facilitar la salida de la leche. A continuación, se engancha la sonda en el pecho con esparadrapo, haciendo coincidir el final del tubito con el pezón, y el bebé ya puede succionar. De esta manera, al mismo tiempo que se alimenta, estimula la producción de leche de su madre de forma natural.

Más que alimento

Casi un 40% de las mujeres, según un estudio estadounidense, consigue alimentar a su hijo de forma exclusiva con su leche, y aunque otras necesitan complementar su producción, esto no es relevante porque sabemos que cuando se amamanta no solo se da alimento, sino que también se ofrece confort, seguridad, relajación, confianza, placer..., y por eso es todavía más importante llevarla a cabo cuando se adopta a un niño.

Aún se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo a aquella mujer que aprovechó el descanso de una charla sobre educación a la que asistíamos para contarnos su experiencia. Resulta que, cuando fueron a buscar a sus tres hijas a Madagascar, la primera noche que pasaron juntos le pidieron teta. Tenían 7, 5 y 4 años, y ella no sabía qué hacer, pero decidió ofrecérsela. De algún modo, las niñas le estaban demostrando que la aceptaban como madre. Seguramente, ni aquella noche ni las posteriores lograron sacar nada de su pecho, pero siguieron haciéndolo mucho tiempo. Esto preparó el camino para su hermana pequeña, que cuando pudieron ir a recogerla y le preguntaron a qué sabía la leche de su madre dijo: “Es bombón-coco” (un dulce típico de su país de origen).

Claves para lograrlo con éxito

El estímulo continuado de la glándula mamaria, extraer la leche generada –indiferentemente de la cantidad–, así como colocar al bebé al pecho para que succione, hace que las madres logren adecuar su producción a las necesidades de sus hijos.

  • En el Congreso FEDALMA (Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna), la comadrona Inma Marcos presentó la eficacia del método Extracción Poderosa, con el que se logra aumentar la producción de leche. Consiste en estimular el pecho 10 minutos cada 50 minutos durante 24 horas, permitiendo al bebé que mame a demanda. Y por la noche se descansa cuatro horas.
  • Cuando la mujer se extrae 20 ml cada hora, pasa a sacarse la leche cada dos horas, y en el momento en que logra extraerse 40 ml, lo hará cada tres. Entonces serán ocho extracciones diarias de 30 minutos.
  • De las 25 madres a las que se les hizo el seguimiento, 15 de ellas lograron obtener suficiente leche para alimentar a su bebé en 24 horas, otras cinco tuvieron que esperar 36 horas y tres necesitaron 72 h. A las dos únicas que no lo lograron se les diagnosticó hipotiroidismo y falta de glándula mamaria, respectivamente.
  • El apoyo familiar y social sigue siendo un factor clave para que las madres que desean relactar o amamantar sin haber gestado lo logren, porque, si no, la mayoría abandonan el proceso.

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