Lactancia materna en diferido

LACTANCIA MATERNA

¿Qué necesitas saber de la lactancia materna en diferido?

La extracción de leche es la mejor opción para las madres que desean seguir amamantando a su hijo pero ya no pueden compartir tanto tiempo con él.

Luis Ruiz

Extraerse leche para que el bebé la pueda tomar en tu ausencia es una práctica a la que cada vez recurren más madres. Teniendo en cuenta los permisos por maternidad de este país –y como no todas las que lo desean pueden permitirse alargarlo o pedir una excedencia para criar a su hijo–, cuando las mujeres tienen que reiniciar su actividad laboral, recurrir a este sistema es prácticamente la única opción para que su bebé siga disfrutando del mejor alimento posible. Es lo que ha terminado llamándose lactancia en diferido. De todos modos, la extracción de leche materna no solo es útil en esta situación. Existen otros motivos para acudir a ella:

  • Aliviar la ingurgitación o drenar el pecho en caso de un conducto obstruido o una mastitis.
  • Tener alimento para ofrecer al bebé mientras este aprende a prenderse y succionar correctamente.
  • En caso de separación del bebé si es prematuro o está enfermo.
  • Mantener la producción de leche si temporalmente no es posible dar el pecho al bebé por un tratamiento o la toma de un fármaco.
  • Extraer leche para una toma en la que la madre no va a poder estar.
  • Aliviar el pecho y seguir teniendo leche en situaciones imprevistas: viajes, ausencias...
  • Donar leche a los bancos de leche ya existentes en nuestro país.

Actuar con método

Los sistemas de extracción son muy variados, pero en todos los casos se debe ser escrupuloso con la higiene previa a la extracción –siempre hay que lavarse bien las manos– y estar seguro de que los utensilios que se van a utilizar estén perfectamente limpios. Eso no significa que tengan que esterilizarse –con una limpieza a fondo con agua caliente y jabón es suficiente–, aunque en aquellos casos que la leche se vaya a administrar a un bebé prematuro o enviar a un banco de leche humana es mejor usar materiales desechables.

Otra acción que conviene hacer sea cual sea el método de extracción elegido es preparar el pecho. En este sentido, hay unos ejercicios que ayudan a desencadenar el reflejo de eyección de la leche. Conviene recordar que la liberación de oxitocina, que puede mejorar la eficacia de la extracción, se incrementa con estímulos externos, por lo que pensar en el bebé o tener una foto suya o alguno de sus objetos cerca puede resultar muy útil. En un lugar confortable y a una temperatura adecuada, la madre puede:

  • Estimular el pezón y la areola mediante presión suave por fricción con los dedos (siempre sin notar ni una sola molestia).
  • Hacer movimientos rotatorios con la punta de los dedos, presionando el pecho desde la base hacia la areola por todo el diámetro.
  • Sujetar el pecho con las palmas, desplazándolas hacia el pezón haciendo presión con el borde.
  • Inclinar el cuerpo hacia delante para que el pecho cuelgue un poco y la leche fluya por los conductos hacia los orificios de salida.

A algunas mujeres les resulta más sencillo extraerse la leche de un pecho al mismo tiempo que su bebé mama del otro. De este modo consiguen la parte que el padre o los abuelos van a ofrecer al bebé unas horas más tarde. A otras, la leche les sale con mucha facilidad y, al cabo de poco tiempo, pueden prescindir de esta preparación.

Una mejora progresiva

Familiarizarse con el funcionamiento del aparato elegido, y también con el contacto físico con los pechos, requiere su tiempo. Es una técnica que hay que aprender; cuanta más práctica se tiene, mayor es la cantidad de leche que se puede obtener. Suele ser frecuente encontrar a mamás que en los primeros días están decepcionadas porque solo logran cantidades mínimas de 10 o 20 cc de leche. Al cabo de un tiempo, tras haber persistido, consiguen extraer cinco veces más, incluso en menos tiempo.

Las máquinas extractoras son de varios tipos y formas, pero a todas hay que pedirles que sean eficaces a la hora de vaciar el pecho, seguras y de fácil manejo, fáciles de desmontar y lavar, con pocos accesorios, cómodas en la aspiración, suaves y de material adecuado. Aunque el mejor estímulo será siempre la succión del bebé, a un sacaleches también se le tiene que pedir que estimule la producción y que no cause molestias significativas ni, por supuesto, dolor.

La extracción manual “cumple” con todos estos requisitos. Las mujeres que la prefieren aseguran que, aunque requiere práctica y perseverancia, este método acaba siendo más sencillo, ya que ofrece mayor autonomía y libera de la carga de transportar el extractor y lavarlo tras cada uso.

Antes de comprar un modelo de sacaleches estaría bien probarlo (el de una amiga, el que ofrecen en préstamo algunos grupos de apoyo...). Comentar con otras madres la experiencia que han tenido con sus bebés también aporta elementos de juicio. Y, finalmente, empezar a usarlo unas semanas antes de volver al trabajo garantizará la calma necesaria para entrenarse en su uso sin presión.


¿Cómo es la extracción manual?

La extracción manual puede no parecer fácil pero sí es eficaz y rápida cuando se domina. Como en cualquier tipo de extracción, hay que lavarse bien las manos antes y realizar el estímulo del pecho. Para efectuar la extracción hay que colocar los dedos índice y pulgar en paralelo por fuera de la areola y presionar el pecho hacia atrás, como si intentáramos llegar con los dedos a las costillas. A continuación, se comprime el pecho con los dedos mientras se lleva la mano hacia delante, realizando un movimiento de “ordeño” sin desplazar los dedos por la piel, que debe repetirse mientras vaya saliendo leche. Una vez extraída toda la leche que sale en una posición, hay que cambiar el sentido de la presión rotando la mano. Nunca se debe apretar el pezón y la areola con la punta de los dedos ni comprimir todo el pecho con las manos: sale poca leche –salvo que haya una gran ingurgitación–, se presiona una zona poco concreta y puede doler.

Los extactores mecánicos pueden ser de varios tipos

  • Sacaleches de pera o bocina: Son los más antiguos y los menos eficientes. Están compuestos por una trompetilla o cono que se encaja en el pecho y una pera de goma que aspira por detrás. Tienen varios inconvenientes: no vacían bien el pecho, son difíciles de limpiar y, en ocasiones, producen presión negativa excesiva.
  • Sacaleches de palanca: El movimiento de la palanca es lo que acciona el mecanismo. En el interior, el émbolo crea el efecto de succión y la leche cae hacia el recipiente resbalando por la copa que recubre el pecho. Este tipo suele ser útil cuando se tiene un buen reflejo de eyección. Se desmonta fácilmente y la leche se almacena directamente en el envase, que puede ser rígido o de bolsa.
  • Sacaleches de cilindro: Son dos cilindros de plástico, uno dentro de otro, que crean el vacío. También se les ha llamado sacaleches tipo jeringa. En un extremo está la copa que se coloca en el pecho y en el otro está el émbolo que, además, actúa de recolector de la leche. La presión que ejercen contra el pecho de la madre lo hace bastante efectivo, aunque el movimiento de tirar el cilindro hacia atrás puede llegar a resultar cansado.
  • Sacaleches eléctrico: Como la fuerza la ejerce la máquina, es más descansado y el tiempo de extracción puede verse reducido. Algunos son de succión fija y constante, en otros es la madre quien controla el inicio y el cese de la succión, y otros están programados para que la succión sea cíclica. Entre estos últimos, los hay que tienen más de un ciclo, intentando asemejarse a las tomas del bebé al pecho (primero movimientos rápidos y, luego, succiones más lentas y profundas). Los hay que funcionan con pilas, por lo que son más llevables.


Transporte, recipientes y preparación

  • La leche se conserva bien a temperatura ambiente, pero es importante que no sufra cambios de temperatura durante el tiempo que transcurre desde la extracción hasta el almacenamiento. La mejor opción es transportarla en una pequeña nevera portátil.
  • En cuanto a los recipientes, lo más práctico es guardarla en bolsas o envases rígidos pequeños (sobre los 50 cc), mientras no se sepa qué cantidades suele tomar el bebé.
  • Si se congelan, hay que fechar los recipientes y consumir siempre los más antiguos.
  • Para que la leche mantenga sus propiedades al máximo, la mejor opción es dejar que se descongele en el frigorífico y calentarla bajo el grifo de agua caliente o introducir el envase en un recipiente de agua previamente calentada, es decir, fuera del fuego.


El secreto, guardarla en condiciones

  • Tipo de leche: Recién extraída

¿Tiempo de conservación a temperatura ambiente? 6-8 horas ( a menos de 25 ºC)

¿Tiempo de conservación en el frigorífico? 3-5 días (a menos de 4 oC)

¿Tiempo de conservación en el congelador? 3 meses (en frigorífico tipo combi)

  • Tipo de leche: Descongelada en la nevera (sin calentar ni usar)

¿Tiempo de conservación a temperatura ambiente? 4 horas

¿Tiempo de conservación en el frigorífico? 24 horas

¿Tiempo de conservación en el congelador? No debe volverse a congelar

  • Tipo de leche: Descongelada con agua caliente

¿Tiempo de conservación a temperatura ambiente? Hasta que termina la tetada

¿Tiempo de conservación en el frigorífico? 4 horas ( o hasta la próxima tetada)

¿Tiempo de conservación en el congelador? No debe volver a congelarse

Artículos relacionados