9 métodos para que no te duela (o no sufras tanto)

PARTO FLUIDO

9 métodos para que no te duela (o no sufras)

Blanca Herrera

Es una escena que a todos nos resulta familiar. Nos hemos citado en una cafetería con un grupo de amigas y el camarero se acerca para tomar nota. A unas les apetecerá tomar un café, que puede ser con leche, cortado, largo, corto, manchado, solo o descafeinado. Pero habrá otras que prefieran un té verde, rojo, con leche, con limón..., otra infusión, un refresco o, simplemente, un vaso de agua. La cuestión es que pedir café con leche para todas no es una buena opción. Porque todos somos diferentes, y tenemos percepciones y necesidades diferentes.

Salvando las distancias, ocurre lo mismo en el parto: cada mujer percibe el dolor de forma distinta.

El dolor en el parto es una experiencia real y subjetiva.

Nadie debería valorar el dolor ni las percepciones y sensaciones que éste despierta en la mujer salvo ella misma.

Por eso, una de las facetas más importantes en la atención y el acompañamiento en el parto y el nacimiento es el tratamiento y la atención que se presta al dolor.

Si el parto evoluciona con normalidad y la mujer se siente cuidada y apoyada, el dolor no debe considerarse equivalente al sufrimiento.

Sin efectos secundarios

La epidural es sólo una de las múltiples opciones para sobrellevar el dolor en el parto. En la actualidad contamos con una gran cantidad de alternativas tanto farmacológicas como no farmacológicas para ofrecer una atención integral en este sentido.

Eso supone, en primer lugar, evitar prácticas que puedan aumentar el dolor o causar molestias innecesarias, como:

  • Hacer que la mujer de parto permanezca tumbada boca arriba en la camilla.
  • El uso de oxitocina sintética.
  • La rotura artificial de las membranas.

La posición del cuerpo y el dolor

  • Cuando la mujer puede moverse durante todo el proceso, instintivamente busca la postura que le permite afrontar mejor las contracciones, por lo que éstas se perciben como menos dolorosas.
  • Esto no significa que las mujeres “tengan” que moverse, sino que “puedan” moverse. Hay mujeres que pasan la dilatación recostadas en la cama, pero en una posición libre. Desde luego, la posición tumbada boca arriba es la que hace que las contracciones de parto sean más dolorosas.
  • Hay otras mujeres que se encuentran mejor caminando o buscando posiciones verticales, para las que pueden utilizar o no diferentes objetos: pelotas de parto, cuerdas, cojines...
  • La idea es poder mover la pelvis y las caderas de forma suave para poder calmar la sensación de dolor y para que el bebé se vaya acomodando en la pelvis de la madre.
  • Estas técnicas suelen ser efectivas al inicio de la dilatación o en la fase latente del parto, antes de que el cuello uterino haya empezado a dilatar.

Facilitar la buena marcha del parto, creando un entorno agradable y cuidando el bienestar de la embarazada, favorece su evolución fisiológica y logra que la mujer libere endorfinas, lo que la ayuda a seguir afrontando el parto.

El objeto del tratamiento del dolor, a diferencia de otros procesos, no es la analgesia completa sino un alivio suficiente, ya que el dolor del parto tiene un sentido y un objeto, que es: Permitir a la mujer desconectarse de su entorno.

Desde esta perspectiva, vamos a ver diferentes métodos para aliviar el dolor durante el parto que, además, permiten a la mujer vivir plenamente la experiencia.

Pueden alternarse o superponerse, y no son excluyentes.

1. Técnicas de respiración / relajación

Es muy importante para todos, pero sobre todo para una mujer embarazada, conocer la relación que existe entre el estado físico de tensión-relajación y la forma de respirar y las percepciones que se tienen del cuerpo.

Una persona tensa y nerviosa siente más dolor que una persona relajada y tranquila.

No hay que olvidar que parte de la responsabilidad de que una mujer de parto esté distendida y sosegada la tenemos quienes la acompañamos: familiares, pareja y matrona. Nuestra principal función es procurar que el ambiente sea el propicio para que ella pueda llevar a cabo el proceso fisiológico de parir. Pero también es importante que ella se relaje. Existen muchas técnicas de relajación/respiración a las que acudir:

  • Relajación muscular progresiva de Jacobson. Se basa en las sensaciones que se perciben al contraer y relajar la musculatura, para que seamos capaces de detectar y cambiar la situación muscular en la que nos encontramos en un momento determinado.
  • Entrenamiento autógeno de Schultz. Nos permite evocar sensaciones de calor, hormigueo o peso mediante la relajación, y así llevar a nuestra mente a otro estado de consciencia.
  • Sofrología. Trabaja con nuestro estado de consciencia para poder entrar en estado de relajación.
  • Técnicas derivadas del yoga o la meditación. Trabajan no sólo la musculatura sino también técnicas de respiración y de relajación consciente.

En definitiva, cualquier técnica o terapia que sirva para disminuir la tensión y estar más relajada y tranquila es válida. Todas las que hemos nombrado han demostrado ser eficaces para algunas mujeres, pero requieren una preparación previa importante.

2. Masajes

Masajear las zonas en las que la mujer nota el dolor con aceites vegetales por ejemplo, uno de almendras con unas gotas de aceite esencial de lavanda, ylang-ylang o mandarina tiene efectos beneficiosos.

Aplicados en la zona lumbar, con cierto grado de presión y calor por la fricción, ayudan a tolerar el dolor en esa zona.

El masaje en los pies también puede resultar útil y agradable durante la dilatación. Es una de las herramientas terapéuticas más antiguas y produce reacciones físicas, fisiológicas y emocionales positivas: no deberíamos menospreciar sus posibilidades.

3. Baños de agua caliente

La inmersión en agua caliente es uno de los métodos no farmacológios más efectivos de alivio del dolor, y se utiliza como relajante y analgésico de forma habitual en muchas patologías (hidroterapia). Un baño o una ducha caliente produce una sensación muy placentera cuando se tiene una cefalea intensa, molestias de tipo renal, durante la menstruación, etc.

  • El agua caliente alivia el dolor de las contracciones, hace que éstas sean mucho más llevaderas.
  • Ayuda a que las mujeres de parto estén mucho más relajadas.
  • Facilita las contracciones uterinas y la dilatación cervical. Las contracciones siguen doliendo, pero de una forma mucho más soportable.
  • La sensación de ingravidez y de relajación al tener el cuerpo sumergido en agua caliente cambia la percepción del dolor.

En el Reino Unido la llaman “la epidural de las matronas”, y no hay maternidad que no tenga una bañera.

En nuestro país no hay muchas maternidades que dispongan de ellas, y lo que es más importante, no existen profesionales entrenados en su uso. Porque aunque el parto en agua no es el objetivo, sino más bien una coincidencia, puede ocurrir que haya bebés que nazcan mientras su madre está en la bañera, ya que en ese medio las contracciones se hacen más eficaces y ella, quizás, no desea salir del agua.

No hay evidencia de que el nacimiento en el agua sea perjudicial para la madre o para el bebé, pero es importante que los profesionales matronas y obstetras estén entrenados en este tipo de nacimientos.

El agua no debe superar los 37-37, 5 grados de temperatura porque puede acentuar la hipotensión materna y acelera el pulso materno y fetal, entre otras cosas.

4. Musicoterapia

Varios estudios han encontrado que las personas que van a ser intervenidas o que sufren algún tipo de dolor se encuentran mejor cuando escuchan algún tipo de música relajante o que les haga sentir bien. No existe un tipo de música ideal para todas las mujeres de parto: cada una puede elegir la que le resulte más reconfortante.

5. Acupuntura

Puede contribuir a tolerar mejor el dolor de las contracciones, bien con agujas de acupuntura, bien mediante presión con los dedos en determinados puntos del cuerpo.

En España no es una técnica habitual, pero si una mujer suele usarla y le funciona, ¿por qué no tenerla en cuenta? En cualquier caso, es imprescindible que sea aplicada por personal cualificado.

6. Hipnosis

Algunas mujeres la han utilizado para enfrentar el dolor con buenos resultados. Requiere un trabajo previo con un profesional capacitado y que la mujer sea susceptible de ser hipnotizada. No es una técnica ideal para todas las mujeres, pero puede ser útil para algunas, y no tiene efectos perjudiciales.

7. Inyecciones de agua estéril

Aplicadas de forma intradérmica en los cuatro puntos del rombo de Michaelis situado en la parte baja de la espalda se convierten en una herramienta de gran utilidad para aliviar el dolor de las contracciones que se refleja en esta zona (dolor de riñones).

Se realiza con agua destilada estéril y su administración, que debe ser realizada por matronas expertas, es bastante molesta como si te acercaran mucho una colilla, aunque transitoria. Las inyecciones bloquean los receptores nerviosos superficiales, lo que alivia considerablemente el dolor lumbar durante unas dos horas. No son efectivas para el dolor del bajo vientre, pero sí son compatibles con otras técnicas analgésicas.

8. TENS (Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea)

Son unos aparatos de electroestimulación que se colocan en la espalda y provocan pequeñas descargas eléctricas casi imperceptibles. Esta estimulación suave parece colaborar a la liberación de endorfinas. La mujer controla un dispositivo para autoadministrarse series de estímulos en función del dolor. Es un sistema muy utilizado en el Reino Unido, donde estos aparatos pueden alquilarse. Se usan especialmente en las fases prodrómicas y en el inicio del parto, ya que su efectividad es limitada.

Como vemos, hay diversas opciones para afrontar el dolor en el parto.

Aplicar normas universales puede no funcionar porque, afortunadamente, todos somos diferentes en nuestras percepciones.

Así que te propongo que explores en tu interior la relación que mantienes con el dolor, con un dolor útil que te ayuda a evadirte del mundo para poder parir a tu criatura.

Piensa qué puedes necesitar para que ese dolor no te bloquee por miedo, por desconocimiento..., piensa qué alternativas te gustaría o podrías utilizar e investiga si tienes acceso a ellas. Y después, espera a que llegue el parto y descubre dónde está tu límite.

Quizás te sorprendas al descubrir que se puede ir un poco más allá... que se puede subir al Everest.

9. Óxido nitroso o "gas de la risa"

Todas las anteriores son alternativas a la epidural, no farmacológicas. Pero esta opción sí es farmacológica.

En muchos países, la epidural se considera sólo uno de los procedimientos posibles para aliviar el dolor. Pero existen otros métodos farmacológicos a nuestro alcance, algunos de ellos muy poco conocidos.

Éste es el caso del óxido nitroso (N2O), un gas medicinal de uso muy extendido en el Reino Unido, incluso en los partos que tienen lugar en casa. Es también conocido como el “gas de la risa”. Ya se está comercializando en España y hay varias maternidades que lo tienen a disposición de las mujeres durante el parto: la Inmaculada, en Huércal-Overa, Almería; el Hospital San Cecilio, Granada; el Hospital de la Plana, Castellón o el Hospital de Baza, Granada.

Este gas no produce una potente analgesia, pero sí un estado de bienestar que hace que las mujeres sientan menos dolor y perciban las contracciones del parto como más tolerables. Hasta donde se sabe, apenas tiene efectos perjudiciales, a lo sumo una pequeña sensación de mareo, que es muy transitoria porque se trata de un gas muy volátil.

Lo importante de este gas es que es autoadministrado por las mujeres de parto, de manera que son ellas las que lo inhalan mediante respiraciones profundas y tranquilas, según sus necesidades.

A parte del efecto del gas en sí mismo, el uso del óxido nitroso para aliviar el dolor tiene dos beneficios importantes derivados de la forma de administración:

  • Las mujeres dirigen su atención hacia un centro de interés distinto del dolor.
  • La respiración se hace mucho más profunda y lenta, lo que ayuda a relajar la musculatura.