Prepara el parto

Técnicas que tranquilizan

Cómo afrontar el parto relajada

El miedo y la ansiedad aumentan el dolor, pero si encuentras la manera más eficaz para conectar con tu interior, permitirás que el parto evolucione fluidamente.

Para que el parto sea más relajado es recomendable no dejar algunas cosas al azar. Es importante que te permitas explorar tus miedos y los compartas con las personas y los profesionales que te acompañarán. Y como es un proceso incontrolable, que no se sabe cómo y cuándo empieza ni cómo y cuándo acaba, quizá te resulte tranquilizador dejar escrito en tu plan de parto la manera en la que te gustaría que os tratasen, tanto a ti como a tu bebé. Pero para velar por tus deseos e intereses está la persona que hayas escogido para que te acompañe, porque justo a la hora de dar a luz, tú solo deberías estar pendiente del nacimiento de tu hijo.

También te aportará serenidad el sentirte bien tratada, así que al llegar al hospital pide que respeten tus tiempos, tus necesidades y tu intimidad. Durante el trabajo de parto solicita poder moverte con libertad, busca las posiciones que te resulten más cómodas, pide que bajen la intensidad de la luz... Son prácticas sencillas que ayudan a que todo el proceso fluya más rápidamente y con más facilidad. Cuando algunas mujeres embarazadas me han preguntado por la importancia de la Educación Maternal o de las clases de preparación al parto, en ocasiones he estado tentada de responderles que son un verdadero error.

En muchos centros de salud, esta formación ha derivado en algo así como un “adiestramiento obstétrico" sobre lo que se van a encontrar cuando lleguen al hospital. El programa de las sesiones se centra en explicar a las madres cuándo, dónde y qué se les va a hacer, cómo se deben comportar, la mejor manera de respirar, cuál es el momento idóneo para pedir la epidural... Esto es lo que me parece una equivocación. La preparación al parto puede ser un medio para orientar a las madres en esta nueva etapa de sus vidas explicándoles las necesidades de un recién nacido y cómo cubrirlas, promoviendo los grupos de apoyo... Gracias a una compañera y amiga que estuvo a mi lado en el nacimiento de mi hijo menor, yo misma pude comprobar que es posible hacer las cosas de otra manera.

Grandes beneficios

Estas clases también se pueden aprovechar para enseñar a las madres a que se relajen de cara al parto, sobre todo si se trata de una persona nerviosa o un poco hipocondriaca, ya que no solo le servirá para el parto, sino también para su vida diaria. Quizá sería preferible que este aprendizaje se realizara durante la infancia, ofreciendo a los niños distintas herramientas que los ayuden a afrontar la vida con más facilidad. Aun así, cada uno de nosotros debe descubrir cuáles son las técnicas que nos resultan más eficaces a la hora de relajarnos, ya que no todas las personas logramos hacerlo de la misma manera.

Distintos métodos

Es importante saber que el miedo y la ansiedad aumentan el dolor durante el parto, porque las hormonas asociadas lo hacen más largo y difícil. Por lo tanto, parte del trabajo de las clases consistirá en reducir estas emociones, aunque lo más eficaz es buscar dentro de una misma ese modo de aliviar la ansiedad. A continuación, explicaré diferentes técnicas, pero hay que tener en cuenta que solo serán efectivas si se practican habitualmente, incluso algunas de ellas deben ser aprendidas junto a profesionales.

Técnicas de respiración

Cuando estamos asustadas o nerviosas hacemos respiraciones torácicas, breves y energéticas, que nos sirven para el ataque o la huida. Si entramos en pánico, la respiración será aún más acelerada y entrecortada, se empezarán a dormir las manos y las piernas, se notará sequedad en la boca e incluso mareo. Pues bien, para relajarnos la respiración es totalmente diferente: profunda, lenta, diafragmática, elevando el abdomen lentamente y soltando el aire poco a poco. Esta es la respiración que hace que nuestro cuerpo disminuya la tensión y es importante practicarla con frecuencia.

Para empezar es necesario tumbarse y observar la respiración: si se usa la musculatura abdominal o la torácica, si es rápida, cómo reacciona el cuerpo... Y luego se practica la respiración diafragmática profunda llenando el abdomen de aire y soltándolo despacio, mientras se presta atención a las señales del cuerpo. Aunque utilicemos cualquier otra técnica, yo siempre recomiendo trabajar mucho la respiración, porque resulta de gran ayuda cuando deseamos relajarnos.

Relajación progresiva de Jacobson

Es importante –y muy útil para el momento del parto– aprender a relajar progresivamente los diferentes músculos, ya que así se reduce la ansiedad, y como consecuencia, el dolor y el estrés. Estirada en el suelo, se tensan un momento los músculos para luego relajarlos de forma progresiva. Primero los pies, luego las piernas, el abdomen, la espalda, los brazos y, por último, la cara y la cabeza. Es recomendable acompañar esta práctica con ejercicios respiratorios, llevando el aire con la mente hacia las zonas en tensión y realizando varias respiraciones abdominales, profundas y lentas, porque así se consigue una mayor relajación.

Entrenamiento autógeno de Schultz

Utiliza la imaginación y la visualización para alcanzar un estado profundo de relajación, imaginando distintas sensaciones en diferentes zonas de nuestro cuerpo. Los ejercicios incluyen tratar de sentir calor, peso, nuestro corazón, nuestra respiración y concentrarnos en nuestra frente.

Hipnosis o autohipnosis

Estas técnicas son más complejas que las anteriores y requieren de la ayuda de un terapeuta, pero han demostrado muy buenos resultados en diferentes situaciones. En el parto, nos pueden permitir llevar a nuestro cuerpo a un profundo estado de relajación y bienestar, pero suele ser imprescindible un gran entrenamiento previo.

Visualizaciones

Es una herramienta muy potente, especialmente para las mujeres que están de parto. Eso sí, también es importante prepararse con anterioridad para poder usarla de forma adecuada. Nuestro potente cerebro es clave para esta técnica porque necesitamos que imagine o visualice escenas, momentos, situaciones o paisajes que nos procuren tranquilidad y calma (la playa, el campo, un río, etc.). También se pueden hacer visualizaciones de sitios y lugares que nos transmitan placer, tratando de escuchar los sonidos, de percibir sus aromas... La música o determinados sonidos nos pueden ayudar a evadirnos, pero, en cualquier caso, es muy importante no perder la concentración para mantener la relajación y la calma.

En el caso de la mujer embarazada considero que es muy positivo que realice visualizaciones enfocadas a lograr su objetivo. Si es tu caso, puedes probarlo. Es muy sencillo, tan solo debes grabar este texto y escucharlo relajadamente: “Visualiza a tu bebé dentro de tu útero. Imagina cómo son sus manos, sus piernas, sus pies, su cara, su nariz... Respira profunda y lentamente. Piensa cómo tu hijo se va abriendo camino a través de tu cuerpo para nacer, cómo su cabeza empuja con fuerza el cuello uterino impulsado por las ráfagas de la contracción... Relájate, respira profunda y lentamente e intenta visualizar cómo te abres para dejarlo pasar.

Visualiza escenas, momentos, situaciones o paisajes que te procuren tranquilidad y calma: la playa, el campo, un río...

Imagina que el aire que te envuelve está plagado de pequeñas motas de luz del color que prefieras: violeta, amarillo, azul, rosado... Estos destellos representan las sensaciones positivas que quieres hacer llegar a tu bebé: amor, calma, felicidad, serenidad, alegría... Esa energía visualizada le llega al abdomen a través del cordón umbilical e ilumina su cuerpo: sus piernas, sus pies, sus brazos, sus manos, su pecho y su cabeza. Tu bebé está bien, está acompañado y se siente seguro.

Vuelve a tomar aire. Ahora tú estás respirando esas motitas de luz, y te sientes tranquila y en paz. Respira oxígeno, aire limpio y esa luz impregnada de emociones positivas. Siente cómo invade tus pulmones y pasa a tu corazón desde donde es impulsada con fuerza por todo tu cuerpo, relajando y llenando de energía serena todo tu ser. También llega a tu útero, ese enorme saco muscular que contiene, protege y cuida a tu bebé. Relájate y respira, nota cómo los músculos de tu útero se contraen para impulsar a tu hijo al exterior, siente tu cuello abriéndose, relajado y cargado de esa luz positiva”.

Encontrar la más eficaz

La mente es una herramienta poderosa que usamos muy poco. Con ella podemos controlar nuestros pensamientos y sentimientos, dejando pasar aquellos que nos perjudican y centrándonos solo en los que nos hacen sentir más felices y nos ayudan a resolver los problemas. Hay muchas visualizaciones que se pueden practicar para estar tranquila. Realizarlas a la hora de ir a dormir hará que sea más fácil conciliar el sueño y que, a su vez, este sea más plácido y tranquilo, porque se evita que la mente evoque los problemas del día, que acaban aumentando el estrés y el cansancio.

En definitiva, podemos buscar la opción que nos resulte más eficaz. Hay muchas, solo es cuestión de probar y ver cuál es la que conecta mejor con nuestra forma de ser y con nuestras expectativas. En cualquier caso, la mujer embarazada que afronte el parto tranquila contribuirá a que este evolucione más fácilmente y con menos dolor. Pero debe reconocer en su interior qué necesita para estar realmente relajada y tratar de buscar qué alternativas la pueden ayudar. Seguro que así tendrá un feliz parto y nacimiento de su bebé.

Técnicas con ejercicio

Yoga: probablemente es la mejor técnica para aprender a relajarse, aunque es importante buscar un centro especializado en yoga para embarazadas. Lo ideal de esta disciplina es que combina ejercicios específicos (asanas: posturas concretas que actúan sobre el cuerpo y la mente) con técnicas de respiración y relajación. De este modo, los asanas mejoran la elasticidad, la tonicidad y la energía, mientras que las técnicas de respiración y de relajación ayudan a reducir los niveles de estrés.

Taichí o Chi Kung: combinan movimiento, relajación y respiración, sin ningún impacto sobre las articulaciones. Y, al igual que con el yoga, requiere que un persona adecuadamente formada guíe las sesiones.

Caminar: está al alcance de todo el mundo y puede ser muy relajante, sobre todo si se practica en un entorno natural. Si antes del embarazo se practicaba algún deporte, no hay por qué dejar de hacerlo, solo es necesario adaptar el ritmo.

Otras técnicas que ayudan

Masajes: esta técnica genera bienestar y relajación de forma inmediata, ya que invita a cerrar los ojos y a no pensar en nada. El masaje es una buena opción a la hora de aliviar el dolor y ayuda al cuerpo a responder mejor a los cambios que tienen lugar durante el parto.

Reflexología podal: es una técnica de masaje que se aplica en los pies, pero que genera un efecto relajante en todo el organismo. Puede hacerlo cualquier persona, pero antes debe haberlo aprendido con un experto.

Shiatsu y reiki: estos masajes específicos precisan de un terapeuta cualificado. El Shiatsu consiste en hacer presiones con los dedos y las palmas de las manos sobre determinados puntos del cuerpo, produciendo una gran sensación de alivio.

Acupuntura: busca el mismo objetivo: movilizar la energía interna para que la mujer pueda enfrentarse de forma más armónica al parto. Se realiza mediante la inserción y la manipulación de finísimas agujas.

¿Por qué duele?

El dolor se debe a la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre el cuello del útero y las vísceras, a la tensión de los músculos y a los ligamentos que se estiran para poder dejar paso al bebé. Cada una debe buscar los recursos que mejor le vayan para hacerlo más llevadero. Intenta abstraerte de todo lo que te envuelve mientras das a luz. Déjate llevar por tu parte primitiva, la que siente, se mueve y contonea buscando adaptarse a las ráfagas que marca tu útero. El agua caliente es un poderoso analgésico, así que darse un baño puede ser de gran alivio para las contracciones intensas.

Artículos relacionados