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Dudas frecuentes

¿Cómo es la primera hora tras el parto?

Los estudios demuestran que lo mejor para el recién nacido es el contacto inmediato con su madre. La primera hora tras el parto es clave para establecer la lactancia e inmunizar al bebé.

Pilar de la Cueva

Muchas embarazadas se preguntan qué es lo que va a suceder con su bebé nada más nacer. Algunos hospitales favorecen el contacto inmediato del recién nacido con su madre, pero en otros todavía persisten rutinas que lo impiden. El Comité de Lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría recomienda este contacto precoz del bebé con su madre, porque se ha demostrado que eso es lo mejor para su salud.

De hecho, es lo que se hace en otros países europeos. Además de crear un gran estrés en los bebés, esta separación impide las primeras tomas de leche materna, el saludable calostro, tan vitales para su salud, y para el éxito de la lactancia materna.

La primera hora tras dar a luz: desmontando mitos


La costumbre de separar a los bebés tenía la intención de dar una buena atención médica, pero cierto es que no había ningún dato científico que respaldara esta práctica. Varias décadas después, los descubrimientos médicos nos han hecho retroceder sobre nuestros pasos.

Como bien explica el Dr. Nils Bergman, experto neonatólogo sudafricano, el pecho desnudo de la madre es el hábitat normal del mamífero humano. Es el lugar diseñado por la naturaleza para realizar una suave transición entre el cálido útero que lo envuelve y el desconocido mundo exterior. Encima de su madre, el bebé está caliente, cómodo, siente un contacto acariciador y oye el latido del corazón que tan bien conoce. En definitiva, se siente seguro, tranquilo y a salvo.

Un instante único para las mamás


La primera hora tras el parto es un momento muy sensible. El recién nacido está impregnado de la adrenalina del último tramo del parto, está activo y despierto, y con las pupilas dilatadas para intercambiar las primeras miradas con su madre. Si se le deja sobre ella y no se interfiere en este momento, el bebé la huele, la mira y, poco a poco, va reptando hacia el pecho. El pezón, que es más oscuro, atrae su vista y olfato; el bebé lo estimula y, al final, coloca su boca en una posición perfecta para mamar.

Todo este milagro ocurre de forma espontánea e instintiva en un bebé sano, sin que necesite ser colocado, ni nadie que le ayude a mamar. Este período de alerta tranquila suele durar entre una y dos horas, y después el bebé se duerme durante varias horas, descansando de la experiencia. No es necesario bañarlo al nacer, porque se enfría y pierde la sustancia untuosa que protege su piel y que estimula el olfato de su madre, favoreciendo el vínculo. Si las circunstancias permiten este encuentro apacible e instintivo entre la mujer y su hijo la lactancia se inicia en las mejores condiciones posibles.

Protección natural


El contacto inmediato con su madre también es lo mejor desde el punto de vista bacteriológico. Nacemos con la piel, las mucosas y el intestino vírgenes, estériles de los gérmenes que luego nos recubren durante toda la vida. Las primeras bacterias que entran en contacto con la piel del bebé son las que van a colonizar su cuerpo y su intestino. Si el bebé está en el regazo de su madre, se recubrirá de las bacterias que su madre tiene en la piel.

Son también las del ambiente doméstico en el que va a vivir, el de la casa familiar. Contra estas bacterias el bebé ya está protegido, pues la leche de su madre ya contiene las defensas correspondientes. Las caricias, besos y abrazos de su madre y su padre son la mejor vacuna en estos primeros minutos.
Si al bebé lo toca otra persona, tiene más posibilidades de contaminarse de bacterias para las que no tiene esas defensas, y que le podrían perjudicar. Esto es especialmente peligroso en un centro hospitalario, donde sobreviven con más frecuencia gérmenes de todo tipo, algunos de ellos resistentes a los antibióticos.

¿Qué pasa con el bebé?


La mayoría de bebés separados de sus madres lloran al sentirse de repente desamparados. Ya no sienten el contacto permanente de las paredes del útero, que les contenían y les daban seguridad. También sienten frío y un entorno más áspero. Las luces les deslumbran y los ruidos les resultan extraños, acostumbrados como estaban al ruido constante del latido del corazón materno y a su voz. La separación tiene efectos fisiológicos inmediatos: pierden temperatura, incluso si están en una cuna térmica, y segregan gran cantidad de hormonas del estrés, que les hace consumir rápidamente sus reservas de energía.

El ritmo cardíaco y respiratorio de un bebé en contacto con su madre es más estable y rítmico.
El llanto continuado que no se atiende produce al cabo del tiempo una reacción de abandono y el bebé deja de llorar, pero su cerebro ya está inundado de hormonas del estrés. En cambio, cuando puede satisfacer su necesidad de contacto, su cerebro recibe el estímulo de las hormonas el apego, el bienestar y el placer: las endorfinas, que tan beneficiosas son para la salud.

Si nace por cesárea


En este caso, el contacto precoz ayuda a ambos a superar mejor el susto o la experiencia estresante. En algunos hospitales ya se coloca al bebé en contacto piel con piel nada más salir del útero, dejando los brazos de la madre libres mientras los profesionales hacen su labor. Bajo anestesia epidural, el anestesista puede continuar su vigilancia mientras la matrona ayuda a la madre.
Ese primer contacto cambia por completo la vivencia emocional de la mujer en el quirófano, y puede prevenir experiencias de estrés postraumático recuentes en estos casos.

La razón es que, en un momento biológicamente muy sensible, el cerebro de la madre se impregna de la sensación de miedo en vez de impregnarse del contacto sensorial con su hijo.
Por otra parte, un bebé enfermo tiene esta necesidad de no ser separado en mayor medida. Casi todas las maniobras y tratamientos que precisa se pueden hacer mientras sigue con su madre o separándolo lo mínimo imprescindible. Si se le ha de pinchar, sentirá menos dolor si está en contacto con ella, y especialmente mientras mama por el efecto analgésico de las endorfinas contenidas en la leche materna.

La necesidad de calor humano para cuidar la salud del neonato


Incluso los grandes prematuros que necesitan gotero y oxígeno se cuidan actualmente mediante el Método Madre Canguro, que ha demostrado mejores resultados que la incubadora. Este método consiste en tener al recién nacido piel con piel con la madre u otra persona, el mayor tiempo posible, bien protegido por una envoltura de algodón.


El método Madre Canguro es muy beneficioso para la salud del bebé, además de prevenir secuelas emocionales y mentales derivadas del aislamiento. Por ello, cada vez más Ucis (Unidades de Cuidados Intensivos) neonatales están abiertas a las familias.


Nada más nacer, se pone al bebé desnudo encima del vientre de su madre. Se le coloca un gorrito en la cabeza para que no pierda temperatura, a la vez que se le seca con una toalla y se cubre a ambos si hace frío. Todo esto se hace en silencio, sin encender luces que puedan deslumbrar al bebé.


Durante el primer minuto se observan los signos que indican que el bebé se encuentra bien: latido cardíaco rítmico y con buena frecuencia, tono muscular, color de piel, respiración, movimientos. Con ello se le da una puntuación en el test de Apgar, que se repite a los cinco minutos y para el cual no es necesario molestar al bebé. Si no se detecta ningún problema, no se hace nada más, dejando a la pareja en intimidad. El resto de maniobras se pueden posponer. No hay que aspirar las secreciones a los recién nacidos por sistema, ellos solos las expulsan, ni meterles una sonda en ese momento. Es aconsejable permitir el contacto ininterrumpido hasta dos horas, si la madre y el bebé se encuentra bien.

Cambio de hábitos y rutinas


La ciencia ha demostrado que el contacto precoz de una madre con su bebé es lo más saludable para ambos, por lo que cada vez son más los hospitales que respetan esta necesidad. Aunque el propio Ministerio de Sanidad lo recomienda en la nueva Estrategia de Atención al Parto Normal, no es fácil cambiar la forma de actuar que se ha tenido durante años.

Muchos profesionales nunca vimos durante nuestra formación a un recién nacido en contacto con su madre, ni se nos explicó cómo funciona la naturaleza en esa situación. Pero la primera vez que un profesional asiste a la experiencia de dejar a un bebé sobre su madre, observando sin intervenir aunque sienta que debe actuar, algo cambia para siempre.


Ventajas del contacto precoz

  • Beneficia la lactancia. El contacto precoz apoya el inicio de la lactancia materna, que dura más tiempo con menos dificultades.
  • Más que un alimento. El calostro de la primera toma es un concentrado de defensas, proteínas, energía y vitaminas que ayuda al bebé a recuperarse del esfuerzo, y reduce el riesgo de contraer una infección.
  • Le ayuda a adaptarse. El bebé estabiliza mejor la temperatura corporal, los ritmos cardiaco y respiratorio, así como la saturación de oxígeno y los niveles de glucosa en sangre.
  • Le protege de bacterias. El contacto inmediato con su madre le ayuda a que su piel e intestinos sean colonizados por bacterias para las que ya tiene las defensas contenidas en la leche de su madre. *Favorece el vínculo afectivo entre madre y bebé, sellado por la potente descarga hormonal, tras el contacto de miradas, olores y caricias. Las endorfinas la hacen una vivencia placentera para ambos.

Referencias bibliográficas

  • Estrategia de atención al parto normal del Ministerio de Sanidad http://www.msc.es/novedades/docs/estrategiaAtencionParto-Normal.PDF
  • Iniciativa Hospital Amigo de los Niños http://www.ihan.org.es
  • Que no os separen Campaña del Ministerio de Sanidad, la Asociación El Parto es Nuestro, la Asociación española de Pediatría y UNICEF. www.quenoosseparen.info
  • El modo canguro de tener al bebé. Dr. Nils Bergman
  • Contacto piel con piel inmediato para recién nacidos a término Dr. Adolfo Gomez Papí

Etiquetas:  Bebé Salud Parto

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