contracciones

¿Señal de alarma?

Cómo saber si tus contracciones son de parto

Las contracciones comienzan mucho antes del parto, a modo de ensayo. Saber distinguirlas puede evitar un ingreso precoz en el hospital.

Blanca Herrera

Durante las últimas semanas del embarazo, el útero se contrae regularmente. Son contracciones de preparación, que pueden confundirse con las de parto y ocasionar visitas al hospital pensando que éste ha comenzado, y no ser así.

En realidad, el útero se contrae no solamente durante el parto, sino en otras ocasiones de la vida, por ejemplo durante la menstruación para abrir ligeramente el cuello uterino y expulsar la sangre menstrual. En el orgasmo, el útero también tiene pequeñas contracciones musculares –hay quien dice que palpita”-, que favorecen que el esperma ascienda hasta las trompas de Falopio y se produzca la fecundación. Asimismo, durante el embarazo es normal que aparezcan contracciones desde el 5º o 6º mes de gestación. Suelen ser cortas, poco intensas e irregulares, y no se perciben como dolorosas. De hecho, son pequeños ensayos de cara al parto.

Oxitocina, la hormona del amor (y del parto)

Hacia el final del embarazo, estas contracciones se van haciendo más regulares. Son más frecuentes al atardecer y por la noche. La causa es que los receptores del útero a la hormona oxitocina comienzan a ser más sensibles. A la oxitocina se la llama la hormona del amor porque se ha comprobado que está presente en todas las facetas de este sentimiento: durante las relaciones sexuales, en los besos, en el orgasmo femenino y masculino, en el amamantamiento y, por supuesto, en el parto.

Esta hormona es secretada por el hipotálamo en forma de “pulsos” y aunque sus efectos fisiológicos son bien conocidos (contracciones uterinas, reflejo de eyección de la leche por contracción de las células mioepiteliales del pecho, etc.), su influencia en la conducta está empezando a conocerse desde hace relativamente poco tiempo. Se ha visto que está relacionada con todas las etapas del amor humano y con el vínculo madre-hijo.

Contracciones: el cuerpo se prepara para dar a luz

Las pequeñas contracciones que aparecen hacia el final del embarazo, y que suelen percibirse como una sensación de presión o una molestia similar a la de los días premenstruales, se denominan contracciones de Braxton- Hicks. Su función es que el cuello del útero madure y se prepare para el parto. El cuello uterino de las mujeres suele ser largo, duro, está cerrado y situado en la parte posterior del canal del parto.

A medida que va madurando se va volviendo blandito, se centra en el canal, se va borrando –haciéndose más corto- y, poco a poco, se va abriendo. Esta fase forma parte de lo que se denominan pródromos de parto o fase latente del parto. Puede durar horas o varios días. Algunas mujeres embarazadas ni la notan, mientras que en otras puede ser una fase lenta y molesta. En éste último caso, pueden hacerle pensar que está de parto sin que realmente lo esté.

¿Cuándo debemos ir al hospital corriendo?

Considerar que una mujer se encuentra en fase activa de parto sin que lo esté verdaderamente puede llevar a una situación de ingreso innecesario en el hospital. En este caso, la embarazada se expone a una serie de acciones para desencadenar el parto que acaben generando una “cascada de intervencionismo obstétrico”.

Está comprobado que el hecho de que una mujer inicie el parto de forma espontánea aumenta las probabilidades de que éste progrese y finalice de forma natural, sin tener que recurrir a intervenciones externas para que evolucione.

¿Qué sensaciones producen?

Las contracciones de parto suelen ser rítmicas y regulares, todas de la misma intensidad y frecuencia, y hacen que la mujer se encuentre en un estado de conciencia muy especial, como adormilada entre las contracciones. Éstas suelen aparecer más frecuentemente por la tarde y durante la noche, se mantienen, no se detienen, y son cada vez un poco más intensas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una embarazada está en fase activa de parto cuando las contracciones son rítmicas y regulares, el cuello uterino ya está completamente borrado y se ha dilatado unos cuatro centímetros.

Muchas mujeres llegan al hospital con cinco o seis centímetros de dilatación y, de pronto, las contracciones desaparecen. ¿Se les para el parto? Pues en cierto modo así es. Cuando entran en el hospital, un lugar con luces intensas, lleno de gente desconocida, y deben tumbarse para ser monitorizadas y examinadas, experimentan una importante descarga de adrenalina –hormona del estrés- que bloquea los pulsos de oxitocina y para las contracciones. Si a estas mujeres se las deja tranquilas, en la intimidad y sin demasiados estímulos, en una habitación cómoda, caldeada y suavemente iluminada, acompañadas por alguien de su confianza y por una matrona que sepa ayudar a recuperar la fisiología del parto, posiblemente sus contracciones se reanuden en pocos minutos y el parto continúe su evolución normal.

Las contracciones de parto irán consiguiendo que el cuello del útero se abra y la bolsa de aguas y la cabeza del bebé vayan pasando a través de él. Cuando ha pasado la mitad de la cabeza, se considera que la dilatación está completa (unos 10 cm). A partir de ahí, la principal misión de las contracciones es hacer descender la cabeza por el canal del parto, hasta que la mujer nota una presión muy fuerte, unas ganas de empujar, en ocasiones incontrolables. En este punto, los pujos hacen que las contracciones sean más tolerables, al poder responder a ellas con la fuerza del cuerpo.

Una vez nace el bebé, las contracciones ayudan a expulsar la placenta y contraen el útero para evitar que sangre por la zona donde estaba insertada la placenta.

¿Qué son los entuertos?

Después del parto y del alumbramiento de la placenta, todavía se producen contracciones uterinas que hacen que el útero se mantenga contraído y no sangre. Son los llamados entuertos, que en ocasiones son molestos, y más frecuentes cuando el bebé mama por la secreción de oxitocina que se produce durante las tetadas. Aunque pueden resultar incómodos, y en muchas ocasiones dolorosos, son un mecanismo natural para que el útero vuelva a su posición original y la recuperación sea mucho más fácil y rápida.


¿El bebé está en camino?

  • Olvida el reloj en cuanto sientas las primeras contracciones. Estar pendiente de él te mantendrá en un estado alerta, aumentarán los niveles de adrenalina -un potente antagonista de la oxitocina- todo irá más lento. Haz lo que más te apetezca: pon música suave, enciende velas...
  • No pases frío porque así también aumentan los niveles de adrenalina. Si te apetece, llena la bañera de agua caliente -a unos 37 o 37,5º C- y date un baño relajante. Las contracciones uterinas pueden ir a menos o mantenerse así unas horas más y luego quizás paren. Te estás preparando.
  • Si aumentan en intensidad y frecuencia, y necesitas buscar posturas distintas (arrodillada, en cuclillas...), si te sientes en un estado especial de letargo, si te cuesta o no te apetece hablar, si las luces te molestan y estás más recogida en ti misma... posiblemente ya estarás de parto.


Tipos de contracciones

  • FASE LATENTE FASE ACTIVA
  • FRECUENCIA Variable Rítmicas, regulares y en aumento
  • DOLOR Indoloras y/o molestas Molestas y/o dolorosas
  • ESTADO DE CONSCIENCIA Un poco alerta Ensimismada, “hacia dentro”