¿Cómo sabré si estoy de parto?

PARTO EXCESIVAMENTE MEDICALIZADO

¿Cómo sabré si estoy de parto?

Las contracciones pueden comenzar horas e incluso días antes de que el parto se desencadene definitivamente. Interpretar correctamente los signos ayuda a evitar ingresos precoces que eleven el riesgo de medicalización.

Emilio Santos Leal

Una de las mayores preocupaciones de las mujeres que van a ser madres por primera vez es si sabrán reconocer que el nacimiento de su hijo es inminente, que ha llegado la hora de la verdad. En los hospitales, la indicación que se suele dar a la embarazada es que debe acudir al centro:

  • Cuando las contracciones aparezcan cada cinco minutos durante una hora seguida.
  • Si sangra como si tuviera la menstruación.
  • Si ha roto la bolsa: sale líquido en cierta cantidad y le parece que no es orina ni flujo vaginal.

Pero la primera indicación –contracciones de cierta frecuencia– se debe matizar. En realidad, no se trata de un criterio estricto, matemático.

Se trata de que vayas al hospital cuando existan indicios de que estás de parto de verdad y que llevas así una hora. El motivo de esperar una hora es que sólo así se considera que existe una probabilidad aceptable de que el parto haya empezado: durante los pródromos puede haber algún episodio de contracciones más fuertes y seguidas, pero si se pasan en menos de una hora, aún no estás de parto.

El período preparto

En un alto porcentaje de los casos, existe un período de preparto que puede durar horas o días. Si vas al hospital, en base al grado de dilatación y el ritmo de las contracciones, te dirán si estás de parto o no. Si aún no lo estás, te mandarán a casa. Es la actuación correcta, aunque no siempre es la habitual.

Con el deseo de ayudarte a acortar el proceso, un profesional bienintencionado puede ingresarte y realizar acciones dirigidas a acelerar el parto artificialmente: te rompería la bolsa y te pondría oxitocina. En realidad, eso sería tanto como inducir el parto y medicalizarlo antes de saber si iba a ser necesario.

Y un parto, cuanto más natural sea, mejor.

Cuando se opta por un elemento de intervención en el parto, muchos otros van después en cadena. Por ejemplo, si se pone oxitocina intravenosa o se rompe la bolsa artificialmente, es necesaria la monitorización continua. Eso, a su vez, priva a la mujer de la libertad de postura. La oxitocina y la restricción de postura exacerban el dolor, con lo que la epidural se torna imprescindible.

Con todos estos elementos, la vigilancia médica del parto debe ser más exhaustiva, lo que implica más exploraciones vaginales, circunstancia que eleva el riesgo de infección. La epidural por sí misma eleva la probabilidad de tener que recurrir al fórceps o la ventosa. Y así un largo etcétera.

He escuchado a algunos profesionales decir que las mujeres insisten en quedarse en el hospital en cuanto sienten algo. Quedarte en el hospital cuando aún no es el momento supone estar expuesta a todas estas intervenciones antes de saber si las vas a necesitar o no.

En realidad, cuando la estimulación comienza antes de tiempo, lo que se está haciendo es una inducción del parto. Como se hace cuando el cuello del útero está todavía “verde” (inmaduro), el parto tiene más probabilidades de no progresar adecuadamente y acabar en cesárea o en fórceps. Además, los tiempos empiezan a contarse antes de lo que corresponde. Cuando han pasado un número determinado de horas, se considera que el parto no progresa y hay que recurrir a la cesárea. Por supuesto, debemos agradecer a la técnica que exista esa posibilidad... cuando es necesaria. Si es posible, el parto fisiológico es más saludable para la madre y para el bebé. Y, muchas veces, ese parto que ha terminado en cesárea sólo habría necesitado más tiempo.

Por estos motivos, es recomendable que acudas al hospital cuando estés de parto de verdad y no cuando estás en pródromos (llamados preparto o falso parto). Si acudieras al hospital y estando aún en pródromos te ingresaran porque vives muy lejos, es preferible que trates de evitar la epidural hasta no estar de parto de verdad.

Contracciones Braxton Hicks

Durante el embarazo puedes haber tenido algunas contracciones aisladas que no se repetían. Quizás en algún período de estrés o cansancio, coincidiendo con un catarro o por las noches llegaron a aparecer cada 20-30 minutos. Duraban poco, unos 20 o 30 segundos como mucho: son las contracciones de Braxton Hicks. Se reconocen porque son aisladas, pocas a lo largo de un día y el intervalo entre ellas es de más de 20 minutos. Son de “entrenamiento”. No hace falta acudir al hospital ni hacer nada, aunque estés de cinco o seis meses.

Contracciones de pródromos

Los pródromos de parto son los signos de que el parto se avecina: puede haber contracciones u otros signos de que el cuello del útero se está borrando y empieza a abrirse. Por ejemplo, la expulsión de moco del cuello del útero. De color blanquecino o amarillento, o teñido de rosa por algo de sangre sin importancia, lo puedes encontrar en tu ropa interior uno o varios días antes del parto. También puedes tener una sensación como si te fuera a venir la regla, o notar una presión en la pelvis que te provoca cierta inestabilidad al caminar.

Las contracciones de pródromos pueden ser regulares o no, pero están distanciadas entre 5 y 20 minutos. Es importante distinguirlas porque si estás cerca de las 40 semanas, es mejor que pases los pródromos en tu domicilio –aunque si estás aún a un mes o más de tu fecha esperada de parto, sí deberías ir al hospital–. Las contracciones prodrómicas duran más o menos medio minuto. La persona que te acompañe, a ratitos, puede mirar la hora a la que se produce cada contracción y su duración.

Contracciones de parto

Suelen ocurrir una cada tres minutos con una duración de un minuto. Se diferencian de las contracciones prodrómicas en que las de parto no te permiten hacer nada. Cada contracción te obliga a interrumpir lo que estés haciendo; si estás hablando, tu cuerpo te obliga a dejar de hablar, y tampoco puedes escuchar a la persona que te habla. Al leer esto, pensarás: “Claro, por el dolor”. Pues no, no es necesariamente por el dolor, sino por la intensidad de la sensación. Cómo se interprete esa intensidad es algo que varía mucho de unas mujeres a otras.

La intensidad de la sensación durante la contracción de parto verdadero es de una magnitud tal que te obliga a concentrarte en ella y aislarte del resto del mundo. Esa intensidad emocional tiene por objetivo conseguir que desconectes el neocórtex, el cerebro “de la lógica”, para usar el paleocórtex. Eso supone dejar de pensar con la parte lógica y racional y entrar en el mundo de lo “animal”, del instinto, dejándote llevar por lo que tu cuerpo quiera hacer en cada momento. El parto es un proceso de tu parte “animal”, que se desarrolla mejor en un estado de no pensar. Como ocurre con el acto sexual. De hecho, está gobernado por las mismas hormonas: oxitocina (hormona del amor y de la entrega) y endorfinas (hormonas de placer y bienestar). En el orgasmo, el útero tiene contracciones que ayudan al semen a ascender hacia las trompas.

Como ves, el tipo o grado de dolor no está incluido entre los criterios para diferenciar el falso parto del parto verdadero: esto se debe a que esa percepción es muy variable de unas mujeres a otras. Hay mujeres que no sienten dolor durante todo su parto. En cambio, otras ya en los pródromos sienten una gran percepción de dolor.


Actuar con decisión: Contracciones antes de tiempo

En el caso de un bebé prematuro, el parto no puede ser tan natural y debe haber un equipo de neonatología preparado para asistir al recién nacido. Por eso, si estás de ocho meses o menos y tienes contracciones de pródromos, tienes que acudir al hospital.

Ante la sospecha de pródromos de parto, debes ser examinada con ecografía para conocer el peso estimado de tu bebé y saber con precisión la longitud del cuello del útero y así ver si se está borrando o no. Esta prueba reflejará la probabilidad de que el parto se desencadene en los días siguientes.

Si las contracciones persisten, se te realizará un seguimiento, se buscarán posibles causas –aunque muchas veces no hay causa alguna– y, dependiendo de los casos, quizás necesites quedarte ingresada un tiempo o te receten alguna medicación para detener el parto.

Aunque aún te falten varias semanas para salir de cuentas, no es necesario que te dirijas a urgencias si lo que tienes son contracciones de Braxton Hicks (aisladas, pocas a lo largo del día y con un gran intervalo entre ellas). No tienen importancia y es totalmente normal tenerlas, aunque hay mujeres que no las perciben.


Distinguir tus contracciones

Las contracciones prodrómicas y las de parto tienen elementos comunes, pero no son iguales. Conviene saber distinguirlas.

Son de Pródromos

  • Las contracciones duran en torno a medio minuto.
  • Las contracciones ocurren típicamente cada 5-20 minutos y, habitualmente, en secuencias de poca regularidad.
  • Durante todo este período puedes hacer vida completamente normal.
  • La contracción te obliga a interrumpir cualquier conversación.
  • Si te tumbas en la cama, las contracciones se distancian más unas de otras.
  • No sabes si estás de parto.
  • Puedes tener apetito.

Son de parto verdadero

  • Las contracciones duran en torno a un minuto.
  • Las contracciones ocurren típicamente cada 3 minutos. Pueden distanciarse más, pero siempre a un ritmo regular.
  • Cuando tienes una contracción no puedes hacer nada: la contracción te hace centrarte.
  • Puedes mantener la conversación durante una contracción.
  • Aunque te tumbes en la cama, las contracciones continúan con su ritmo regular.
  • No tienes duda: estás de parto.
  • No te apetece comer nada.


Qué hacer mientras se espera

  • En pródromos debes tratar de hacer vida normal. Puedes beber todo lo que el cuerpo te pida y comer con moderación.
  • Cuando estés de pie, en ese intento de hacer vida normal, las tareas que implican un cierto movimiento con inclinación del cuerpo hacia delante son de gran ayuda. Al realizar actividades domésticas, como tender la ropa, fregar, barrer, planchar o limpiar los cristales, la cabeza del bebé se va encajando en la pelvis y el proceso del parto se va poniendo en marcha.
  • Además, desde el punto de vista emocional, cualquiera de estas tareas distrae la mente, lo que ayuda a que pasemos mejor el tiempo hasta el parto.
  • Durante las contracciones es posible que te sientas mejor al flexionar las caderas subiendo un pie encima del reposabrazos de un sofá, una silla o mesa: esa postura asimétrica también ayuda a que la cabeza del bebé se encaje.
  • Si es de noche o estás cansada, durante los pródromos lo mejor es que intentes descansar en la cama. La postura más saludable es tumbada de lado con la pierna de abajo recta y la de arriba flexionada sobre una almohada. Se llama postura de Sims y es muy adecuada para pasar las contracciones descansando.
  • En realidad, lo ideal, es alternar las posturas horizontales, que ayudan a descansar y descongestionan la pelvis, y las verticales, que contribuirán a que el proceso del parto se ponga en marcha.

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