¿Cómo será tu segundo parto?

Parto

¿Cómo será tu segundo parto? Diferencias y particularidades

Te contamos qué puede cambiar y no te esperabas

Emilio Santos

Las molestias y el cansancio de la recta final de la gestación se ven compensados. Más corto y fácil, el nacimiento del segundo hijo suele ser una experiencia que se disfruta más.

“En mi segundo embarazo ya era plenamente consciente de la importancia de la etapa prenatal. Al no estar trabajando ni sometida a ningún tipo de estrés, pude dar mejor gestación al ser que se formaba dentro de mí. Acudí a clases de canto prenatal, hacía sesiones de relajación, hablaba con el bebé que estaba en la tripa... Le dediqué mucho más tiempo a mi barriga a pesar de tener que atender al hermano mayor. Creo que esto se reflejó en el parto. La dilatación de mi primer parto fue larga y dura; en el segundo fue mucho más corta y gozosa. Aunque mi primer parto fue respetado, al final tuve problemas en el expulsivo. El segundo fue absolutamente maravilloso.” Vanesa

“En el segundo parto era más consciente de estar viviendo un momento extraordinario: hubo goce, seguridad, risa, serenidad... no hubo dolor, no hubo miedo, no hubo prisas. Y la recuperación fue más rápida. En la segunda crianza ya no hubo los nervios de los primeros días ni estrés, sino confianza en mí misma y en mis decisiones. Me gusta la relación entre las hermanas, las preguntas, el hecho de tener una familia con dos niñas, de haber creado algo bonito. El papá se encargó más de la mayor los primeros tiempos para dejarme disfrutar del bebé.” Aude

“Con el segundo duermo mejor por las noches. Sin duda. Ya no tengo miedo a colechar con un recién nacido. Con el primero no me atrevía. Tenía el moisés a mi lado, pero cuando lloraba me tenía que levantar y me desvelaba. Y él se despertaba al dejarlo de nuevo.” Lorena

¿Cuáles son las diferencias entre el primer embarazo y el segundo?

Si en el primero la emoción por tener un hijo se mezcla con la fascinación por lo que el propio cuerpo es capaz de hacer y cierto miedo al parto por ser algo desconocido, todas las madres coinciden en señalar que la ilusión por tener un nuevo hijo en brazos no mengua en las siguientes ocasiones.

“El primero da más vértigo; con el segundo la ilusión es más serena, ya sabes lo que es”, cuenta Lorena, mamá veterana.

Así es, el segundo embarazo se vive con mayor serenidad, pero a menudo también con mucho más cansancio, debido al mayor trabajo y menor tiempo libre que supone cuidar al hijo mayor.

Zonas más sensibles

¿Hay que tomar medidas diferentes por haber tenido embarazos previos? Si repasamos las partes del cuerpo a las que un segundo embarazo puede afectar de manera específica, el sistema venoso es quien se lleva la palma, ya que a medida que se van teniendo más embarazos, aumentan las probabilidades de tener varices y hemorroides.

Ambas aparecen por la presión que el peso y el volumen del embarazo ejercen en el sistema venoso, dificultando el flujo de la sangre en su camino de retorno al corazón.

Para prevenirlas, lo ideal es encontrar varios momentos para tumbarse durante el día y, sobre todo, evitar permanecer largas horas de pie o sentada.

Estas recomendaciones también son válidas para ayudar a prevenir el descenso del útero y la vejiga. Si las varices ya son un problema antes del embarazo, el uso de medias elásticas compresivas quizá pueda hacer más llevadera la situación.

Por el hecho de tener más edad, la probabilidad de sufrir diabetes gestacional es un poco más elevada. Para sortearla es importante elegir bien los alimentos que componen la dieta diaria, evitando los que contienen azúcares y harinas refinadas –refrescos, bollería, dulces, etc.– y escogiendo preferiblemente alimentos integrales –pan, arroz...–, legumbres y verduras.

En cambio, hay un trastorno que tiende a producirse con menor frecuencia en los segundos y siguientes embarazos: la preeclampsia.

Problemas de espalda

En un segundo embarazo también es más probable que aparezcan dolores lumbares, en parte debido a la sobrecarga que supone coger en brazos a menudo al hermano o hermanos mayores.

Es el mismo problema que cuando se carga con bolsas de la compra. La norma general de prevención es flexionar las piernas para agacharse en lugar de doblar la espalda.

Practicar yoga puede ser un buen antídoto.

“En el primer embarazo tuve ciática las últimas semanas. En el segundo, tenía una espalda a prueba de bomba. Hasta cogía al mayor en brazos. Quizá hacer yoga desde el principio tuvo algo que ver”, explica Lorena.

¿La bolsa se rompe antes?

En contra de lo que se podría pensar, el esfuerzo físico, el cansancio por cuidar a los hijos mayores o la repetición de embarazos no son factores que influyan en la rotura de la bolsa de aguas. Sí lo es el estrés emocional mantenido, en concreto, el miedo.

¿En los segundos se adelanta el parto o se retrasa?

Ni una cosa ni la otra.

La creencia de que el segundo y los siguientes embarazos son un poco más cortos que el primero está muy extendida. Incluso se ha llegado a decir que el segundo parto se produce una semana antes. Pues no es cierto.

Estadísticamente, la duración media de un embarazo, desde la fecundación hasta el nacimiento, es de 266 días tanto para primeros embarazos como para segundos.

Por supuesto, hay desviaciones con respecto a la media, pero estas desviaciones tienen que ver, casi siempre, con la constitución genética y, en algunos casos, con factores emocionales o infecciosos.

En ambos casos hay la misma proporción de “embarazos prolongados”. Otra cosa es la duración subjetiva del embarazo, tal como relata Diana: “Cada vez disfruto más el embarazo. El primero me pareció muy largo. Este quiero que dure mucho, pero se me está haciendo todo más corto”.

¿El parto es más corto?

De media, el segundo parto dura entre la mitad y dos terceras partes de lo que duró el primero. El tercero tiene una duración aún menor.

El preparto suele ser especialmente corto comparado con el primero porque el cuello del útero ya se acortó en una ocasión y perdió su rigidez original, y también porque, probablemente, en el segundo embarazo ha habido más contracciones de Braxton Hicks, esas contracciones de entrenamiento, irregulares no dolorosas, que ayudan a que el cuello del útero se acorte.

En el primer parto es habitual que la mujer acuda al hospital creyendo que el desenlace es inminente, cuando en realidad está aún en la fase preparto.

La segunda vez eso no suele ocurrir, no solo porque ya sabes lo que es el preparto, sino también porque es más corto: cuando te quieres dar cuenta, ya estás de parto de verdad, con contracciones largas y frecuentes.

La fase de dilatación también suele durar menos en el segundo parto: un 60% de media. Eso se debe a que el cuello del útero ya pasó antes por el proceso de dilatación y sus fibras tienen más facilidad para la elongación. Esta orientación también es válida en el caso de que el primer parto fuera por cesárea: si se practicó cuando la mujer estaba de 8 cm, y tardó cinco horas en pasar de 3 a 8 cm, en esta ocasión es probable que lo logre en tres horas.

La fase de pujos también acostumbra a ser más corta en los partos posteriores: no es la primera vez que el canal del parto se abre para dar paso a la cabeza de un bebé. La duración media de esta fase suele ser un 60% de la del primer parto.

El alumbramiento, el tiempo que va desde que nace el bebé hasta que se alumbra la placenta, no solo no es más corto en el segundo parto, sino que, por el contrario, puede resultar más largo... en los casos de alumbramiento espontáneo. Cuando este se dirige con oxitocina intravenosa, masaje uterino y tracción mantenida del cordón umbilical, no hay diferencias.

¿Hay cosas que pueden ir peor en el segundo?

  • Pues bien, con cada embarazo aumenta la probabilidad de que en el momento de salir la placenta exista una hemorragia. A un útero muchas veces distendido por embarazos previos le cuesta más contraerse para cerrar los vasos capilares durante o después de la salida de la placenta.

De todos modos, no hay que ser alarmistas. Estamos hablando de medias, de estadística. Individualmente, un parto puede estar muy alejado de estas referencias. También hay que decir que la probabilidad de tener una hemorragia se ve aumentada por otros factores, como el número de horas de parto o la administración de oxitocina para forzar las contracciones.

Según el Dr. Michel Odent, la administración de grandes dosis de oxitocina sintética durante el parto puede tener como efecto secundario una desensibilización de los receptores a la misma, lo que a su vez podría disminuir la posterior respuesta del útero tanto a la oxitocina sintética como a la natural.

Poner al bebé sobre la madre nada más nacer para que se prenda al pecho espontáneamente estimula la contracción del útero y es un factor universal de reducción del riesgo de hemorragia, además de favorecer el vínculo.

  • También, a más embarazos, más duelen los entuertos, esas contracciones que se producen cuando el bebé mama. Esta es otra de las diferencias. Si ambos partos son vaginales, todo lo demás, en general, es más fácil en la segunda gestación. Por ejemplo, la probabilidad de desgarros o de episiotomía desciende. Aun así, si tras el primer parto hay que cuidar el periné, en el segundo hay que hacerlo todavía más.

Y ¿cómo se cuida? La norma general es realizar reposo relativo en los cuarenta días que siguen al parto: evitar esfuerzos y hacer varias siestas a lo largo del día. El bebé se despertará para mamar varias veces cada noche, por lo que, durante el día, es fundamental echarse para descansar mientras él duerme.

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