Elegir un espacio íntimo para parir

PARTO RESPETADO

Elegir un espacio íntimo para dar a luz

El ambiente influye en el parto, se necesita un sitio que ofrezca confort y seguridad, por eso es imprescindible rediseñar la mayoría de las frías salas de los hospitales.

Isabel Fernández del Castillo

Imagina que estás preparando una cena romántica para quien intuyes que puede ser el gran amor de tu vida. Cuidas cada detalle, escoges el lugar con ilusión, con mimo, buscas un espacio que invite a hablar sin prisas para conoceros mejor, y por eso te decantas por un restaurante romántico con luz tenue, en lugar de una cafetería con el hilo musical a todo volumen o el aséptico espacio para la máquina de café de la oficina.

Ahora piensa que estás organizando tu primera noche de amor con esa persona. De nuevo te descubres pensando en un lugar acogedor e íntimo, porque en ningún caso sería la misma experiencia si ese primer encuentro tuviera lugar en un sucio motel de carretera.

Ambos casos reflejan lo importante que es vivir determinadas experiencias en lugares apropiados, y es esto lo que nos mueve a elegir con sumo cuidado dónde deseamos que ocurran ciertas celebraciones, eventos... para asegurarnos de que serán inolvidables.

Un cambio de escenario

El parto forma parte de esos acontecimientos especiales que ocurren en nuestra vida, y a los que dedicamos especial atención al prepararlos.

Cada nacimiento es también un acto de amor, único e irrepetible. Y no lo es solo a nivel afectivo sino también biológico y hormonal. De hecho, las hormonas que dirigen el trabajo de parto son las mismas implicadas en la sexualidad. Se trata de dos acontecimientos pertenecientes a la misma esfera y, como dice la antropóloga Sheila Kitzinger:

“El lugar adecuado para dar a luz es el mismo que para hacer el amor”.

Convertido en un acto médico, el parto hace tiempo que abandonó los espacios domésticos e íntimos para ser atendido en el mismo escenario que las intervenciones quirúrgicas y demás operaciones médicas dirigidas a tratar a los enfermos. Entre otras consecuencias, este traslado dificulta que el parto se convierta en una de las experiencias más importantes y amorosas de la vida de una mujer. La decoración, el olor, la falta de intimidad... hace que muchas sientan cómo se detienen sus contracciones al llegar al hospital, y no es de extrañar, su inconsciente reconoce aquel espacio como el lugar donde se tratan las enfermedades, y eso para una mujer en proceso de dar la vida resulta muy alarmante.

Requisitos imprescindibles

Una de las primeras investigadoras en descubrir cómo influía el entorno a la hora de dar a luz fue la doctora norteamericana Niles Newton. Experimentando con animales, constató que había varios factores que podían paralizar, alargar y complicar fácilmente el trabajo de parto de cualquier mamífera: impedirle preparar su nido, trasladarla de lugar en mitad del proceso y la presencia de observadores extraños (motivo por el cual suelen ocultarse en el momento del parto).

Los veterinarios conocen todas estas contraindicaciones, pero parece ser que la obstetricia convencional no, ya que estas prácticas suelen hacerse por sistema en la mayoría de los hospitales de nuestro país.

En cambio, el reciente aumento de los partos atendidos en casa está ayudando a los profesionales de la salud a entender qué es lo que instintivamente buscan las parturientas, cuáles son sus necesidades y qué requisitos debería cumplir el espacio ideal para dar a luz. Son los siguientes:

  • Un entorno familiar. Probablemente uno de los principales escollos para las mujeres de parto en los hospitales es el ambiente médico. En los países del norte de Europa, la zona de maternidad de los centros hospitalarios tiene una decoración diferente al resto de las instalaciones. Las estancias destinadas al parto se asemejan más a una confortable habitación de una casa que a una dependencia hospitalaria, incluso el material médico (tijeras, jeringuillas, pinzas...) está fuera del alcance de la vista de la mujer.
  • Comodidad. Es clave para procurar el bienestar de la usuaria. Atrás queda la presencia del potro obstétrico –símbolo de incomodidad y de un parto antifisiológico–, que es sustituido por una cama articulada y móvil, cómodos asientos, así como algunos elementos que ayudan a aliviar el dolor durante todo el proceso: la pelota de goma para movilizar las caderas, el taburete obstétrico, la bañera...
  • Privacidad. Un factor importantísimo para el progreso y la seguridad del parto es la intimidad. Y no es una necesidad de la mujer, sino de cualquier mamífera. Para garantizar este derecho a la mujer, no solo se necesita un espacio determinado sino también protocolos hospitalarios y profesionales que respeten este proceso tan íntimo. En España, todo sanitario puede irrumpir en la habitación o el paritorio en cualquier momento sin pedir permiso, mientras que en otros países es inconcebible que alguien que no esté directamente implicado en la atención del parto que está teniendo lugar pueda entrar.
  • La distribución del mobiliario también ayuda a preservar dicha intimidad. Cortinas o mamparas movibles que impidan ver qué ocurre en el interior de la habitación desde la puerta o colocar la cama en cualquier posición, pero nunca en dirección a la zona de entrada y salida del personal, son algunos ejemplos. En los paritorios convencionales, el potro obstétrico está orientado hacia la puerta, de tal manera que cualquier persona que entra en la habitación lo primero que tiene frente a sus ojos es a la parturienta con las piernas abiertas colocadas en los estribos. Y en estas condiciones es muy difícil no “cerrarse”. Afortunadamente, en las maternidades modernas ni siquiera existe el potro.
  • Iluminación regulable. Aunque parezca una cuestión menor, es algo esencial. No por casualidad, para los encuentros sexuales buscamos una iluminación tenue. Eso tiene un propósito: la luz tiene el efecto de estimular la mente racional y la secreción de adrenalina, y para poder parir –y para hacer el amor–, necesitamos dejar la mente racional en reposo. La penumbra también refuerza la sensación de intimidad y favorece el contacto con nuestras emociones. Por si el parto se produjese durante el día, la habitación debería contar con persianas o cortinas que redujesen la intensidad de la luz que entra en la estancia.
  • Colores cálidos. Está demostrado que los colores influyen en nuestro estado emocional, y por este motivo es preferible que los tonos predominantes en este espacio sean naranjas, amarillos, rojos... ya que los colores calientes aportan al ambiente una mayor sensación de recogimiento que los tonos fríos (azul, blanco...).
  • Temperatura regulable. Si la mujer tiene frío se dispara la secreción de adrenalina y, por lo tanto, se bloqueará la secreción de oxitocina. Además, cuando se pasa frío, los músculos se contraen, y precisamente en este momento es imprescindible que la mujer esté totalmente relajada para poder dilatar.
  • Espacio para el acompañante. La parturienta suele necesitar la compañía de una persona de su confianza. Así pues, a la hora de diseñar el espacio hay que tener en cuenta la presencia de esta persona para que pueda estar junto con los profesionales sanitarios sin obstaculizar de ninguna manera su trabajo.
  • Bañera. El agua caliente es un recurso extraordinario para el alivio del dolor. Lo ideal es que la bañera forme parte del mobiliario de la habitación y que sea accesible desde cualquier ángulo para facilitar la tarea del profesional.

Las matronas opinan

El diseño del espacio no afecta solo a las usuarias, sino también a los profesionales. Según reveló un estudio recientemente publicado por la revista Midwifery, el entorno condicionaba en gran medida el trabajo de las matronas.

Después de revisar los vídeos de seis partos atendidos por matronas en dos hospitales australianos y haber entrevistado posteriormente a ocho de ellas, los autores de este trabajo se encontraron, principalmente, con cuatro inconvenientes vinculados al diseño:

  1. La dificultad de encontrar un espacio en medio del desorden.
  2. La dificultad para crear un clima apropiado en un entorno clínico.
  3. La dificultad para trabajar bajo el agua.
  4. Además de la necesidad del equipo adecuado para ofrecer una atención flexible.

En definitiva, el diseño actual de muchas salas de parto complica el trabajo de las comadronas, así como el bienestar de las usuarias. Por eso urge que la estética de estas estancias se vayan transformando, para que traer al mundo a nuestros hijos sea lo más placentero posible.

Puntos clave del hospital

  • Paritorio: Un dato importante que necesitas conocer de tu hospital es si el parto transcurre entre la sala de dilatación y el paritorio, u ocurre en la misma habitación.
  • Quirófano: Hay hospitales que han actualizado sus protocolos y, después de una cesárea, permiten que madre e hijo estén juntos en la sala de reanimación. Antes los separaban.
  • Nursery: También debes saber si el centro sigue teniendo salas-nido para los bebés, porque están desaconsejadas y ya no existen en las maternidades modernas.

Al visitar el hospital...

  • Durante el embarazo, cuando acudas al centro debes fijarte en el espacio asignado al parto: si hay potro y está en el centro de la habitación o hay una cama que se puede mover, si dispone de pelotas de goma, de bañera...
  • Averigua si está permitido que las usuarias personalicen la habitación de tal manera que puedan sentirse más cómodas: quizá llevando su música, sus sábanas, su almohada, ropa con la que realmente están más a gusto...

“El diseño puede crear un ambiente amigable”

Entrevistamos a Angela Müller y Marta Parra, arquitectas especializadas en crear maternidades centradas en las necesidades de la mujer.

¿Qué implica el diseño habitual del paritorio?

Es una sala en la que la mujer se encuentra en el centro como objeto pasivo; y los profesionales, las máquinas y el material, a su alrededor. El resultado es la excesiva medicalización del parto, relegando a la mujer a un mero objeto que debe colaborar y hacer lo posible para no interferir en el trabajo de los profesionales.

¿Cómo han ido evolucionando los espacios?

Las primeras soluciones a las demandas de las mujeres las generó el mercado: camas que se pudiesen mover. Aunque la verdadera revolución del espacio se produce cuando de verdad se asume que el parto es movimiento, y que el espacio que acoge este momento ha de permitir todos los desplazamientos posibles de todas las mujeres posibles.

Hay que entender que en cada parto la mujer buscará una postura o un lugar diferente a lo largo del proceso sin saber de antemano cuál será.

¿De qué manera puede ayudar la arquitectura?

El diseño puede crear un entorno amable, confortable y no quirúrgico. Puede hacer que la mujer se sienta cómoda y segura, en vez de expuesta y observada. También facilitar los recorridos entre cada una de las áreas implicadas, aumentar la motivación de los profesionales al trabajar en entornos más amigables, conseguir una atención de mayor calidad, obtener mejores resultados y fomentar el encuentro entre madres como apoyo al posparto.

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