Elegir el mejor lugar para dar a luz

EL PARTO ES NUESTRO

Elegir el mejor lugar para dar a luz

La calidad de la asistencia al parto difiere mucho según el centro. Conocer cómo funcionan los más cercanos te ayudará a saber cuál te conviene.

Isabel Fernández del Castillo

Estás embarazada y después de la alegría –o de la sorpresa– inicial, una vez superadas las primeras incertidumbres y cambios físicos y emocionales, comienzas a pensar en el final del camino, y a preguntarte muchas cosas, entre otras, cuál es el mejor sitio para dar a luz.

Hasta hace poco la respuesta era evidente: en tu hospital de referencia, si parías por la Seguridad Social; en una clínica privada, si lo hacías con tu ginecólogo de toda la vida. Sólo una mínima parte de las mujeres se planteaban lo que en otro tiempo se consideraban “alternativas”, como dar a luz en una clínica de parto natural, o incluso en casa.

En proceso de cambio

Hoy las cosas están evolucionando rápidamente, debido en gran parte a la publicación de la Estrategia de Atención al Parto Normal por parte del Observatorio de Salud de la Mujer del Ministerio de Sanidad. En la visión del parto que promueve este documento, toda la atención está orientada a favorecer su progreso espontáneo, limitando las intervenciones a las estrictamente necesarias y con el uso de tecnologías “apropiadas”. Por otra parte, un número creciente de mujeres son conscientes de que muchos procedimientos hasta hace poco considerados “normales” –como parir tumbadas, estimular las contracciones con oxitocina, o sufrir una episiotomía por rutina– pueden ser calificadas de habituales, pero no de normales, y no están dispuestas a pasar por ellas sin necesidad.

Reconociendo el terreno

En cualquier caso, la realidad es que los cambios se están implantando de una forma muy desigual, y la manera de atender el parto puede diferir mucho de un centro a otro. Eso hace que muchas embarazadas y sus parejas se vean en la necesidad de informarse con anterioridad sobre el modo de funcionar de los centros hospitalarios de su zona.

Actualmente, muchos hospitales están asumiendo estos cambios y han comenzado a flexibilizar los protocolos y a eliminar rutinas totalmente innecesarias. Así, son cada vez más numerosos los centros sanitarios que admiten un plan de parto, y donde la mujer puede moverse libremente, estar acompañada por quien desee y estar segura de que no van a cortarle el perineo sin necesidad, ni a estimular las contracciones con oxitocina, ni a separarla de su bebé después del nacimiento. Pero en muchos otros centros todavía se aplican los antiguos protocolos.

El problema radica en saber con anterioridad qué es lo que una se va a encontrar al llegar de parto al hospital, cuál es la línea que éste sigue y qué nivel de garantía podemos tener de que el profesional sanitario que va a estar de turno ese día va a respetar nuestros deseos y derechos.

Por eso, en la práctica, hay diversos tipos de hospitales:

  • El servicio entero está implicado en el cambio. En algunos hospitales, todo el departamento de obstetricia sigue una línea de respeto a la fisiología del parto y de mínima medicalización, que está recogida en sus protocolos. En estos hospitales, la mujer tiene la tranquilidad de que, la atienda quien la atienda, el profesional va a trabajar de la misma forma, aun cuando cada uno de los implicados pueda tener, lógicamente, una sensibilidad distinta. Es el caso, por ejemplo, del Hospital La Inmaculada, en Huércal Overa, Almería; el de La Plana, en Vilareal, Castelló, o el de Santa Caterina, en Salt, Girona.
  • Depende de los profesionales. En otros centros sanitarios el cambio se ha iniciado por parte de algunos profesionales, pero no por otros. Algunas matronas están dispuestas a ofrecer una asistencia no medicalizada, en la línea de la Estrategia, pero no existe un proyecto conjunto de todo el equipo. El problema en estos hospitales es que nada garantiza que la persona que está de turno el día del parto sea uno de estos profesionales, y existe la posibilidad de que quien lo esté pretenda aplicar los protocolos antiguos. Algunos hospitales son francamente intervencionistas, pero puede suceder que el día del parto esté de turno un profesional “respetuoso”. También hay hospitales y clínicas con fama de tener un protocolo de parto natural para quien lo solicite, pero con poco personal formado y dispuesto a atender los partos con ese criterio, por lo que no hay garantías de conseguirlo. Por otra parte, tradicionalmente los hospitales grandes tienden a sistematizar más las intervenciones debido a la presión asistencial.
  • Cambios a medias. Un tercer grupo lo forman los hospitales que han hecho algunos cambios, pero se encuentran a medio camino. Por ejemplo: quizá ya no obligan a parir en el potro, pero sí en sillas articuladas que, en el fondo, impiden moverse y adoptar libremente la postura más cómoda. O que no hacen episiotomías por sistema, pero cortan el cordón umbilical inmediatamente y se llevan al bebé para realizarle las rutinas habituales. A veces la dificultad reside en la falta de experiencia de los profesionales en esta forma de atender el parto, debido a los planes de estudio con los que se prepararon. Sin embargo, si el centro está en un proceso de apertura, suelen ser más flexibles y están más abiertos a complacer los deseos de las madres.
  • Incoherencias entre obstetricia y neonatología. Existen centros hospitalarios cuyo servicio de neonatología es puntero en la aplicación del Método Madre Canguro y en favorecer el contacto piel con piel tras el nacimiento, en los que, sin embargo, la asistencia al parto es muy medicalizada y no respeta el derecho de la mujer a decidir. También puede ocurrir todo lo contrario, servicios de obstetricia que están en proceso de cambio en hospitales en los que se continúa separando al bebé recién nacido de su madre, o privando a los prematuros de este beneficioso método.

Hospitales universitarios

En estos centros hay que tener en cuenta un factor más que conviene tener previsto en el plan de parto: la posible presencia de médicos residentes que tienen que “practicar”. Ningún usuario de la sanidad tiene la obligación de soportar que se le practiquen intervenciones que no necesita; siempre se le debe informar del propósito y pedir su permiso. Pero en la práctica, en la mayoría de hospitales simplemente se procede.

Sufrir intervenciones no necesarias es un factor que aumenta el riesgo de complicaciones asociadas.

Pero es que, además, en el caso del parto se da la circunstancia de que la intimidad es un requisito esencial para dilatar bien, por lo que la presencia de observadores puede ser muy negativa y provocar que la mujer se inhiba y no dilate.

Medicina privada

Al quedar embarazadas, muchas mujeres asumen que su ginecólogo de toda la vida es la persona idónea para atenderlas en el parto, ya que hay una relación de confianza y se sienten más seguras. Ésa puede ser la opción ideal... o no.

Un ginecólogo que ya tiene su jornada laboral ocupada con consultas y operaciones difícilmente querrá pasar las noches en vela esperando a que su “paciente” dilate a su ritmo.

La tendencia es, por tanto, planificar el trabajo en días laborables y, preferentemente, de nueve a seis.

Eso hace que en las clínicas privadas la tasa de inducciones y cesáreas sea superior a las de la sanidad pública, donde siempre hay matronas de guardia. Una forma de salir de dudas es averiguar cuál es la tasa de cesáreas, episiotomías o inducciones de la clínica en cuestión, y también las del profesional que te va a atender.

Si te contesta con evasivas, o te sientes asustada después de cada consulta, deseando que alguien “te salve” del lance cuanto antes, quizás debas preguntarte si es la mejor opción.

La información es la clave

Tanto si vas a dar a tener a tu bebé en una maternidad de la sanidad pública como en una privada, conviene conocer previamente el terreno. Puedes elaborar un plan de parto y presentarlo en el servicio de atención al paciente del centro. Asimismo, es importante que te entrevistes con la jefa de matronas –en el hospital público–, o con tu médico –en la clínica privada– para que te informen con claridad acerca de cuáles son sus procedimientos habituales y sus estadísticas, y para exponerles tus deseos. Así sabrás de antemano qué garantías tienes de que se respete fielmente tu plan de parto.

Sólo se pare una vez

El parto es un momento poderoso, pero también vulnerable. Si una hembra mamífera de cualquier especie se siente insegura, atemorizada o amenazada, las hormonas del estrés inhibirán el parto. La experiencia del parto debe ser a la vez segura y gratificante, y para eso es importante preparar de antemano el nido, el lugar y la compañía propicios.

Si después de presentar tu plan de parto o de comunicar tus deseos al personal de tu hospital, observas que la acogida es hostil o, directamente, deniegan tu solicitud, quizá sea el momento de protegerte y buscar un plan b, una alternativa que te garantice un buen trato a tu bebé y a ti.

El parto no es un momento para luchar ni reivindicar. Pero eso sí, es importante que informes por escrito al servicio de atención al paciente del hospital, con copia a la consejería de sanidad de tu Comunidad, explicando los motivos por los que no has podido dar a luz en ese centro. No sólo porque es tu derecho, sino porque así contribuirás a abrir el camino a otras mujeres, y estimular el cambio.


Foros mujeres en red

En diversos sitios de Internet es posible contactar con mujeres que han dado a luz en tu zona: http://elistas.egrupos.net/lista/elpartoesnuestro.

Consulta cara a cara

En la sala de espera de tu médico podrás hablar con otras madres que han dado a luz allí, y conocer su grado de satisfacción.

Estadística objetiva

Las webs de los hospitales suelen tener información sobre sus protocolos y tasas de cesáreas. En elpartoesnuestro.es están recopiladas.


El derecho a tener el parto que deseas

Aprovecha todas las herramientas que están a tu alcance.

  • En la web del Ministerio de Sanidad puedes consultar el texto de la Estrategia de Atención al Parto Normal, que puede servirte de guía a la hora de valorar las prácticas de tu hospital y de redactar tu plan de parto
  • Como usuaria tienes derecho a que no te practiquen intervenciones innecesarias,a ser informada sobre cualquier actuación, sus consecuencias y alternativas, y a decidir si quieres o no. El plan de parto expresa esa voluntad, y tiene validez legal. Visita la sección Conoce tus derechos de la web de El Parto es Nuestro.
  • Si no recibes la atención adecuada puedes presentar una reclamación en el servicio de atención al paciente del hospital, con copia a la consejería de sanidad. Las reclamaciones sirven para que los servicios continúen mejorando.