Te duele recordar tu parto

SANAR TU HERIDA EMOCIONAL

¿Te duele recordar tu parto?

Cuando no ha sido como se esperaba es importante sanar la herida emocional para poder disfrutar de la maternidad.

Ibone Olza

He tardado cinco años en volverme a quedar embarazada, aunque antes de que naciera nuestro primer hijo deseábamos tener tres y muy seguidos.

Carlos nació mediante una cesárea urgente después de que me indujeran el parto y este no progresara. La anestesia no hizo efecto y sentí cómo me cortaban hasta que me sedaron por completo. Así que me da pánico volver a pasar por algo similar, y por eso hemos tardado tanto en buscar un nuevo embarazo. ¿Qué puedo hacer para dejar de sentir este gran temor que tengo?”.

La pregunta que se hace Natalia es muy frecuente entre las mujeres que han tenido un parto traumático. Y es que el pánico, la indefensión o la soledad que viven algunas mujeres en sus partos queda muy grabada en la memoria, dando lugar, incluso, a un trastorno de estrés postraumático.

El mal trago queda tan presente en la memoria que se revive en muchos momentos y con cualquier desencadenante que lo recuerde, como ver a una embarazada por la calle, conducir por delante del hospital donde se dio a luz o ver un parto en una serie de televisión. A menudo, una secuela de este tipo de trauma es la infertilidad de origen psíquico, es decir, no quedarse embarazada debido, precisamente, al pánico que se tiene a vivir de nuevo una situación parecida a la que se tuvo con el primer parto.

Cómo sé si fue traumático

La única que puede responder a esa pregunta eres tú misma, porque lo que para algunas puede ser una experiencia traumática (como, por ejemplo, una cesárea urgente tras muchas horas de parto) para otras puede ser un alivio y poco o nada traumático.

Y es que lo que hace que el parto sea traumático suele ser la combinación de dos factores:

1. el miedo o pánico vivido

2. la falta de acompañamiento emocional

Un ejemplo: pensar que vas a morir o que el bebé sufra secuelas graves puede hacer que tengas mucho miedo, y si en ese momento los profesionales no se muestran sensibles y exquisitamente cuidadosos, puedes estar viviendo una película de miedo que quedará grabada en tu memoria para siempre asociada al nacimiento de tu hijo.

Por el contrario, incluso si hay una complicación grave, si los profesionales actúan eficazmente y a la vez informan y tranquilizan a la mujer de forma adecuada, la experiencia no tiene por qué ser traumática.

Otros aspectos que pueden favorecer que el parto sea traumático son un parto demasiado medicalizado o tener la percepción de que algunas intervenciones se podrían haber evitado.

El parto prematuro y las complicaciones neonatales también favorecen que no se guarde un grato recuerdo de este momento.

No te lo guardes, ¡compártelo!

En estos casos, lo ideal es poder tratar las secuelas del trauma en los meses posteriores al parto, ya sea con ayuda profesional (de psicólogas especializadas en trauma perinatal, por ejemplo), en grupos de madres o en foros de autoayuda.

Pero, en muchos casos, la realidad del puerperio hace que quede poco tiempo para tratar estas consecuencias emocionales, y que muchas mujeres no encuentren esa ayuda o no se planteen buscarla hasta años después, cuando nuevamente están embarazadas y el parto ya es algo inevitable.

Entonces, algunas mujeres optan incluso por pedir una cesárea programada, y es algo totalmente comprensible. Decantándose por esta alternativa es fácil tener la sensación de que se deja poco lugar a los imprevistos, ya que se sabe perfectamente quién y cuándo practicará la cirugía, y, además, permite poder mentalizarse de alguna manera, lo que puede ser útil a la hora de intentar evitar que esta experiencia vuelva a ser traumática.

Sin embargo, existen varios estudios que explican cómo han podido comprobar que el simple hecho de ofrecerle a la mujer la posibilidad de ser escuchada por una psicóloga y una matrona, a las que poder expresarles sus miedos y las razones por las que solicita una cesárea programada, hace que la mayoría de ellas cambien de opinión, intenten tener un parto vaginal y al final terminen muy satisfechas con la experiencia, independientemente de si el nacimiento se acaba produciendo por vía vaginal o por cesárea.

Precisamente, esa escucha es la que permite tratar el trauma.

Por eso, en primer lugar, es necesario contar la historia del parto con todo detalle a personas empáticas que escuchen con el corazón y no juzguen tus sentimientos.

Esto ayuda a ir comprendiendo lo vivido entonces, a integrarlo, e incluso ayuda a recordar algunos detalles que pueden haber quedado borrosos en la memoria.

Además, suele ser bastante terapéutico escribirlo, aunque después no se comparta el relato, así como poder completar algunos detalles con informaciones que se hayan podido conseguir a posteriori.

Vuelve a confiar en tu cuerpo

De cara a intentar que la siguiente experiencia sea más placentera es muy importante elegir a los profesionales adecuados. Probablemente, en estos casos, la pregunta acertada no sea tanto “¿Dónde?”, sino más bien “¿Con quién?”, es decir, con qué equipo de profesionales se va a sentir la mujer más segura.

Para algunas madres puede ser muy importante, por ejemplo, escoger un hospital en el que saben que, además de contar con una unidad de neonatología de puertas abiertas, también potencia que madre e hijo no se separen en ningún momento, desde el nacimiento y hasta que reciben el alta.

Por otro lado, hay mujeres a las que saber que en su parto no habrá profesionales en formación o estudiantes observando les resulta motivo suficiente como para elegir entre un hospital comarcal o una clínica privada.

De la misma manera, algunas madres optan por intentar un parto en casa tras una primera experiencia traumática en el hospital. Para ello contratan los servicios de un equipo de matronas que les asegure una continuidad en los cuidados y que no haya personas desconocidas.

Contar con una doula que se dedique exclusivamente a ofrecer acompañamiento emocional durante todo el proceso es otro de los recursos a los que las mujeres suelen recurrir en este momento tan especial de sus vidas.

Casi siempre que hay antecedentes de parto traumático, en el siguiente embarazo hay que trabajar un aspecto muy importante: la confianza.

Se trata de recuperar o adquirir la confianza en el propio cuerpo, algo que suele ser difícil tras una mala experiencia.

Para ello se pueden utilizar herramientas muy diversas, y una de las más poderosas son los relatos de parto de otras mujeres, una incomparable e inacabable fuente de aprendizaje. Al leerlos se aprende mucho y se recupera la confianza en el parto como un proceso natural y fisiológico, que suele transcurrir de forma normal y saludable en la mayoría de los casos.

Entender la diferencia entre deseos y expectativas es fundamental. Aceptar la incertidumbre que conlleva el parto y ser consciente de que, aunque la preparación sea cuidadosa y la atención exquisita, pueden surgir complicaciones que hagan que termine de forma diferente a lo que se soñó es parte de la madurez necesaria para convertirse en madre. Sin embargo, incluso si surgen complicaciones, el parto no tiene por qué ser traumático si el acompañamiento emocional es exquisito. Como bien señala Joni Nichols, experta doula estadounidense:

“Si el parto es respetado, siempre es gozoso”.


Cuida hasta el último detalle

Protocolos

Como el desenlace del parto es siempre imprevisible, antes de tomar una decisión de dónde parir y con quién, es importante saber cómo actuarán los profesionales en el caso de que hubiese algún imprevisto.

Plan de parto

Una vez elegido con qué equipo y en qué lugar parir, es muy importante que redactes un plan de parto que recoja con claridad cuáles son tus deseos de cara al parto y todas las situaciones que se puedan presentar.

Garantías

Si se realiza una cesárea, es importante garantizar que el padre o acompañante podrá estar en el quirófano, que no se separará al bebé de ti salvo urgencia médica y que, en ese caso, podrá estar acompañado por su padre.

Si sanas tus heridas, lográs un parto distinto

Para que, pase lo que pase, puedas vivir con plenitud el nacimiento de tu próximo hijo es necesario que trabajes las secuelas que dejó el anterior.

  • Revisa tu historia del primer parto e identifica qué pudo haber sido diferente. Ser consciente de lo que pasó y por qué es esencial para saber qué quieres y así poder tomar decisiones para el nacimiento de tu próximo bebé.
  • Dedica tiempo a sanar cada trauma, tanto los físicos (tratar las cicatrices con masaje, por ejemplo) como los psíquicos, buscando ayuda profesional o en grupos de autoayuda.
  • Elige cuidadosamente el equipo que te atenderá en tu parto. Conoce bien su filosofía de cuidados, discute el plan de parto con calma y asegúrate de cuál será su forma de actuar si surge una urgencia. No te quedes en un hospital solo porque es “el que te toca” o con un profesional porque “ha atendido a toda la familia”.
  • Si has tenido un parto traumático, el trabajo con el cuerpo es especialmente útil no solo para recuperar la confianza en tus propios recursos físicos y quitarte los miedos, sino también para sanar la herida emocional y conectar con tu bebé.
  • Técnicas como el yoga prenatal, la meditación o el canto carnático (una técnica ancestral originaria de la India que ha demostrado ser muy favorable para afrontar el parto con confianza y bienestar), se han revelado especialmente útiles para conectar con el propio cuerpo y con el bebé.
  • También es de gran ayuda leer historias de partos respetados. En la web de la asociación El Parto es Nuestro tienen un apartado dedicado a estos relatos. En una época en la que la gran mayoría de los partos son medicalizados, descubrir estos testimonios, imposibles de lograr de otro modo, ayuda a recobrar la confianza en el cuerpo y a saber cómo son los partos en realidad.
  • Potencia la comunicación con tu bebé ya desde el embarazo, sabiendo que él o ella también estará presente y despierto durante el parto. Para hacerlo es importante que busques momentos de relajación y de descanso, lejos de las preocupaciones y de las tareas urgentes.

Encuentra apoyo

  • El foro apoyocesáreas nació con el objetivo de demostrar a esas mujeres que habían sufrido cesáreas innecesarias que no estaban solas, y se convirtió en un espacio virtual donde las mujeres con partos traumáticos se apoyan.
  • La asociación de psicología perinatal está formada por psicólogas especialmente formadas para atender a mujeres durante su maternidad. Puede ser conveniente cuando la ayuda de los grupos de madres no es suficiente.

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