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Alimentos con mayor riesgo de atragantamiento para los bebés

Los niños pequeños no mastican ni degluten bien y a veces se atragantan. No es lo mismo atragantarse (la comida se queda enganchada, cuesta tragar, puede haber arcadas o un poco de tos, algo muy frecuente y sin importancia) que ahogarse (obstrucción de la vía aérea, aspiración de cuerpo extraño, algo mucho más raro y una verdadera urgencia médica).

Síntomas: tos y náuseas

En el atragantamiento, un trozo de comida desencadena el reflejo de náusea (arcadas), o alguna partícula sólida o líquida puede rozar la vía aérea, produciendo un ataque de tos que desaloja al intruso. Cuando la obstrucción de la vía aérea es total hay asfixia evidente.

Si el cuerpo extraño llega a un bronquio el niño respira por el otro pulmón, y tras la intensa tos inicial puede haber una fase sin síntomas que puede durar minutos, días o meses, hasta que se produce una infección u otra complicación.

Por qué ocurre el atragantamiento

La aspiración de cuerpos extraños se produce sobre todo en niños menores de 4 años porque todavía no mastican ni degluten muy bien y porque se lo meten todo en la boca. Los objetos pequeños, duros y redondeados son peligrosos.

Se pueden producir aspiraciones comiendo purés e incluso bebiendo agua

En un hospital de Zaragoza atendieron 420 casos de aspiración en niños a lo largo de 33 años. El 80% eran alimentos (la inmensa mayoría, frutos secos, 294 casos; menos común trozos de carne, huesos, espinas, huesos de fruta, trozos de fruta...). El resto, objetos inorgánicos de metal o plástico, como tapones de bolígrafo. Hubo pocas complicaciones graves, y una sola muerte (una niña de cuatro años a la que asustaron mientras comía almendras). Pero también se pueden producir aspiraciones comiendo purés e incluso bebiendo agua, sobre todo si se fuerza al niño a comer.

Alimentos con mayor riesgo

Los niños no deben comer frutos secos (cacahuetes, almendras, avellanas, pipas…), cerezas o aceitunas con hueso, galletas duras o caramelos, hasta los 4 o 5 años porque quedan atrapados en su garganta con facilidad. El problema es la forma: los objetos duros y redondeados saltan al intentar morderlos, mientras que otros alimentos “pegajosos”, como un trozo de pan, carne o gajo de mandarina, pueden engancharse y resultar difíciles de tragar, pero no saltan y no se van hacia la vía aérea.

Alimentos “pegajosos”, como un trozo de pan, carne o gajo de mandarina, pueden engancharse

Los frutos secos completamente triturados (como una tarta de almendras) no causan problemas. Al principio, podemos partir por la mitad los granos de uva y aplastar un poco los garbanzos para que no sean redondos, y cortar las manzanas duras en láminas finas. Las salchichas también son redondas y pueden saltar al morderlas, y conviene cortarlas a lo largo.

Comer sin distracciones

Cuando un niño tiene comida en la boca es importante que esté concentrado en lo que hace, sin reír ni llorar ni jugar, comiendo a su ritmo. Es peligroso distraerlo para que coma, hacerle cosquillas para que abra la boca, meterle comida en la boca a la fuerza o por sorpresa o darle de comer cuando está llorando. En definitiva, es peligroso obligar a comer a un niño. En cambio, cuando el bebé come con su propia mano está concentrado en lo que hace y se pone la comida en la parte delantera de la boca, moviéndola con la lengua a su ritmo.

Cuidado con los objetos pequeños y duros

Conviene no dejar a su alcance cosas pequeñas y duras que puedan introducir en la boca (botones, pilas de reloj, tornillos…). De hecho, muchos juguetes tienen la advertencia “no apto para menores de 36 meses, contiene piezas pequeñas”. Y es prudente desaconsejar la costumbre de destapar los bolígrafos con la boca o de mantener la tapa en los labios mientras dibujan.

Si se ha atragantado y el niño tose o llora, debemos animarle a toser aplicando unos golpecitos muy suaves en la espalda. Si no expulsa nada, solo es prudente intentar sacar el objeto de la boca cuando lo vemos claramente y lo podemos agarrar de forma segura. Nunca debemos meter un dedo a ciegas ni intentar sacar un objeto que no podemos agarrar, pues con esta acción, fácilmente podríamos empujarlo más y acabar de taponar la laringe.

Maniobras de auxilio

En el lactante se aplican cinco golpes secos en la espalda, entre los omóplatos, con el talón de la mano. Con el pequeño boca abajo sobre nuestras rodillas, inclinado, de manera que tenga la cabeza más baja que el cuerpo.

Si el objeto no sale, se pone al bebé boca arriba y se presiona con dos dedos en la línea media entre las dos tetillas, en el tórax. Se repiten estas maniobras alternativamente en tandas de cinco hasta que pueda respirar.

En niños mayores se inicia con los golpes en la espalda, y solo como último recurso y si no respira se realiza la maniobra Heimlich (la comprensión brusca del abdomen con las manos empujando hacia arriba y atrás).

Cuándo acudir al médico

Si el niño está inconsciente, lo inmediato es pedir ayuda urgente al teléfono 112, antes incluso de intentar las maniobras explicadas anteriormente.

En los casos muy leves (los más habituales con diferencia), cuando el niño ha tosido un poco y se ha recuperado enseguida, no hace falta acudir al médico. Pero si la tos es persistente y el niño ha estado realmente “ahogándose”, aunque luego parezca estar bien, es necesario ir a un hospital, incluso si ha expulsado con la tos un trozo de alimento.

Pensemos que otro trozo más pequeño puede haberse quedado dentro, y que puede haber un tiempo de aparente calma antes de que aparezcan las complicaciones. El médico, además de preguntar por los síntomas, probablemente hará unas radiografías para tener un diagnóstico. El tratamiento pasa habitualmente por extraer el cuerpo extraño al niño mediante fibrobroncoscopia (es decir, introduciendo, bajo anestesia, un tubo en la tráquea).

Pocas veces hay complicaciones

En la mayoría de los casos el niño se recupera tras extraer el cuerpo extraño. Si la extracción se ha retrasado, puede haber neumonía y otras complicaciones pulmonares. La obstrucción total de la tráquea o la laringe (muy rara) puede provocar lesiones cerebrales permanentes por falta de oxígeno.

Te puede ayudar:

  • Mantener la calma y animar al niño a toser es lo mejor que podemos hacer en estos casos, y solo si eso no funciona debemos intentar ayudarle con alguna maniobra sugerida aquí.
  • Únicamente se aconseja intentar sacar el objeto si lo vemos claramente y está al alcance de nuestra mano. Si no, lo mejor es acudir a un centro de Urgencias donde lo conseguirán y evitarán males mayores.

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