Bebés hospitalizados: el valor de seguir a su lado

CRIANZA CON APEGO

Bebés hospitalizados: el valor de seguir a su lado

Cuando los recién nacidos tienen que permanecer ingresados en el hospital, el papel de los padres sigue siendo clave para acelerar su proceso de recuperación.

Adela Recio

Uno de cada 10 recién nacidos, más o menos, acabará ingresado en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) durante dos días, como mínimo, ya sea por nacimiento prematuro o por cualquier otra causa.

Este periodo puede alargarse varias semanas, y no es algo para lo que los padres estén preparados.

Las familias, además de afrontar el estrés, la angustia y la preocupación propios de la difícil situación que atraviesa su hijo, en muchos casos, y por desgracia, también tendrán que hacer frente al protocolo hospitalario en el que se impone la separación de la criatura, dificultando así el contacto físico entre ellos.

En algunas unidades neonatales, el acceso a los bebés es tan restringido que apenas se puede estar con ellos un cuarto de hora por la mañana y otro por la tarde, pero, afortunadamente, cada vez son más los hospitales donde las puertas de este departamento permanecen abiertas a los padres las 24 horas del día.

Prácticas obsoletas

Pero ¿por qué cambia tanto la forma de actuar de unos hospitales a otros? Sin entrar en cuestiones éticas o de derechos básicos de los ciudadanos, ¿existe una forma de actuar más correcta que otra desde el punto de vista de la salud y de los cuidados del bebé? ¿Conviene o no permitir a los padres el acceso a su recién nacido ingresado? ¿Es importante o no favorecer que sean ellos la pieza central en los cuidados de su hijo?

Durante años se ha pensado que, con el fin de controlar las infecciones nosocomiales –aquellas que se contraen en el propio centro hospitalario–, era primordial limitar el contacto físico entre el recién nacido y su familia, ya que cada uno de sus miembros se consideraba una posible fuente de contaminación.

Además, se creía que el neonato era un ser sin capacidad de relacionarse, al que no le podía perjudicar la falta de contacto con sus padres, pero los conocimientos actuales sobre psicología perinatal han demostrado que el bebé prematuro es un ser extremadamente sensible, al que le influye física y mentalmente el tipo de cuidado y las condiciones en las que transcurren esas primeras semanas tras el nacimiento.

Durante muchos años, en las maternidades se instauraron una serie de prácticas, la mayoría de ellas con finalidades supuestamente preventivas o de organización interna, de las que nunca se había evaluado ni su efectividad ni sus consecuencias. El diseño frío y poco confortable de las unidades neonatales, donde los padres y los familiares son tratados como meras visitas que hay que limitar, restringiendo su estada a unas pocas horas al día, e incluso a unos escasos minutos en algunos centros hospitalarios, es uno de los efectos más evidentes de estas medidas obsoletas.

Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que el hecho de que los padres estén al lado del bebé hospitalizado y que recuperen su papel como cuidadores comporta innumerables beneficios a su hijo, tanto a su salud física como a nivel psicoafectivo.

Y, por el contario, hasta el momento no se ha encontrado ningún tipo de inconveniente ante esta práctica.

Consejos oficiales

En el documento Cuidados desde el nacimiento. Recomendaciones basadas en pruebas y buenas prácticas, el Ministerio de Sanidad confirma que no existe constancia de ningún estudio científico que haya puesto de manifiesto efectos no deseables de la entrada libre de los padres a las UCI neonatales.

Y es que no se ha podido comprobar ningún incremento de la temida infección nosocomial, como se pensaba tradicionalmente, sino más bien todo lo contrario:

Al facilitar el contacto físico con el bebé y practicar los cuidados madre canguro, el estrés del bebé disminuye, y se facilita y alarga la lactancia materna, lo que a su vez potencia el sistema inmunitario del niño, reduciendo así el riesgo de contagio de posibles infecciones.

De ahí que tanto la Organización Mundial de la Salud como el Ministerio de Sanidad lleven años haciendo las siguientes recomendaciones, entre otras muchas:

  • Se debe favorecer el contacto físico y la interacción de los recién nacidos con sus madres y sus padres, puesto que han demostrado ser beneficiosos para todos.
  • Si la madre o el padre lo desea, podrá permanecer con el niño enfermo las 24 horas del día.
  • El personal de la unidad neonatal tendría que atender tanto al recién nacido como a los padres.
  • Salvo que esté médicamente indicado, los recién nacidos enfermos no deberían recibir más alimento que la leche materna.
  • El bebé tendría que estar en contacto piel con piel con sus padres el máximo tiempo posible (cuidados madre canguro).

Efectos beneficiosos para la familia

Ningún padre está preparado para ver a su recién nacido en una incubadora, por eso también es necesario para ellos estar junto a él todo el tiempo que deseen.

  • Los padres que permanecen al lado de sus hijos mientras están ingresados, especialmente si les permiten practicar los cuidados madre canguro, muestran menores niveles de ansiedad y estrés.
  • Al mismo tiempo adquieren una mayor confianza en el cuidado de sus hijos, lo cual es muy importante para cuando regresen juntos a casa.
  • Además, mejora la calidad del vínculo, favoreciendo la interacción entre ellos.
  • Se reduce el tiempo de hospitalización porque, con la presencia de los padres, y más si pueden estar piel con piel, la evolución del bebé es más rápida que la de aquellos otros que pasan gran parte del día solos en la incubadora.
  • Y mejora el grado de satisfacción de los padres ante una experiencia en la que necesitan todo el apoyo y la comprensión del entorno, tanto profesional como personal.

Efectos beneficiosos para el bebé

  • Se observa una mayor estabilidad de sus constantes vitales.
  • Al existir una mejora en la calidad del vínculo con sus padres, al favorecerse la interacción entre ellos, esto repercute en una mejor salud mental del bebé. Igualmente, esto se ve potenciado si se practican los cuidados madre canguro, que también funcionan como el mejor analgésico a la hora de hacerle pruebas al niño que requieran punciones u otras maniobras que puedan provocarle dolor.
  • Cuando los niños están cobijados en el pecho de sus padres sienten menos daño frente a los estímulos dolorosos, los cuales son numerosos, debido a su extrema inmadurez y a la cantidad de pruebas a las que son sometidos.
  • En contacto piel con piel con su madre –y si esta no pudiera, con su padre o un familiar–, los bebés consiguen dormir más y tener un sueño más profundo y estable, lo que incide positivamente en su evolución y su maduración.
  • Este tipo de cuidado también favorece la lactancia materna, incrementando su duración y por lo tanto, sus beneficios.
  • Además existe una reducción de las infecciones contraídas en el propio hospital y de la gravedad de las enfermedades que pueden acontecer durante el ingreso de los niños prematuros.

Nuestra situación en España

Por encima de costumbres, protocolos o maneras tradicionales de actuar, estamos ante una cuestión de salud, pero, en la práctica, son pocas las unidades neonatales que han tomado conciencia de la importancia vital de estas buenas prácticas recomendadas por los organismos sanitarios nacionales e internacionales.

Por norma general, y sin motivo aparente, existen hospitales que continúan poniendo severas restricciones a los padres para estar al lado de sus hijos.

En un estudio realizado por la asociación "El Parto es Nuestro", el cual formaba parte de su campaña Unidos en Neonatos, se preguntó telefónicamente, una por una, a todas las unidades neonatales de España por su política en cuanto a los horarios de acceso de los padres, la lactancia materna y los cuidados madre canguro. Estos fueron los resultados que se obtuvieron:

  • Solo un 48% de las unidades de cuidados intensivos neonatales permiten a los padres entrar las 24 horas del día.
  • Esta cifra se ve reducida a un 39% cuando hacemos referencia a la lactancia materna a demanda.
  • Pero aumenta a un 60% si hablamos de los cuidados madre canguro. Aun así, este porcentaje es engañoso porque, al ser más alto que el de los centros que permiten a los padres estar con sus hijos siempre que lo deseen, significa que el piel con piel se aplica en un horario preestablecido, cuando lo ideal es hacerlo el mayor tiempo posible.
  • En definitiva, solo un 31% de las UCI neonatales cumplen al mismo tiempo las tres recomendaciones de los organismos sanitarios.
  • Asimismo, este trabajo demostró las diferencias injustificadas entre las comunidades autónomas, ya que, en cinco de ellas, ningún centro cumplía las tres recomendaciones básicas. Pero uno de los hallazgos más graves fue que, en un 23% de estas UCI, solo se dejaba a los familiares estar con el bebé cinco horas al día, y en algunos centros incluso menos tiempo.

Se comprobó que esta tendencia a restringir los horarios era una práctica más habitual en los centros privados.

En la web de la asociación El Parto es Nuestro se encuentra el documento que recoge la información completa para que las personas interesadas puedan consultar si la unidad de neonatología que les correspondería cumple con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

La realidad en España

En comparación con nuestros vecinos europeos, España es un país descaradamente desactualizado. Cuando ya en 1999 se hizo un estudio comparativo sobre las políticas de actuación en las unidades neonatales de ocho países europeos, ya se constató que, en lugares como Suecia, Reino Unido y Luxemburgo, los padres tenían libertad de acceso a su hijo hospitalizado.

En cambio, España era el país más restrictivo, pues esto solo ocurría en el 11% de los hospitales.

En 2012 se volvió a realizar un análisis parecido teniendo en cuenta a Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia, Holanda, España, Suecia y Reino Unido, y de nuevo volvíamos a salir malparados. En todos los países, salvo en España e Italia, se facilitaba la estancia de los padres al lado de sus hijos con sillas reclinables cerca de la incubadora, con camas o habitaciones propias, y de la misma manera, Suecia, Dinamarca, Reino Unido y Bélgica informaron de que favorecían la participación de los padres en el cuidado de sus hijos, mientras que España presentaba las políticas más restrictivas en este aspecto.

Tomar conciencia

Es evidente que en nuestro país siguen existiendo barreras en el acceso de las familias a las unidades de

cuidados intensivos neonatales, y por lo tanto, es urgente que los profesionales sanitarios tomen conciencia de

la importancia vital que suponen la puesta en práctica de estas medidas para el bebé. Los padres no son una visita, son los cuidadores principales del bebé, la pieza clave de su desarrollo, y por eso un recién nacido necesita constantemente a su madre.

De modo que es esencial que los padres tengan un lugar y unas tareas específicas en el hospital, tal y como aconseja el Ministerio de Sanidad.

También es necesario que ellos mismos tomen conciencia de la importancia de su papel como cuidadores de su hijo recién nacido, que sepan que su presencia es una parte central del tratamiento y que están respaldados por la ley, concretamente por la Carta Europea de los Niños Hospitalizados.

No es una cuestión de que el hospital dé su consentimiento o no a los padres para estar junto a su hijo, sino que tienen todo el derecho a permanecer a su lado, a quejarse, a protestar y a exigir siempre que ellos lo consideren oportuno, porque esto no solo revertirá en la salud de su propia familia, sino también en la de aquellas otras que en el futuro tengan que recurrir a estos servicios sanitarios.

En definitiva, es necesario cambiar el concepto de la atención y entender que el recién nacido necesita el calor de su madre porque, si para un bebé nacido a término es imprescindible estar en contacto piel con piel con sus padres, para uno enfermo o prematuro aún lo es más.