Bronquitis en bebés y niños: causas, síntomas y tratamiento

FICHA SALUD

Bronquitis en bebés y niños: causas, síntomas y tratamiento

Para saberlo todo de esta inflamación repentina de los bronquios y saber cómo actuar.

Carlos Martín

¿QUÉ ES?

La bronquitis aguda es una inflamación repentina de los bronquios respiratorios, los “tubitos” que hay en los pulmones y por donde pasa el aire al respirar, con producción de mucosidad que da lugar a una obstrucción de los mismos.

La causa en niños pequeños suele ser infecciosa (por virus) y en niños más mayores o adolescentes puede intervenir la alergia a partículas que circulan por el aire (ácaros del polvo, pelo de animales, hongos, gramíneas,...).

La bronquitis obstructiva aguda es uno de los problemas más frecuentes en la consulta diaria del pediatra y se sabe, según estudios realizados en Estados Unidos y Australia, que el 50% de los niños han presentado algún episodio antes de los 6 años de edad. En Europa, la frecuencia es algo inferior; así en un estudio realizado en Inglaterra, se encontró una prevalencia a esta edad del 29% y en Italia del 17% a los 6-7 años.

¿QUÉ SíNTOMAS TIENE?

En lactantes y niños pequeños generalmente va precedida de un resfriado común (mucosidad nasal, estornudos, tos leve) y posteriormente da tos seca creciente con o sin dificultad respiratoria (se marcan las costillas al respirar y respira más rápido), ruido de mucosidad en el pecho al respirar y/o rechazo del alimento.

La frecuencia respiratoria se puede calcular contando cuántas veces (sin que el niño llore) coge aire durante 1 minuto. Se considera frecuencia respiratoria elevada si:

  • con edad inferior a 2 meses tiene más de 60 por minuto
  • más de 50 respiraciones entre 2 meses y 1 año
  • más de 40 por minuto en edades de 1 a 3 años
  • más de 30 por minuto en mayores de 3 años.

Aunque sea de origen infeccioso, no suele dar fiebre alta, pero es habitual la febrícula o incluso estar sin fiebre.

En niños mayores suele aparecer de forma más brusca, sin ir precedido de catarro.

Los síntomas iniciales son tos seca, sibilantes o “pitos” en el pecho, dolor torácico y sensación de ahogo.

Los posibles desencadenantes de estas bronquitis en estas edades son la exposición alérgica, infecciones catarrales, ejercicio físico intenso, estrés emocional, etc…

¿TENGO QUE PREOCUPARME?

Hoy en día, casi la mitad de los niños a los 5 años de vida ha tenido una bronquitis aguda de tipo infeccioso.

La mayoría de veces son bronquitis leves que se curan correctamente sin tener recurrencia o dejar secuelas.

¿QUÉ PUEDO HACER YO?

  • Si tiene mucosidad de vías altas, realizar lavados nasales antes de las tomas.
  • Si tiene fiebre, administrar un antitérmico y realizar medidas físicas con paños húmedos o baño en agua templada si es necesario.
  • Dar líquidos en abundancia para disminuir la temperatura corporal y fluidificar las secreciones mucosas.
  • En el caso de que nunca haya tenido una bronquitis y el niño tenga tos seca con dificultad para respirar, deberán acudir al Pediatra o a un servicio de urgencias pediátrico para valoración.
  • En el caso de que haya tenido previamente alguna bronquitis aguda, es muy probable que la familia disponga en casa de una cámara espaciadora para administrar broncodilatadores como el salbutamol o la terbutalina inhalada. Si es así y el niño presenta tos con dificultad para respirar, se deberían dar de 2 a 4 puffs de salbutamol con la cámara. Si no se consigue mejoría rápida, se debería de visitar a su pediatra o a un servicio de urgencias pediátrico.

​Gracias a los tratamientos disponibles, como broncodilatadores y/o corticoides orales, estos procesos agudos se resuelven en el domicilio del niño.

¿CUÁNDO IR AL MÉDICO?

En el caso de que su hijo presente los síntomas de dificultad respiratoria (aumento de la frecuencia respiratoria, se le marcan las costillas y la musculatura del cuello al respirar) debería de acudir a un servicio de urgencias pediátrico.

Debería de avisar a una ambulancia si, además de lo anterior, presenta coloración azulada o violácea de labios y/o piel. En ese caso, durante la espera, si dispone de salbutamol inhalado deberá de administrarle de 4 a 6 puffs con cámara espaciadora que pueden repetirse 2 veces más cada 20 minutos. Mantener al niño en ambiente tranquilo.

¿QUÉ HACE EL MÉDICO?

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El médico realizará el diagnóstico con la exploración física. El signo clave es auscultar en el pecho mucosidad, sibilancias o pitos y/o disminución de la entrada de aire al respirar. La intensidad de la bronquitis lo determinará los signos de dificultad respiratoria y el nivel de oxígeno en sangre (mediante un aparato que se aplica en el dedo del niño llamado pulsioxímetro). Niveles o saturaciones de oxígeno inferiores a 94 sugieren que la crisis es lo suficientemente importante como para realizar un tratamiento más agresivo.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?

El tratamiento médico consiste en dar broncodilatadores inhalados y corticoides orales. En el hospital puede darse el broncodilatador nebulizado, con sistemas de alto flujo de oxígeno, o con cámaras espaciadoras.

El objetivo de estos medicamentos es actuar directamente sobre los bronquios que están obstruidos para intentar que se dilaten o abran y así mejorar la entrada del aire. Los corticoides orales, intramusculares o intravenosos tienen la función de desinflamar esos bronquios para también quitar la obstrucción del paso del aire.

En el domicilio los tratamientos más utilizados son el salbutamol o la terbutalina inhalados con cámara espaciadora que tendrán que darse según las indicaciones médicas, 2 ó 3 pufs cada 4-6-8-12 horas según precise.

Estos medicamentos son muy efectivos para disminuir la obstrucción bronquial, pero pueden aparecer efectos secundarios de aumento de la frecuencia cardíaca o palpitaciones y sensación de nerviosismo.

También suelen prescribirse los corticoides orales, administrados cada 8 ó 12 horas durante un tiempo medio de 5 a 7 días. Los corticoides orales administrados durante pocos días no tienen los temidos efectos secundarios de retraso del crecimiento por ejemplo, que sí aparecerían si se administraran durante muchas semanas o meses.

En el caso de que el niño tuviera que ingresar, el motivo más frecuente es la dificultad respiratoria o una saturación de oxígeno en la sangre por debajo de 94% a pesar de haberse dado el tratamiento correctamente. Durante el ingreso el tratamiento consiste en broncodilatadores nebulizados a intervalos cortos de tiempo, corticoides orales o intravenosos y, en ocasiones, oxígeno dado con cánulas nasales o con mascarillas de alto flujo.

¿POR QUÉ PASA?

En lactantes o niños preescolares de 3 a 6 años, la causa más frecuente es por la infección de un virus. Estos virus son los mismos que producen los resfriados de vías respiratorias altas, pero en algunos niños, también inflaman directamente los bronquios produciendo los síntomas ya explicados anteriormente.

En edades posteriores, a partir de los 7-8 años, también pueden ser debidas a causas alérgicas. El ser alérgico a sustancias que van por el aire (ácaros, pólenes, pelo de animales,…) hace que al inhalarlo bruscamente en grandes cantidades o en pequeñas cantidades pero todos los días, hace que los bronquios se inflamen y se produzca la bronquitis.


¿CÓMO EVOLUCIONA?

  • Habitualmente, una bronquitis aguda no dura más de 7-10 días. Inicialmente, los síntomas son más intensos durante 2-3 días y pasado ese tiempo va mejorando clínicamente.
  • Se debería de consultar al pediatra cada 2-3 días para ver evolución clínica y/o a urgencias en el caso de que haya un empeoramiento brusco, sobretodo por un aumento de la dificultad respiratoria.
  • Generalmente las bronquitis evolucionan hasta su curación completa en esos 7-10 días.
  • En ocasiones, hay niños que presenta bronquitis cada cierto tiempo (1-3 meses) en cuyo caso se debería de consultar a un especialista por si necesita un tratamiento concreto para evitar recurrencias.

¿CÓMO SE PREVIENE?

La prevención en niños pequeños o lactantes es difícil, porque la causa es vírica y están muy expuestos generalmente a estas infecciones por las guarderías y colegios. En el caso que su hijo estuviera muy predispuesto a tener estas bronquitis, un planteamiento posible sería que no acudiera a la guardería o jardín de infancia hasta los 3 años.

En el caso de que la causa fuera la alergia y no sea conocida, todo niño que haya tenido un antecedente de bronquitis aguda tras la exposición a un alérgeno claro (polvo de la casa, humedad, pelo de animal,…) debería de hacerse un estudio alérgico para identificar el alérgeno causante y así evitar la exposición.

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