Cómo evitar los ácaros

NIÑOS MÁS SANOS

Cómo evitar los ácaros

Cuando a un niño le diagnostican alergia al polvo, el mejor tratamiento consiste en seguir unas sencillas pautas de prevención.

Ana María Obradors

Es inevitable que el polvo se acumule en nuestras casas, especialmente cuando vivimos en grandes ciudades. Estanterías, libros, peluches, alfombras… son el hábitat preferido de unos pequeños gérmenes llamados ácaros del polvo, los cuales son señalados como responsables de la mayoría de las alergias respiratorias que sufren los niños.

Cuando se desarrolla este tipo de alergia, es necesario saber que es no es estacional, sino que afecta durante todo el año y en cualquier lugar donde se pueda acumular polvo, ya sean tiendas, colegios, almacenes...

Los estudios recientes apuntan en la dirección de que los niños de ciudad están teniendo un déficit de naturaleza que les lleva a tener un sistema inmune debilitado y más propenso a las alergias de todo tipo.

También sería interesante fortalecer sus microbiota intestinal y alimentar sus bacterias beneficiosas para fortalecer por todas las vías un sistema inmune en desequilibrio.

Si empezamos a notar que nuestro hijo presenta síntomas como:

  • estornudos matutinos
  • lagrimeo
  • congestión nasal
  • tos
  • o incluso dificultad para respirar

Es recomendable consultar con el pediatra para confirmar o descartar si el niño tiene alergia a los ácaros.

Medidas eficaces

Cuando el sistema inmunitario del niño reacciona de forma visible ante la presencia de estos microorganismos, es imprescindible evitar que se acumulen en casa, y para ello lo que podemos hacer es:

  • No utilizar alfombras ni en la habitación ni en ningún espacio de la casa si es posible.
  • Alejar al niño de los peluches y de los muñecos de felpa o trapo.
  • Nunca limpiar en presencia del niño. Si se levanta polvo y lo respira, podemos exacerbar el problema y causarle una reacción aún mayor.
  • Pasar un paño húmedo a cualquier superficie para no levantar polvo y que se acumule en otro lugar. Una buena alternativa sería pasar el aspirador cada día.
  • Ventilar un rato su habitación a primera hora de la mañana, y a continuación cerrar para que no entre polvo del exterior.
  • Intentar que en su cuarto no haya estanterías, libros o cualquier otro objeto que pueda acumular polvo con demasiada facilidad.
  • El pijama y las sábanas deben estar fabricados con telas que acumulen poco polvo, así que nos olvidaremos de los afelpados. Y tendrían que lavarse con bastante frecuencia.
  • Si hay cortinas, sería ideal que se les pudiera pasar un trapo húmedo a diario.
  • El colchón y la almohada también deberían ser de algún material que no acumule polvo (fibras sintéticas). Y en ningún caso de lana o pluma.
  • Los purificadores de aire pueden ayudar a combatir la alergia, pero el aire acondicionado está desaconsejado.
  • El alergólogo puede recomendar algún acaricida (spray antiácaros) para ayudar a disminuir la cantidad de estos microbios en casa.
  • Limpiar a fondo la casa con frecuencia, no fumar dentro ni tener animales domésticos, así como intentar evitar el exceso de humedad son otras medidas de prevención.

Aliviar los síntomas

Es cierto que, como ante cualquier trastorno o enfermedad, el mejor tratamiento es la prevención. Pero, si con las medidas propuestas no es suficiente, lo más probable es que el pediatra o el alergólogo recomiende suministrar al niño algún medicamento para aliviar los síntomas, pero también existe la posibilidad de informarse sobre posibles remedios naturales que ayuden a combatir las alergias, como la homeopatía.

Artículos relacionados