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Cómo tratar los vómitos de los hijos

Cuando un niño vomita es siempre aparatoso. La causa suele ser un proceso viral o intestinal y suelen remitir por sí solos, aunque a veces requieren reposo y rehidratación.

Un proceso común

El vómito en sí es un síntoma relativamente frecuente en muchas enfermedades pediátricas y a no ser que venga acompañado de otros síntomas más preocupantes, en la mayoría de los casos no indica gravedad alguna. Los vómitos suelen venir después de náuseas previas y de otros síntomas leves que alertan de que algo le pasa al niño: inapetencia, mareo, debilidad y palidez cutánea, manifestaciones que suelen mejorar después de que el bebé o el niño haya vomitado.

Además, los vómitos pueden presentarse junto con una tos seca, irritativa y persistente, o con mucosidad, según la causa que origine los vómitos. Pero los padres no tenemos por qué alarmarnos, porque solo raramente son motivo de preocupación. Eso sí, debemos procurar que nuestro hijo descanse y se rehidrate correctamente.

Si la causa es viral, remiten por sí solos, aunque requieren reposo y rehidratación

Es importante distinguir el vómito de las regurgitaciones del lactante que consisten en la expulsión de pequeñas cantidades de leche después de las tomas y que suelen ser habituales en algunos bebés durante los primeros meses de vida; luego se les pasa, coincidiendo con la madurez fisiológica de la boca del estómago.

Origen infeccioso

La causa más frecuente de vómitos en la infancia es la gastroenteritis infecciosa aguda, en la que los vómitos suelen acompañarse de diarrea. También pueden asociarse a enfermedades gastrointestinales e infecciones. Al vomitar, además de restos alimentarios y mocos, el vómito puede contener bilis, sangre roja o sangre digerida.

En el caso de gastroenteritis aguda, los vómitos se deben primero a la inflamación del estómago y posteriormente a la inapetencia o al ayuno prolongado que conlleva la producción de cuerpos cetónicos. Los vómitos debido a inflamación suelen ser muy proyectivos (a chorro).

La tos y la mucosidad pueden provocarlos

Cuando se tienen vómitos, la presencia de cetonas en la sangre o la orina es relativamente frecuente y no suele indicar una mayor gravedad. La presencia de cetona es simplemente la respuesta del organismo a la falta de nutrientes que produce el círculo vicioso de inapetencia, aumento de cuerpos cetónicos y mayor sensación de náuseas. Este círculo vicioso hay que romperlo con suero oral.

Cuando el vómito se asocia a tos, es posible que esta sea la responsable, porque los sensores nerviosos que nos producen la tos y el vómito se hallan muy cerca en el cerebro. Si se acompaña de mucosidad, esta puede irritar la mucosa digestiva y producir el vómito. En el reflujo gastroesofágico junto con los jugos gástricos, toma el sentido inverso al fisiológico y llega hasta la boca.

Si la tos se acompaña de mucosidad, esta puede irritar la mucosa digestiva y producir el vómito

En la enfermedad hipertrófica del píloro, el vómito se debe a una obstrucción del paso, igual que en una oclusión intestinal. En otras enfermedades, el vómito puede ser un mecanismo de defensa del organismo para evitar digerir el alimento y poder ocuparse de combatir la enfermedad que se esté manifestando en ese momento.

Cuando el bebé regurgita

Tras la toma, el lactante puede regurgitar, expulsando sin esfuerzo pequeñas cantidades de alimento que suelen acompañarse o no de mucosidad, sin mostrar malestar. También puede expulsar leche cuando consume un exceso de alimento, generalmente debido a que no está bien agarrado al pecho, pero también puede deberse a que pasa demasiado tiempo mamando o a que la madre produce más leche de la que el niño puede tomar.

Rehidratar tras los vómitos

Si el estado general del niño es bueno y no presenta otros síntomas, se puede esperar en casa unas horas para ver si deja de vomitar. Inicialmente es preferible no dar ningún alimento y dejar reposar el estómago al menos una hora desde el último vómito.

Pasado este periodo, podemos iniciar la tolerancia oral con suero de rehidratación hiposódico. Podemos encontrarlo en cualquier farmacia a un precio económico en sobres en polvo, y también los hay a la venta en formato tetrabrick, preparados ya para tomar y con una gran variedad de sabores.

El precio de estos preparados es superior, una diferencia que no está justificada a no ser que carezcamos de acceso a agua potable o que se prefiera por cuestiones de sabor y forma, algo que en algunos niños puede ser necesario para facilitar su ingesta. La técnica de tolerancia oral o rehidratación consiste en administrar unos 5-10 ml de suero (según la edad del niño) cada 3 minutos durante las primeras 2 horas.

La rehidratación consiste en administrar unos 5-10 ml de suero cada 3 minutos las primeras 2 horas

A partir de este momento se intenta retomar una dieta normal, procurando que sea de fácil digestión, con abundante contenido en líquidos y altamente nutritiva durante los primeros días (alimentos hervidos o a la plancha, caldos, gelatinas…).

Repoblar la flora intestinal

Pueden ser de utilidad los preparados con prebióticos y probióticos, que ayudan a repoblar la flora intestinal del niño, sobre todo cuando los vómitos se acompañan de diarrea. En el caso de los lactantes, se deben continuar las tomas de pecho ya que la leche materna constituye, sin duda alguna, la mejor fuente posible de rehidratación y nutrientes que pueden tener, además de que contribuye a repoblar su flora intestinal.

Una alternativa es realizar tomas más cortas, para facilitar al lactante la ingesta, pero dadas con una mayor frecuencia para asegurarnos que recibe la cantidad que necesita.

Cuándo acudir al médico

En caso de persistir los vómitos después del periodo de reposo y de la rehidratación fraccionada, hay que acudir a la valoración médica. Y si junto a los vómitos hay fiebre y malestar general o manchas en la piel, o el vómito se acompaña de fiebre alta, es recomendable acudir al médico de forma inmediata.

El ingreso hospitalario está indicado solo en aquellos niños que presentan signos de deshidratación y en los que la técnica de rehidratación oral haya fracasado, o que presenten otros signos de gravedad, como mal estado general, afectación neurológica y fiebre elevada, entre otros.

El ingreso hospitalario está indicado solo en aquellos niños que presentan signos de deshidratación

Los padres no debemos, en ningún caso, utilizar medicamentos para detener los vómitos, salvo que sea con supervisión médica, porque podemos esconder el síntoma de una enfermedad grave y porque la mayoría de medicaciones que se usan para los adultos están contraindicadas en niños por riesgo de presentar efectos secundarios neurológicos.

Te puede ayudar

· Cuando tienen entre 1 y 5 años, una causa significativa de vómitos es la ingesta accidental de algún tóxico. En esos casos, conviene llevarlos a Urgencias para que se descarten daños orgánicos.

· El lactante puede tener vómitos si ingiere más comida de la que puede asimilar. En los niños muy tragones conviene estar atentos y fraccionar las tomas si es necesario para no saturarlos.