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El cuidado de los ojos en los bebés

Si el bebé presenta lagrimeo continuo, incluso acompañado de legañas, el realizar una cuidada higiene diaria de sus ojos con suero fisiológico y gasas estériles le ayudará a tener unos ojos sanos y a evitar factores que pueden producir conjuntivitis.

Cómo realizar la higiene de los ojos de tu bebé

Puedes aprovechar el momento del baño para realizar la higiene de los ojos, hacia la tarde-noche. No obstante, si por la mañana el bebé se levanta con legañas porque ha acumulado secreción ocular, podemos también limpiar entonces sus ojitos sin problema alguno.

Cuando no estás en casa, las toallitas especiales para la higiene ocular resultan prácticas. Pero en casa lo más recomendable es limpiar el ojo con suero fisiológico con formato monodosis, así se asegura que esté siempre aséptico o estéril. La técnica es sencilla: podemos abrir el párpado del bebé con suavidad e irrigar el ojo con un par o tres de gotas, como si de lágrimas se tratase.

Si las legañas están muy pegadas, puedes empapar una gasa estéril con suero fisiológico y, con mucho cuidado, sacar la secreción, sin arrastrarla por el ojo. Si no disponemos de suero fisiológico, podemos emplear agua hervida y empapar una gasa estéril. La temperatura del ojo está alrededor de los 36 ºC, por lo que el líquido que vayamos a introducir tiene que estar a temperatura corporal.

Empapa una gasa estéril con suero fisiológico y, con mucho cuidado, saca la secreción sin arrastrarla por el ojo

Bastará con limpiar el lagrimal y con otra gasa el resto del ojo, desde el ángulo interno del ojo hacia el externo. Siempre emplearemos una gasa diferente para cada ojo. El suero monodosis lo desecharemos una vez hecha la higiene ocular. En el caso que el ojo esté pegado, primero se humedece para despegarlo sin lesionar la delicada piel de los párpados del bebé.

Obstrucción del lagrimal

Aproximadamente un 20% de los recién nacidos tienen un lagrimeo permanente del ojo acompañado de legañas. La causa puede ser la obstrucción del lagrimal debido a que los conductos lacrimonasales son algo más estrechos de lo normal. Suele resolverse a lo largo de los primeros meses de vida. Si no es así, hacia los 9-12 meses el oftalmólogo decidirá si realiza un sondaje que ayude a desobstruirlo.

El cuidado de los ojos será el mismo que se ha mencionado anteriormente, y además aplicaremos un pequeño masaje en la zona para favorecer la desobstrucción y el drenaje. El masaje se hace sobre el lagrimal haciendo un pequeño movimiento circular encima de este protegiendo la zona con una gasita estéril. Si las legañas pasan de ser blanquecinas o amarillas a verdosas, y además el ojo está rojo e incluso un poquito hinchado deberemos consultar al pediatra para descartar que el bebé tenga una conjuntivitis.

Protección natural del ojo

El ojo dispone de componentes que le protegen. La conjuntiva es una barrera natural de defensa y de protección del globo ocular. Posee células encargadas de producir moco y defensas para atrapar y fagocitar o eliminar gérmenes o cuerpos extraños que puedan dañar al ojo. También, el parpadeo y las lágrimas ayudan a lubricar y a limpiar el ojo. Las pestañas son las encargadas de atrapar sustancias diminutas para que no penetren en el ojo.

Los síntomas de la conjuntivitis

La conjuntivitis puede estar originada por factores diversos: alergias, por un objeto extraño en el ojo o por una infección por bacterias o virus. Las bacterianas suelen manifestarse con abundante secreción purulenta de color amarillento, alguna vez de color verdoso y lagrimeo. Las víricas son las más habituales, producen secreción acuosa, quizá menos abundante que en la conjuntivitis bacteriana, y suele afectar a los dos ojos y dura más tiempo.

Las conjuntivitis bacterianas suelen manifestarse con abundante secreción purulenta de color amarillento

En realidad, la conjuntivitis es la inflamación de la membrana que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Es molesta, algo dolorosa y suele provocar picazón y quemazón, como si el ojo estuviese lleno de arena, hinchazón de los párpados o edema y sensibilidad a la luz o fotofobia. Precisa de pautas de higiene y a menudo tratamiento, y suele remitir a los pocos días. Se detecta principalmente por el enrojecimiento del ojo, y si hay un aumento del lagrimeo e incluso de secreción mucosa puede dejar los ojos pegados.

Qué podemos hacer para prevenirla

Cuando un niño tiene conjuntivitis de tipo infeccioso es preciso tomar las medidas necesarias para evitar contagios. Estos pueden producirse por el contacto directo de gérmenes que tenemos en la piel o en la nariz cuando estamos acatarrados o por no extremar las medidas higiénicas y facilitar el contagio al otro ojo o a otros niños. Mantener una higiene estricta es lo más eficaz, y algunas medidas a considerar, además de lavarnos las manos a menudo, son:

  • No compartir toallas ni pañuelos con otras personas o familiares.
  • No utilizar la misma toalla o compresa para los dos ojos, ni el mismo colirio para hermanos, ni el resto de familia.
  • Intentar evitar que el niño se rasque los ojos.
  • Cambiar la funda de la almohada frecuentemente, mientras exista secreción, así se evita más contagio.
  • No llevar al niño al colegio o guardería si tiene secreción ocular que no ha sido tratada. Podrá volver 48 horas después de empezar el tratamiento.
  • Aplicar compresas de agua hervida tibia o fría para calmar la quemazón.
  • La utilización de gafas de sol o gorra con visera puede ayudar a mejorar el confort del niño afectado por la sensibilidad a la luz.

Cuándo ir al médico

Hay que consultar al pediatra para que le pueda prescribir el tratamiento más adecuado cuando hay secreción ocular o el ojo está rojo, pero sobre todo acudiremos sin demora en las siguientes situaciones:

  • En caso de tratarse de bebés o niños muy pequeños.
  • Cuando son conjuntivitis de tipo recurrente.
  • Si hay inflamación o edema importante del ojo que no permite abrirlo.
  • Si hay dolor intenso en el ojo o alteración en la visión y fotocopia o hipersensibilidad a la luz, lo notarás porque pestañean intensamente.
  • Cuando va unido a fiebre superior a 38 ºC.
  • Si aparecen ampollas alrededor del ojo o en el ojo.
  • Cuando no se ve mejoría después de 3-4 días de tratamiento.

Cómo tratar la conjuntivitis

En función de la etiología se aplicará un tratamiento antibiótico, anti-alérgico o de simple limpieza. Antes de aplicar el tratamiento hay que lavarse bien las manos y limpiar las secreciones oculares con cuidado para no extender la infección al otro ojo. Las conjuntivitis bacterianas pueden durar una semana, pero si se cumple el tratamiento pueden remitir de una forma más rápida. Las víricas duran más, unas dos semanas.

Te puede ayudar

  • La higiene regular de los ojos es una buena medida de profilaxis para evitar infecciones.
  • La conjuntivitis bacteriana remite generalmente a los pocos días sin mayores consecuencias.
  • La contaminación y el cloro de las piscinas pueden causar también conjuntivitis. Suelen desaparecer por sí mismas, pero a veces empeoran por una infección oportunista.