Cuidar los sentidos del recién nacido

SALUD DEL BEBÉ

Cuidar los sentidos del recién nacido

Dependiente pero con una gran fortaleza interior, un bebé reconoce la voz de su madre y tiene preferencia por los sabores dulces, como el de la leche materna y le encanta el olor de su madre.

Ana María Obradors

El nacimiento de un hijo es uno de los acontecimientos más importantes en la vida del ser humano. Tener a tu pequeño bebé en brazos, oyendo su suave respiración y sintiendo el calor de su piel, te llena de emoción, de alegría, pero a veces también de incertidumbre. Las preguntas se acumulan sin poderlo evitar: ¿estará bien?, ¿tendrá frío?, ¿mira correctamente...? Para eliminar todas estas preocupaciones resulta muy útil conocer las características de los sentidos del recién nacido.

Vista

El bebé recién nacido puede ver, pero no de una manera tan precisa como una persona adulta. Sin embargo, a pesar de que su visión es más rudimentaria y no puede distinguir objetos con claridad, sí puede fijarse en el rostro de su madre, y en los objetos que tienen fuertes contrastes de color, como el blanco-negro. Colocarte a una distancia de unos 50 cm para ayudarle a enfocar bien es uno de los mejores estímulos que puedes ofrecer a tu hijo.

Por otra parte, puede ser que el lagrimal esté obstruido y por esa razón tenga legañas en los ojos. Para retirarlas, límpiaselos cuidadosamente con la ayuda de una gasa mojada en suero fisiológico. Además, hacer un pequeño y suave masaje circular encima del lagrimal ayudará a desobstruirlo. En cualquier caso, si las legañas son amarillas o verdes es necesario consultar al pediatra, ya que probablemente precise un colirio antibiótico. La leche materna -unas gotas directamente en el ojo- es muy beneficiosa en estos casos.

También conviene acudir al médico si:

  • no le molesta una luz muy fuerte
  • si no sigue tu rostro o un objeto con la mirada
  • si pasados los siete meses aún bizquea.

Oído

Existen estudios que demuestran que el bebé ya oye en su etapa fetal; por este motivo, una vez ha nacido, se tranquiliza cuando percibe el latido del corazón de su madre o cuando reconoce su voz. Es importante hablarle despacio, suavemente y con ternura porque, aunque pueda parecer extraño, él nos entiende y oirnos le reconforta y le tranquiliza en un medio aún extraño e impredecible para él.

Prácticamente en todas las maternidades se realizan otoemisiones acústicas, una prueba sencilla e indolora que confirma la función correcta del oído. Si hay antecedentes familiares de trastornos auditivos se debe informar al pediatra.

Tacto y Piel

El sentido del tacto está perfectamente desarrollado al nacer. El bebé puede sentir frío, calor, dolor, y percibir diferentes texturas, que pueden resultarle agradables o no. A través de la piel le podemos comunicar infinidad de sensaciones, podemos hacer que se sienta más querido. Acariciarle y darle masajes es la mejor manera de estimular el tacto con contacto. También pasando largos periodos piel con piel mamá y bebé.

Olfato y gusto

Al igual que el recién nacido percibe los ruidos o la luz, también distingue olores y gustos. Rechaza los sabores amargos y le agradan los dulces, como el de la leche materna. También hay aromas que le resultan muy agradables, como el de la piel de sus padres. No conviene que uséis perfumes o colonias; dejad que el recién nacido reconozca el olor de vuestra piel: la ducha diaria y un desodorante inodoro y sin perfume es lo idóneo. Si el olor que percibe es el de su madre, se relajará y estará más tranquilo. Si un olor le disgusta, se moverá apartando el rostro y hará muecas.

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