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Fichas de salud

¿Qué hacer cuando mi bebé tiene dolor abdominal?

A casi todos los niños les duele la barriga en alguna ocasión, y pocas veces es por un problema de salud importante. Las causas más probables son estreñimiento o gastroenteritis, pero conviene conocer las características del dolor para descartar problemas mayores.

Dolor abdominal: un síntoma común

El dolor abdominal es un síntoma que puede asociarse a diferentes problemas. Cuando a un niño le molesta o duele la parte del cuerpo comprendida entre el pecho y la ingle, dependiendo de lo que cause el dolor, puede manifestar además otros síntomas. En los más pequeños, la gastroenteritis y el estreñimiento son las causas más comunes. En la primera tenemos diarrea con o sin vómitos, y a veces cursa con fiebre.

Con el estreñimiento, el niño tiene dolor con las deposiciones, que son duras o poco frecuentes. Aunque cuando a nuestro hijo le duele el abdomen, lo más probable es que tenga un problema en la barriga, a veces no es así. Incluso se da el caso de que algunas amigdalitis, otitis o neumonías, por ejemplo, también pueden causarlo. Además, el dolor que siente puede no estar relacionado con el intestino: el abdomen contiene muchos otros órganos aparte del intestino y el estómago (páncreas, hígado, vías urinarias…) que, si se alteran, también lo provocan.

Con el estreñimiento, el niño tiene dolor con las deposiciones, que son duras o poco frecuentes

En esos casos diríamos que el dolor tiene una causa abdominal, aunque no gastrointestinal; por ejemplo, las infecciones de orina. Todos estos órganos están organizados y sujetos dentro de una bolsa, llamada peritoneo, y esta a su vez está protegida por capas sucesivas de músculos, grasa y piel, que también puede provocar dolor.

Atentos al estado general

Normalmente el dolor de barriga no es un problema importante. Pero conviene estar alerta con los signos que nos permitirán diferenciar un dolor abdominal preocupante de otro que no lo es. Los niños menores de 3 años puede que no sepan expresar directamente que les duele la barriga, pero lo manifiestan por otras vías: los notaremos irritables, quejosos, con llanto repentino que cede y vuelve a empezar, inapetentes, y pueden adoptar posturas corporales “raras” que les ayudan a que les duela menos la barriga.

Debemos observar el estado general de nuestro hijo: comprobar si tiene fiebre, la localización del dolor, si es constante o intermitente, si aumenta en intensidad o por el contrario disminuye con el paso de las horas o con la emisión de heces, si se acompaña de vómitos…También debemos observar el aspecto de las deposiciones (color, presencia de sangre, moco…). Los niños que ya gatean o caminan pueden sufrir traumatismos fortuitos que originan el dolor y que podemos detectar por la presencia de hematomas o lesiones en otras partes del cuerpo. Por eso conviene preguntarles si se han caído o dado un golpe recientemente y examinarlos.

Calmar los espasmos del lactante

Cuando un lactante tiene un cuadro catarral de vías altas, puede tener dificultades al comer y tragar mucho aire que no es capaz de eliminar. Por esta causa puede sufrir retortijones que llevan a más irritación y más ingesta de aire, y acabar en urgencias por llantos y distensión abdominal. Si ponemos al bebé boca abajo con la cabeza sobre nuestro brazo y el abdomen sobre la mano, le ayudaremos a expulsar los gases, aliviar su llanto y mejorar los síntomas.

Dolor agudo y crónico

Es importante diferenciar el tipo de dolor abdominal, según la forma en que aparece en el niño, pudiendose clasificar entre:

· Dolor agudo o de corta duración, pero con intensidad suficiente para que el niño no pueda hacer su actividad normal, como en el caso de las gastroenteritis originadas por la diarrea vírica, bacterias o parásitos que producen una inflamación en el intestino por el aumento de la movilidad intestinal y puede causar dolor.

· Dolor crónico o recurrente, cuando hay como mínimo tres episodios de dolor en tres meses, una manifestación que puede tener por causa el estreñimiento: al acumular heces o por intentar eliminarlas realizando movimientos aumentados del intestino. Sin embargo, la mayoría de las veces no se halla una causa precisa y el dolor cede espontáneamente sin tratamiento al poco tiempo, por lo que no conviene obsesionarnos.

Otras causas del dolor

Algunas veces, pocas, el dolor no cede, y la causa visible no es una gastroenteritis o estreñimiento. En esos casos el origen del dolor puede ser algo menos común y conviene tenerlo en cuenta:

· El dolor funcional o psicógeno: las emociones o la ansiedad pueden ser la causa del dolor de barriga.

· Las alergias o intolerancias alimentarias a alimentos o sustancias como la proteína de leche de vaca o el gluten, en las que un primer síntoma puede ser un dolor inespecífico.

· Invaginación intestinal en los lactantes: el intestino se hunde dentro de sí mismo, como un dedo en un guante. Es rara y requiere intervención quirúrgica urgente, afectando a niños entre los 3 meses y los 3 años. El dolor intermitente dura varias horas y las crisis de llanto con somnolencia posterior y sudor profuso nos ponen en la pista de esta alteración. Al no llegar la sangre arterial a esta parte del intestino, esta puede sufrir una lesión, dando lugar a heces con algo de sangre de la mucosa.

· Infecciones renales y de orina: en las de orina, además del dolor, un síntoma distintivo en bebés muy pequeños es el rechazo de la alimentación, y en los mayores, fiebre.

· Hernias: la presencia de un bulto blando en las ingles que antes no estaba puede indicar una hernia inguinal. La sensación al palpar esta masa es como si tuviera aire o agua dentro. Si al palpar siente dolor, puede ser síntoma de hernia estrangulada y requiere una intervención quirúrgica.

· Infecciones de pulmón: si hay una neumonía, el bebé tendrá seguramente irritabilidad, dificultad respiratoria, fiebre y mal estado general.

· La apendicitis o la infección de una parte del intestino, una situación poco frecuente que afecta a los niños mayores de 4-5 años.

Cuándo acudir al médico

En menores de 3 años hay que acudir directamente a Urgencias si presenta episodios de dolor abdominal o llanto intenso acompañados de sudoración o palidez, con intervalos de tranquilidad o adormecimiento de 15 o 20 minutos, y que pueden acompañarse de vómitos y heces gelatinosas sanguinolentas.

En general, debemos acudir al médico si el niño presenta las siguientes manifestaciones: historia reciente de golpe fuerte en abdomen; vómitos repetidos y que no paran, fiebre; alteración de las deposiciones o sangre en éstas; dolor muy localizado y persistente dentro del abdomen; dolor en aumento, que obliga al niño a estarse quieto; dolor prolongado que dura más de 24 horas; dolor que despierta al niño por la noche. Según el estado del niño, el médico puede indicar hacer análisis de sangre, examen de las deposiciones o hacer una ecografía abdominal.

Te puede ayudar

  • Los masajes en el abdomen en el sentido de las agujas del reloj ayudan a calmar los dolores en los bebés.
  • Estar atento para valorar cuándo aparece el dolor, por ejemplo si está relacionado con la comida, con un tipo determinado de alimento o con una situación determinada que le produce estrés.