Los niños no necesitan tantas proteínas

NIÑOS MÁS SANOS

Los niños no necesitan tantas proteínas como creemos

Muchos niños toman el doble de proteínas de las que necesitan. Este nutriente es muy importante pero no hay que abusar de él.

Julio Basulto

Nuestro cuerpo utiliza las proteínas básicamente para construir o reparar tejidos. Su carencia podría ser fatal, pero eso es algo extraordinariamente raro en Occidente. Cuando tomamos un exceso de proteínas nuestro organismo las transforma en energía en un proceso que fuerza al hígado y a los riñones a trabajar más de la cuenta.

Por lo tanto, conviene evitar tanto excesos como defectos.

Primeras necesidades

Las recomendaciones desde enero de 2008 sobre la introducción de los sólidos en bebés sanos de Europa indican que es raro que éstos tengan deficiencias de proteína durante el período de introducción de alimentos sólidos. Es más, se señala que nuestros bebés presentan un nada desdeñable riesgo de tomar demasiada cantidad de proteína. Como ejemplo, 50 gramos de pollo contienen suficiente proteína como para cubrir las recomendaciones de la mayoría de menores de un año...para todo el día.

La Organización Mundial de la Salud advierte que una introducción temprana de muchos cárnicos resultará en una alta ingesta de proteína, que podría tener efectos adversos. Un estudio reciente que siguió a 203 niños desde los seis meses hasta los siete años concluyó que un exceso de proteína animal o láctea (no materna) en el período en que se introducen nuevos alimentos se asocia a un mayor riesgo de obesidad.

Así, en bebés occidentales menores de un año la clave es priorizar la leche materna –o de fórmula, en su defecto– y evitar un exceso de:

  • cárnicos: no más de una ración de unos 20-30 g al día
  • alimentos superfluos: galletas, pasteles, bollería, etc.
  • zumos: conviene no ofrecerles zumos habitualmente, tanto naturales, caseros, como comprados ya que les aportan calorías sin proteínas y podrían saciarse sin haber cubierto sus necesidades de este nutriente.

A partir de los dos años

Los padres solemos pensar que nuestros niños crecerán más sanos y fuertes si insistimos en que se coman “lo de dentro del bocadillo”. Sin embargo, los datos disponibles sobre la cantidad de proteína que toman nuestros niños no dejan lugar a dudas: el exceso es la norma. Como ejemplo, pese a que se aconseja que los niños de dos a cinco años tomen de 14,5 a 16 g de proteína al día, toman nada menos que 65. Las recomendaciones para niños de seis a nueve años son de 19 g, pero toman más del triple: 77 g.

Teniendo en cuenta la situación actual, el consejo más sensato es disminuir la cantidad de alimentos proteicos de origen animal que consumen los niños (carnes, embutidos, huevos, quesos) y sustituirlos por versiones más “saludables”:

  • legumbres
  • frutos secos
  • cereales integrales

¿Repetimos en la cena?

Los menús escolares siempre contienen proteínas animales en el segundo plato: albóndigas, hamburguesa, pescado en salsa, tortilla, pollo rebozado... Si no lo hicieran así, nueve de cada 10 padres (o más) harían cola para protestar por el atentado que eso supone a la correcta nutrición de sus hijos.

Como los/las dietistas que planifican dichos menús lo saben, no les queda más remedio que, con pena en el alma, incluir diariamente fuentes de proteína animal.

Si dichos dietistas pudieran hablar con los padres, les aconsejarían no ofrecer a sus hijos más carne, pescado o huevo a la hora de la cena, sino elaborar platos a base de pasta, legumbres o verduras.

Los niños vegetarianos

  • La Asociación Americana de Pediatría afirma que los datos disponibles muestran que la dieta vegetariana –incluyendo a las dietas vegetariana estricta y vegana–, bien planeada, satisface las necesidades proteicas de bebés, niños y adolescentes.
  • Las asociaciones americana y canadiense de dietética, por su parte, confirman que la dieta vegetariana cubre las necesidades de bebés, niños y adolescentes, y promueve un crecimiento normal. Es más, nos indican que “las dietas vegetarianas en la infancia y adolescencia pueden ayudar a establecer patrones de alimentación saludables a lo largo de la vida”. Existe amplia información al respecto en la web: https://unionvegetariana.org/

La opción de la soja

  1. Los batidos de soja suponen un buen aporte de proteínas vegetales de alta calidad en la dieta de los niños, con el beneficio adicional de desplazar el consumo de cárnicos, con más grasas saturadas y colesterol, tal y como sugiere la Asociación Americana del Corazón.
  2. Una reciente revisión de la Academia Americana de Pediatría desmiente la creencia de que la soja pueda ejercer efectos negativos en bebés y niños por un supuesto efecto estrogénico.
  3. En cualquier caso, la soja no es imprescindible, ya que los beneficios que aporta también los obtenemos con nuestras ilustres legumbres: lentejas, judías, garbanzos...

Combatir el sobrepeso

  • La obesidad infantil es muy común en España y un terreno abonado a la charlatanería nutricional. Como la que proclama en su libro Michel Montignac, Prevenir y combatir la obesidad en el niño con el método Montignac.
  • Uno de los errores de este libro es recomendar excesivas cantidades de proteínas para tratar la obesidad infantil, algo que contradice todos los consensos internacionales de los expertos en el tema.