Uso correcto del flúor en la infancia

FICHA SALUD

Uso correcto del flúor en la infancia

El flúor es un elemento presente de forma natural en el agua, la tierra, alimentos y bebidas y es el mejor anticaries que existe. Sin embargo, un exceso en su ingesta puede propiciar todo lo contrario. En esta ficha se explica detalladamente todo lo que necesitas saber.

Camila Palma

El flúor es un elemento que está presente de manera natural en el agua, la tierra y muchos alimentos y bebidas.

¿Para qué sirve?

En los años 30, en Estados Unidos, el Dr. Dean observó que en las poblaciones en las cuales los suministros de agua potable contenían flúor, había mucha menos caries que en otras. Actualmente se sabe que el uso diario de pastas dentales con flúor es la razón por la cual el nivel de caries en el mundo ha descendido, tanto en adultos como en niños.

¿Cómo actúa?

El flúor trabaja de dos maneras: a nivel sistémico (por ingestión) y a nivel tópico (local).

  • El flúor sistémico se ingiere a través de los alimentos, del agua o de suplementos (pastillas) y es utilizado por el cuerpo según se forman los dientes (antes de erupcionar en la boca). El flúor se deposita sobre el esmalte en desarrollo, haciéndolo más resistente a la caries cuando el diente erupciona. En el pasado, se recomendaba el flúor sistémico a las mujeres embarazadas o menores de 6 meses (antes de la salida de los dientes), sin embargo se comprobó que no era tan efectivo porque no se sabía cuánto de éste llegaba realmente a la estructura dental; razón por la cual actualmente se recomienda su aplicación tópica (sobre los dientes erupcionados).
  • El flúor tópico se obtiene de diferentes fuentes (pastas dentales, enjuagues bucales, geles o barnices profesionales) y refuerza los dientes que ya han salido en la boca a través de una acción local. El esmalte de los dientes cambia su composición y se vuelve más resistente a la caries, y a la vez, también mejora la sensibilidad dentaria.

Importancia, gravedad

El flúor es la mejor herramienta anti-caries que existe, sin embargo, así como pasa con la mayoría de remedios, en el caso del flúor ingerido (sistémico) el exceso también es perjudicial.

Una ingestión excesiva de flúor (a través del agua fluorada, del agua envasada con flúor, de las pastillas de flúor o de la pasta dental) en las etapas de formación del diente puede ocasionar un esmalte más frágil, poroso y con manchas (que varían desde un blanco lechoso hasta marrón). Esta alteración se conoce como fluorosis dental.

Por ello es tan importante que sean los padres quienes midan la cantidad de pasta utilizada en el cepillo dental de niños, especialmente durante los primeros 3 años (etapa en la cual se forman los dientes definitivos y los niños aún no dominan el hábito de escupir). Cuando el niño ha aprendido a escupir, no existe mayor riesgo de fluorosis ya que la ingestión de flúor es casi nula.

¿Tengo que preocuparme?

La prevalencia de fluorosis dental por ingestión de pasta dental con flúor es ínfima; especialmente si lo comparamos con la prevalencia de caries infantil. En España, sólo se han descrito casos de fluorosis dental en Canarias. Por ello, como las pastas dentales tiene sabores tan agradables que promueven su ingestión en niños pequeños, se sugiere controlar su acceso a menores de 3 años para evitar este riesgo.

¿Con qué pasta dental debo cepillarle los dientes a mi hijo?

  • Las pastas dentales varían en la concentración de flúor que contienen (“partes por millón de flúor” o ppm) y por eso se clasifican de acuerdo a ciertas edades. Generalmente las de menor concentración de flúor (por ejemplo 500 ppm) se venden para menores de 4 años (niños que aún podrían tragarse la pasta) y las de mayores concentraciones (1.000 ppm) para mayores de 6 años.
  • Lo que sucede es que los estudios científicos han comprobado que sólo las pastas dentales con 1.000 ppm o más de flúor son efectivas en prevenir la caries y que las de menores concentraciones en realidad no tienen ningún beneficio anticaries. Ante esta evidencia, las academias científicas recomiendan:

Utilizar en niños menores de 2 años con alto riesgo de caries (en los cuales el cepillado dental no es constante, que consumen alimentos azucarados, cuyos padres tienen una mala salud oral o que comen durante la noche, etc.) pasta de 1.000 ppm de flúor pero en mínimas cantidades (“raspada” sobre el cepillo).

En menores de 2 años con bajo riesgo de caries (niños con una dieta sin azúcares, cuyos padres tienen buena salud oral, que se van a dormir con la boca limpia, etc.) se recomienda el cepillado sólo con agua.

Una vez que el niño ha aprendido a escupir (generalmente hacia los 3 años), no hay riesgo de ingestión de flúor, con lo cual se utiliza una pasta de 1.000-1.450 ppm de flúor en cantidad de “guisante” sobre el cepillo.

¿Qué hace el odontopediatra?

Evalúa el riesgo individual de caries del niño/a (antes de que aparezca) de acuerdo a varios factores y establece un plan de prevención individual (incluyendo aplicaciones de flúor locales y visitas periódicas), ya que no todos los niños necesitan el mismo tipo de flúor local ni en las mismas presentaciones.

¿Cuándo es imprescindible el uso de flúor local?

Cuando se observa una “mancha blanca” en los incisivos superiores de leche. La mancha blanca es la etapa inicial de un tipo de caries muy agresivo en menores de 3 años que puede llegar a las parte internas del diente (dentina y pulpa) en pocos meses. La mancha blanca aparece en forma semi-circular en el cuello de los dientes superiores, generalmente cubiertos por el labio superior.

Por ello la importancia de que los padres levanten el labio superior para realizar una buena higiene bucal y evitar la caries temprana.

De presentarse, el odontólogo coloca un barniz de flúor sobre las lesiones iniciales para evitar que progresen, así como ofrecerá pautas para reequilibrar la boca del niño.

Precauciones

Se sugiere no permitir a un niño menor de 3 años tener acceso libre a la pasta dental fluorada por el riesgo a una ingestión excesiva de flúor, lo cual podría producir fluorosis dental o intoxicación por flúor.

Etiquetas:  Dentición Salud Bebé Dudas