5 claves para reconocer tus días fértiles

CONOCE TU CUERPO

5 claves para reconocer tus días fértiles

Comprendamos cómo funciona nu cuerpo, interpretemos sus señales y cuidémoslo con una dieta sana.

Emilio Santos Leal

Escoger el momento de ser madre es algo nuevo en la historia de la humanidad. Nunca en ninguna cultura las mujeres hemos sido madres tan tarde; después de terminar los estudios, independizarnos, afianzarnos en la carrera profesional y tener una pareja estable con quien compartir la aventura de crear una familia.

Por eso, cuando ya hemos tomado la decisión de ser madres, resulta muy desasosegante que pase un mes y otro sin que la ansiada fecundación se produzca.

Sintonizar con el propio cuerpo, conocer sus ciclos y saber interpretar los signos de fertilidad es, sin duda, una ayuda para conseguir nuestro objetivo.

Toda una aventura personal, teniendo en cuenta que al subirnos al tren de ritmo trepidante de la actual civilización nos hemos alejado de todas esas sensaciones relacionadas con nuestros ritmos corporales. Ha llegado la hora de conocer nuestro ciclo menstrual a fondo.

Menstruación

El primer día del ciclo es el primer día de sangre roja; no hay que tener en cuenta los días de manchado previo. Ocurre por la disminución repentina de progesterona, igual que sucede en el parto. Suele durar entre dos y siete días (las media es de tres a cuatro). Durante la menstruación no eres fértil.

Fase folicular

Si la duración de tus ciclos cambia de un mes a otro, es la fase folicular la que varía. Los folículos son unas burbujas de líquido situadas en tus dos ovarios, cada una de las cuales contiene un óvulo. En la fase folicular, uno de estos folículos crece, emitiendo hormonas a tu sangre que impiden a los demás crecer. A lo largo de esta fase, el folículo pasa de medir unos tres milímetros de diámetro a unos dos centímetros.

El nivel de estrógenos va aumentando hasta llegar a un punto máximo justo antes de la ovulación. Por efecto de los estrógenos te puedes sentir más contenta, más ilusionada, más activa, más sociable y, quizás, más femenina y amorosa, sobre todo hacia el final de esta fase, justo antes de la ovulación, momento en el que eres muy fértil.

Ovulación

El inicio de la ovulación está marcado por un pico de hormona luteinizante (LH), que es la que miden los tests de ovulación. El folículo dominante se abre y deja que el óvulo salga del ovario para que sea recogido por las fimbrias de la trompa. Durante las siguientes 24 horas, ese óvulo recorre toda la trompa hasta que cae en el útero.

La fecundación, también llamada concepción, solo puede ocurrir si llegan espermatozoides en esas 24 horas, o si están en tu cuerpo desde unos días antes. Por eso, el mejor momento para concebir no es solo durante la ovulación, sino también antes.

Un efecto de la hormona LH es el aumento de deseo sexual. Además, algunas mujeres sienten molestias en la zona de los ovarios y otras tienen un mínimo manchado vaginal el día de la ovulación.

Fase lútea

Es el tiempo que va desde la ovulación hasta el final del ciclo, y su duración es constante en cada mujer: unos 13 días de media. En la misma mujer, raramente cambia de duración. Durante la fase lútea no se suele ser fértil. Si durante la ovulación no hubo fecundación, el óvulo se expulsará con la siguiente regla. En cambio, si el óvulo ha sido fecundado, dentro de esta fase, al cabo de una semana o 10 días de la ovulación, anidará en la pared del útero para irse desarrollando como embrión.

En ese momento puede ocurrir un pequeño manchado que se llama sangrado de implantación. ¡Puede ser el primer signo de un embarazo!

La progesterona es la hormona que domina esta fase. Uno de sus efectos es que se orina menos: como consecuencia de la retención de líquidos, te puedes sentir más hinchada. También puedes notar un ligero aumento de los pechos.

Signos de fertilidad

Tu patrón de fertilidad es único; no es exacto ni siquiera en el caso de que tus ciclos sean regulares. Por eso te resultará muy útil tener más información sobre otros signos.

Para conocer tu ciclo menstrual, lo mejor es tener un cuaderno para realizar un registro de los días en que tienes relaciones sexuales y otros aspectos relacionados con la fecundidad. Parece complicado, pero puede llegar a ser una tarea de autoconocimiento muy gratificante.

Los datos que se deberían recoger son los siguientes:

1. Menstruación:

Día de inicio, duración, cantidad...

2. El flujo cervical:

A medida que van subiendo los niveles de estrógenos y la ovulación se acerca, el flujo se va volviendo más húmedo, claro y elástico.

Al moco cervical se lo conoce también como flujo vaginal. Se produce en las glándulas del orificio cervical y pasa a la vagina. De todos los elementos de que dispones para reconocer tus días fértiles, el moco cervical es, posiblemente, el mejor.

No te dice exactamente el día de la ovulación, pero sí cuáles son los mejores días para quedarte embarazada.

Si tienes relaciones sexuales los días en que el flujo tiene un aspecto acuoso o parecido a la clara de huevo, estás maximizando las probabilidades de quedarte embarazada.

El flujo tipo “clara de huevo” tiene las mismas funciones que el semen: es alimento para los espermatozoides y un medio en el cual pueden desplazarse por tu tracto reproductivo, además de filtrar los espermatozoides para que solo los mejor constituidos pasen a través del cuello del útero.

La supervivencia del esperma dentro de tu tracto reproductivo es importante para que los espermatozoides puedan permanecer vivos en tu cuerpo hasta el momento en que el óvulo esté haciendo camino a través de una de tus trompas.

Métodos de observación

Para poder tener la máxima precisión es bueno usar siempre el mismo procedimiento y hacerlo a la misma hora. No valores el moco después de un acto sexual, pues lo que recogerás será, en buena parte, semen. Básicamente, existen dos métodos de observar el moco:

  • El primero es observar el que queda en el papel higiénico cuando te limpias en el cuarto de baño. Desde luego, esta es la forma más fácil. Al cabo de poco tiempo te sorprenderás haciéndolo rutinariamente sin casi darte cuenta.
  • El segundo método es introducir dos dedos en tu vagina habiéndote lavado las manos previamente. Busca con ellos el cuello del útero y pon uno a cada lado del mismo. Presiona e intenta extraer un poco de flujo, desplazando los dedos hasta sacarlos. Sepáralos y observa las características del moco: elasticidad, color, etc.

Observar el flujo vaginal a lo largo del ciclo menstrual es la forma más fácil de conocer el nivel de estrógenos y las posibilidades de concebir.

  • Seco. Tras la regla parece que no tienes flujo. Su función ahora es impermeabilizar el útero para que no penetren factores infecciosos. Tampoco puede hacerlo el esperma. El pH de la vagina es ácido.
  • Pastoso. Tras unos días de sequedad, se vuelve pastoso o pegajoso, pero no húmedo. Seguramente eres infértil, pero ya no lo podemos asegurar.
  • Cremoso-amarillento. Los estrógenos aumentan y el moco se va haciendo más fluido y menos ácido. Podrías ser fértil.
  • Acuoso. Tienes posibilidades de quedarte embarazada.
  • Clara de huevo. Sientes la vagina lubrificada. El flujo es resbaladizo y puedes estirarlo entre los dedos. Eres muy fértil.
  • Seco. Tras la ovulación, vuelve a ser seco.

3. Tu estado emocional y corporal:

Alegre, triste, irritable, lábil, sexual, reflexiva, hinchada... Son rasgos que puedes descubrir que se repiten en alguna fase del ciclo. Apuntar cuándo notas presión en los ovarios o los pechos más tensos.

4. Tu temperatura corporal:

Cuando no hay progesterona (menstruación, fase folicular y ovulación), la temperatura es más baja, y cuando hay progesterona (fase lútea), la temperatura es más elevada. Lo más preciso, quizás, sea tomar la temperatura en la vagina, pero también lo puedes hacer en la axila, la ingle o la boca. Una vez te decidas, debes tomarla todos los días de igual modo, con el mismo termómetro y, a ser posible, a la misma hora, idealmente justo antes de levantarte de la cama, apuntando de inmediato en tu registro la temperatura y la hora.

Lo malo es que la toma de temperatura solo sirve como complemento de otros métodos, porque la variación puede ser de pocas décimas y aumentar por muchos otros factores que, cuando aparezcan, también deberías apuntar:

  • fiebre
  • infecciones
  • resfriados
  • medicamentos
  • alcohol
  • tabaco (aunque no deberías fumar si buscas un embarazo)
  • estrés
  • esfuerzos
  • insomnio
  • pesadillas
  • cambios en los horarios de acostarte y de levantarte
  • viajes
  • cambios de temperatura ambiental
  • uso de manta eléctrica
  • lactancia...

5. Palpar tu cuello del útero:

Se trata de valorar su posición, textura y abertura. Es un signo que nos ayuda a confirmar el nivel de estrógenos, igual que el aspecto del flujo cervical, aunque la valoración de este último es mucho más fácil.

En los períodos infértiles, el cuello del utero está bajo, duro y cerrado. Cuando eres más fértil, está preparado para recibir al esperma: alto (más cercano a la punta del glande en el acto sexual), blando y entreabierto.

Para tocarte el cuello del útero, vacía la vejiga y lávate las manos. Hay dos posturas que puedes probar: de pie, con un pie en el suelo y otro en una silla, o en cuclillas. Como siempre, para un correcto registro, es bueno que siempre elijas la misma postura. Sobre todo, debes estar relajada.

Cuando hayas realizado estos registros durante un tiempo, es posible que, sin necesidad de ninguna otra ayuda, seas capaz de saber en qué parte de tu ciclo estás.

Otras herramientas útiles

Además de la autoexploración, tienes dos posibilidades más:

  • Test de ovulación. Se compra en las farmacias –tiene un coste de unos 30 €– y mide el nivel de hormona LH en la orina. Puedes usarlo los días en que sospeches que podrías ovular. La mejor hora para realizar este test es a mediodía, ya que la LH suele comenzar a subir en lasangre a primera hora de la mañana. El pico máximo tiene lugar el día antes de la ovulación, así que cuando el test dé positivo estarás a la mitad del período de tres días de máxima fertilidad. De todos modos, ten en cuenta que si solo usas este método puedes estar desperdiciando una valiosa parte de tus días fértiles, que ya habrán pasado.
  • Microscopio para la saliva. Es un pequeño dispositivo que incluye una lente. Su funcionamiento es simple: depositas un poquito de tu saliva y la dejas secar antes de observarla. El método se basa en que la saliva, igual que el flujo vaginal, cambia con el ciclo menstrual. Los días fértiles, cuando los niveles estrógenos están más elevados, identificarás una sustancia con formas parecidas a helechos. Es importante leer bien las instrucciones del aparato para aprender a interpretar los cambios que se observan. Su precio está en torno a los 50 €.

Test de embarazo fiable

Lo mejor es esperar cuatro días tras la fecha esperada de la regla, momento en que el resultado del test de embarazo es fiable. Si te lo haces antes, puede ser un falso negativo, con lo que malgastarás el dinero y, quizás, acabarás llevándote un disgusto.

Si tus ciclos no son regulares, si fuiste capaz de identificar el día de la ovulación, lo idóneo sería esperar 18 días desde la ovulación. En cualquiera de los dos casos, no estaría de más dejar algún día más para asegurar el resultado.

Seis al mes

  • Tus días fértiles, en los que te podrías quedar embarazada, son unos seis. Te preguntarás cómo es que son seis, si la fecundación solo puede ocurrir el día que el óvulo está recorriendo la trompa. La respuesta es que los espermatozoides pueden vivir cinco días. Un acto sexual ayer puede permitir una fecundación pasado mañana si los espermatozoides se mantienen vivos durante ese tiempo.
  • Para lograr un embarazo es necesario mantener relaciones sexuales en esos seis días: los cinco que preceden a la ovulación y el de la ovulación.
  • Afinando un poco más, la máxima probabilidad de concebir es durante los dos días previos a la ovulación y el mismo día de la ovulación. No tener relaciones sexuales en ese tiempo es la causa más frecuente de las dificultades para lograr un embarazo.


Dificultades para concebir

La alimentación y el estilo de vida juegan un papel importante en la fertilidad.

  • Determinadas vitaminas y minerales intervienen en las funciones del aparato reproductor de hombres y mujeres: las vitaminas E, C, B6, B12, el ácido fólico, el zinc y el selenio... Conviene llevar una dieta variada, equilibrada, con alimentos frescos, integrales y de calidad.
  • La cantidad, motilidad y funcionalidad media de los espermatozoides actualmente es baja. Una causa es el efecto estrogénico (feminizante) de los pesticidas y fertilizantes presentes en la dieta y el agua. Los alimentos ecológicos están libres de estas sustancias.
  • El tabaco reduce la fertilidad masculina y femenina (aunque la mujer sea fumadora pasiva) e incluso las posibilidades de éxito en una fecundación in vitro.
  • El alcohol interfiere en la producción de espermatozoides de calidad a través de varios mecanismos, por ejemplo, inhibiendo la absorción de zinc.

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