La falta de ejercicio entre los responsables de la infertilidad

FERTILIDAD NATURAL

La falta de ejercicio entre los motivos de infertilidad de las parejas

Evitar algunos fármacos, el sedentarismo y el consumo de alcohol son claves para mejorar la fertilidad de las parejas, porque esto no es solo cosa de mujeres.

Julio Basulto

El sedentarismo es un factor que afecta de forma importante a la fertilidad, tanto de las mujeres como de los hombres, y así lo mostró una investigación publicada en octubre del 2002 en la revista Nature Cell Biology.

  • Abusar del sillón puede alterar la fertilidad directamente, empeorando la calidad del esperma o alterando la ovulación, así como de forma indirecta, aumentando el riesgo de sufrir obesidad, trastorno que puede llegar a tener efectos negativos en la función reproductora. Asimismo, el sedentarismo suele empeorar el estado de ánimo, lo que disminuye las posibilidades de mantener relaciones sexuales con nuestra pareja.
  • Hay quien cree que el ejercicio físico deteriora los espermatozoides de los atletas, pero no es eso lo que pudieron comprobar la doctora Lidia Mínguez-Alarcón, de la Facultad de Medicina de Murcia, y otros investigadores. En su estudio publicado en la edición de julio del 2014 de la revista Fertility and Sterility, concluyeron que “la actividad física no es perjudicial para la función testicular”.
  • Hace tan solo unos años salió a la luz una noticia que sugería que la práctica de ejercicio de manera intensa era la responsable de la infertilidad de las mujeres. Por suerte, el portal de salud británico de referencia, NHS Choices, no tardó en desmentir esta información falsa.

El exceso de peso entre otras causas

"Aunque la frecuencia de las relaciones sexuales y la ausencia del tabaquismo (activo o pasivo) son los dos aspectos más importantes para aumentar las posibilidades de concebir un hijo, no podemos obviar que el peso corporal y el estado nutricional están estrechamente relacionados con la función reproductiva”.

Esta frase, recogida en la revista Current Opinion in Endocrinology, Diabetes and Obesity (2007), pone el acento en dos factores que afectan directamente a la fertilidad: el exceso de peso y un mal patrón alimentario.

Se suele creer que el bajo peso dificulta la ovulación de las mujeres, pero lo cierto es que los problemas de fertilidad solo se observan en casos de delgadez severa. En cambio, sí está bien documentado que el exceso de peso puede afectar a la fertilidad. Para abordar esta cuestión es preciso tener en cuenta que el concepto “peso saludable” no se enmarca en un estrecho rango de valores, sino que se determina mediante el llamado índice de masa corporal (IMC).

Para averiguarlo se dividen los kilos que pesamos entre nuestra altura expresada en metros y elevada al cuadrado, es decir, multiplicada por sí misma (kg/m2), y cuando el resultado está entre 18,5 kg/m2 y 24,9 kg/m2, el peso es normal. Si realizas el cálculo con tu propia altura, verás que el rango de lo que se considera “normopeso” es muy amplio, una buena razón para dar la espalda a quien hable de “peso ideal”, “peso perfecto” o entelequias similares. En el caso de padecer exceso de peso, conviene acudir al médico para que valore si existe alguna condición médica que deba tratarse y al dietista-nutricionista para abordarla, siempre teniendo en mente que “el peso saludable no es una dieta, sino un estilo de vida”, como ya difundieron los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Cambio de costumbres

La clave para seguir una alimentación saludable pasa por priorizar la ingesta de ciertos alimentos:

  • cereales integrales (pan –mejor sin sal–, pasta, arroz..., pero todos integrales)
  • legumbres
  • frutos secos (almendras, avellanas, nueces)
  • frutas
  • hortalizas.

También conviene disminuir nuestro elevado consumo de:

  • cárnicos y derivados, especialmente embutidos, no solo porque incrementan el riesgo cardiovascular, sino porque también pueden afectar a la salud de los espermatozoides, tal y como ha mostrado un estudio publicado en la edición de julio de 2014 de la revista Journal of Nutrition.

Aun así, el secreto no es tanto el pensar en añadir alimentos sanos a la dieta como el eliminar al máximo posible los “malsanos”. Solemos acompañarlos del sufijo “ito/a”:

  • patatitas de bolsa
  • chocolatitos
  • pastelitos
  • galletitas
  • zumitos
  • cervecitas
  • vinitos... Hablando de vinitos, ¿sabías que los españoles cubrimos el 5% de la energía que tomamos a diario a partir de bebidas alcohólicas?

Nada de alcohol

Tras saber que dicha bebida está relacionada con 130 categorías de enfermedades y que es responsable de 2,5 millones de muertes cada año, resulta fácil entender por qué el mensaje que nos envía hoy cualquier institución preocupada por el bienestar de la población sea: “Cuanto menos alcohol, mejor”. Sin lugar a dudas, esta clase de bebidas también es posible que afecten a nuestro sistema reproductivo. Sabemos, por ejemplo, que el alcohol reduce la calidad del esperma de los hombres y, por lo tanto, las posibilidades de concebir un hijo.

Igualmente, somos conscientes de que las mujeres embarazadas no deben tomar ni una gota de alcohol, puesto que no existe un nivel de consumo que no suponga un riesgo para el bebé que está en pleno proceso de formación. De hecho, su influencia es mayor durante el primer trimestre de la gestación, y por esa misma razón suele ser más peligroso, porque es en esos primeros meses cuando la mujer puede no saber que está esperando un hijo y seguir haciendo su vida normal. Y como ya comentamos, en nuestra cultura no es nada extraño que se consuma alcohol (cerveza, vino, cava...) a diario, o al menos sí de forma bastante frecuente.

Suplementos vitamínicos

Hay nutrientes relevantes para la fertilidad o para la concepción, y otros que, aunque no lo son, aparecen constantemente en los medios de comunicación para que creamos en sus supuestos “mágicos poderes”. Hablaré de estos últimos más adelante, ahora me centraré en los siguientes:

  1. Ácido fólico. Tres meses antes de la concepción, es recomendable tomar a diario un suplemento que contenga 400 microgramos (mcg) de esta vitamina, con el objetivo de favorecer el crecimiento del tejido maternal durante el embarazo y de prevenir ciertos problemas importantes en el sistema nervioso del bebé, conocidos como defectos del tubo neural. La revista Obstetrics and Gynecology publicaba, en su número de julio del 2014, una investigación que apuntaba que el suplemento de ácido fólico puede disminuir el riesgo de sufrir un aborto espontáneo.
  2. Yodo.Tomar una pizca de sal yodada (que no debemos confundir con sal marina, flor de sal o similares) es un buen modo de cubrir antes del embarazo los requerimientos de este nutriente crucial para la salud. Un déficit moderado de yodo durante este periodo se ha relacionado con una mayor incidencia de problemas gestacionales, e incluso con un menor cociente intelectual del bebé.
  3. Vitamina B12. En las personas vegetarianas merece una mención especial, porque su déficit, frecuente en este colectivo, está relacionado con la infertilidad y con las pérdidas fetales recurrentes. Si no se consumen a diario varias raciones de huevos, lácteos o alimentos enriquecidos con esta vitamina (batidos de soja), conviene, o bien tomar cada día un suplemento que contenga de 25 a 100 mcg de vitamina B12 (en forma de cianocobalamina), o bien tomar dos veces por semana un suplemento que contenga 1.000 mcg.

Sobrevalorados

Los Omega 3 son un tipo de ácidos grasos importantes para la salud, pero no milagrosos. Su fama es, hoy por hoy, muchísimo mayor que su reputación científica. Es fácil escuchar o leer que tomarlos “mejora la calidad del esperma”, “contribuye a la salud de los óvulos” o “favorece la fijación del esperma en el óvulo fecundado”.

Lo cierto es que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no ha autorizado ninguna declaración para los ácidos Omega 3 en relación a la fertilidad masculina o femenina, por lo que en España es ilegal atribuir tales “proezas” a estos nutrientes.

Pero sí ha aprobado esta explicación: “El zinc contribuye a una fertilidad y reproducción normales”. Aun así, el dictamen científico en que aparece esta frase indica que las evidencias revisadas no especifican que, en la población general de la Unión Europea, existan ingestas inadecuadas de zinc que conduzcan a un deterioro de la fertilidad. Aunque fuera cierto que estuviéramos ingiriendo poco zinc con la dieta, no es una situación que origine problemas reproductivos. La Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) ha detallado en su edición más reciente que “la carencia de zinc por causas dietéticas es poco frecuente”, que “las consecuencias funcionales de las ingestas bajas de zinc en el adulto están poco estudiadas” y, no menos importante, que tomar demasiado zinc “puede alterar el metabolismo del cobre, la respuesta inmune y las células sanguíneas”.

Lo mejor, comer sano

Sabiendo que tomar un fármaco, un complemento alimenticio o una “planta medicinal” sin el adecuado consejo sanitario puede ser más perjudicial que beneficioso, nada mejor que recurrir a los sanísimos frutos secos, como, por ejemplo, las nueces, para obtener el Omega 3 y el zinc necesarios.

Fármacos que también influyen

  • Los efectos secundarios de ciertos fármacos o sustancias pueden perjudicar la fertilidad. Este es el caso del ibuprofeno (antiinflamatorio) y la aspirina, que en ciertas dosis y a medio-largo plazo es posible que dificulten la concepción. Lo mismo sucede con otros fármacos, como los antipsicóticos, razón por la cual el médico debe tenerlo en cuenta para valorar pros y contras antes de recetarlos.
  • Otras sustancias muy consumidas en nuestra sociedad son la marihuana y la cocaína, las cuales alteran la fertilidad de hombres y mujeres, e incluso pueden dañar al feto si las llegara a consumir una mujer que ya estuviera embarazada.
  • Los esteroides anabolizantes que toman muchos culturistas para aumentar su musculatura también son perjudiciales, y además causan calvicie en los hombres, e hipertrofia del clítoris y crecimiento del vello facial en las mujeres. Lo más grave es que casi el 15% de los complementos alimenticios, sobre todo los ricos en proteína, los contienen ilegalmente.

Precaución con las plantas

A pesar de que es habitual encontrar alusiones a plantas que supuestamente favorecen la fertilidad, en muchas ocasiones no es cierto. El portal de salud de referencia en el Reino Unido, NHS Choices, incluye los remedios a base de plantas en la lista de sustancias que pueden afectar negativamente a la fertilidad. Es el caso del ñame silvestre, una planta que contiene una sustancia química denominada diosgenina, a partir de la cual se puede sintetizar en el laboratorio una nueva hormona llamada dehidroepiandrosterona (DHEA).

Numerosas voces no acreditadas atribuyen a la DHEA la capacidad de mejorar la fertilidad. No obstante, en febrero del 2013, el servicio MedlinePlus, perteneciente a la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU, informó que no hay pruebas científicas que sustenten que el ñame silvestre sea “una alternativa natural a los estrógenos”, que aumente “la energía y el deseo sexual en hombres y mujeres”, que trate “la infertilidad” o que sea útil para “otras afecciones”. Por ello, antes de confiar en una planta, conviene consultar con el médico o el nutricionista si es efectiva e inocua.