Me duele tanto la cabeza...

FICHA SALUD

Me duele tanto la cabeza...

Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en todas las edades. Se cree que la mitad de la población padece dolor de cabeza al menos una vez al año.

La cefalea o dolor de cabeza es una sensación desagradable o molestia que se localiza en cualquier parte de la cabeza, cuero cabelludo o cuello.

Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en todas las edades. Se cree que la mitad de la población padece dolor de cabeza al menos una vez al año.

¿TENGO QUE PREOCUPARME?

La cefalea en realidad es un síntoma, generalmente benigno y transitorio, que la mayoría de las veces desaparece espontáneamente, cambiando algunos hábitos o con algún analgésico. Sin embargo, puede estar originado por una interminable lista de causas, entre ellas alguna enfermedad importante, aunque muy rara vez grave. Además, ciertos tipos de dolor de cabeza, como las migrañas, producen muchos sufrimientos y molestias para la vida diaria y laboral de las personas que las padecen. Aunque pueden ser incapacitantes, rara vez amenazan la vida del paciente.

¿POR QUÉ PASA?

Es importante saber que a pesar de que la sensación es de dolor en la cabeza, lo que realmente duele no es el cerebro, sino el resto de las estructuras craneales (nervios, vasos sanguíneos, músculos de la cara y el cuello). El cerebro nos avisa de dolor en otras partes del cuerpo, pero es incapaz de sentir dolor en su interior, “no se siente a sí mismo”. Por eso, cuando los músculos del cuello están tensos, los vasos sanguíneos se inflaman o existe algún estímulo doloroso en la región, se estimulan los nervios de la zona, y éstos envían mensajes al cerebro, lo que provoca el dolor de cabeza.

Existen muchas situaciones habituales que pueden desencadenar un dolor de cabeza, como:

  • El estrés de cualquier tipo (el más frecuente)
  • La deshidratación
  • Ver la televisión o usar el ordenador demasiado tiempo seguido
  • La música fuerte
  • Cambios atmosféricos (mucho calor o frío intenso)
  • Fumar
  • Beber alcohol
  • Abuso de cafeína
  • Saltarse las comidas
  • Ciertos alimentos (chocolate, marisco, queso, salchichas Frankfurt…)
  • Problemas del sueño (tanto por falta como por exceso)
  • Un golpe en la cabeza
  • Hacer un viaje largo en coche o autobús
  • Cambios hormonales (muchas chicas sufren cefalea justo antes de la regla o en determinados períodos del ciclo menstrual)
  • Fármacos como los anticonceptivos orales

TIPOS

Existen dos tipos principales de cefaleas dependiendo de la causa.

  • Cefaleas primarias: son el 80% de las cefaleas, suelen no ser graves, aunque el dolor puede ser intenso.
  • Cefalea tensional: es la más frecuente de todas, especialmente en adultos y adolescentes, raramente en niños. Duele toda la cabeza de manera constante y opresiva, notándose “como si algo apretara como una cinta” o “casco” todo el perímetro de la cabeza. A veces puede empezar por la parte de la nuca y propagarse hacia adelante. Suele ser causado por malas posturas, contracturas musculares o estrés emocional. Es de intensidad leve a moderada, sin náuseas, y no impide las actividades habituales o el descanso nocturno. Puede durar de 30 minutos a 7 días y ser recurrente. Mejora mucho con la relajación, ejercicio físico y cambios del estilo de vida.
  • Migraña o Jaqueca: es muy frecuente tanto en adultos como en niños. Produce ataques de dolor intenso y pulsátil que típicamente solamente afecta a la mitad derecha o izquierda de la cabeza, “como si tuviera el corazón dentro”, y se acompaña de náuseas, vómitos, intolerancia a la luz (fotofobia) o al sonido (fonofobia o sonofobia). En niños el dolor suele ser bilateral. El dolor aumenta con el ejercicio, al moverse o bajar escaleras (“retumbo”), y suele mejorar con el sueño o el descanso en un lugar tranquilo y oscuro. Algunas personas pueden sentir síntomas “premonitorios” como irritabilidad, inquietud, bostezos, antes de producirse el dolor. Las migrañas son hereditarias, de modo que si algún miembro de tu familia las padece existen más probabilidades de tenerla, aunque no significa que la desarrollarás obligatoriamente. Se pueden desencadenar con las situaciones que hemos indicado en la anterior sección, y suelen durar de 2 a 6 horas, con repetición varias veces al mes.
  • Migraña con aura o clásica: una de cada cuatro personas con migraña presentan “aura”, que es una alteración reversible del sistema nervioso que suele preceder a la cefalea a modo de advertencia. Ese síntoma suele ser de tipo visual (visión borrosa, lucecitas), pero también puede haber alteraciones sensitivas (hormigueos) o del lenguaje.
  • Cefalea en racimos (cluster o de Horton): es un dolor de cabeza no pulsátil pero extraordinariamente fuerte, de entre 15 minutos y 3 horas, que aparece más de 8 veces al día, durante meses y luego suele desaparecer durante un período similar. Se localiza de manera unilateral, alrededor del ojo, y se acompaña de al menos uno de los siguientes: lagrimeo, ojo rojo, congestión nasal, sudoración facial, caída del párpado o miosis (contracción que cierra la pupila). Es más frecuente en varones, y se suele desencadenar por alcohol, alteraciones del sueño o cambios de la presión atmosférica. El tratamiento es profiláctico (antagonistas del calcio), abortivo del ataque agudo (triptanes) y analgésico (indometacina).
  • Cefaleas secundarias: producidas por una enfermedad conocida.
  • Tras un traumatismo craneoencefálico.
  • Alteraciones de los vasos sanguíneos: accidente cerebrovascular (trombosis o embolia cerebral), Arteritis de la arteria temporal (dolor de cabeza intenso en la región frontal y lateral que se desplaza hacia la mandíbula; afecta especialmente a mujeres mayores de 50 años, y puede complicarse con ceguera).
  • Problemas intracraneales: cefalea por hipertensión endocraneal (aumento de presión del líquido cefalorraquídeo), cefalea por tumor cerebral.
  • Cefalea por abuso de medicación: especialmente analgésicos. Causan dolor de rebote, que continúa reapareciendo a pesar de consumir medicamentos para ello (realmente es por eso mismo que aparece). Las personas que toman analgésicos más de 3 días a la semana de manera regular pueden desarrollar este tipo de cefalea, que mejora tras 2 meses sin usar dichos fármacos.
  • Cefalea por infecciones: ya sean intracraneales (meningitis, encefalitis) o generales (gripe…).
  • Cefalea por otros problemas craneales: por alteraciones del oído (otitis), senos paranasales (sinusitis) u oculares (glaucoma), dolor de muelas. En el caso de la sinusitis el dolor suele ser en la parte frontal y empeora al inclinarse hacia adelante y al levantarse.
  • Cefalea por alteraciones psiquiátricas.
  • Cefalea por efectos secundarios de fármacos: anticonceptivos orales, nitratos orales o en forma de parches dérmicos.
  • Cefalea por otras alteraciones: diálisis, hipertensión arterial, hipotiroidismo.
  • Cefalea por neuralgias craneales: por neuralgia del trigémino, por estímulos fríos (como el helado).

¿QUÉ PUEDO HACER YO?

  • Intentar tranquilizarte. El dolor de cabeza fuerte puede asustar si alguien no lo ha experimentado nunca, pero en muy pocas ocasiones indica que pasa algo grave. Hay que prestar atención a los síntomas de alerta que explicaremos en la siguiente sección para consultar de manera rápida si los detectamos.
  • Intentar calmar los síntomas de inmediato, en cuanto se inicie la cefalea, mediante estos simples consejos:
  1. Beber agua para evitar deshidratarse, especialmente si ha vomitado.
  2. Descansar en una habitación tranquila y oscura, sin ruidos, con los ojos cerrados.
  3. Colocar un paño frío sobre la frente o los ojos.
  4. Usar alguna técnica de relajación y respirar pausada y profundamente.
  • Si ya sabes qué tipo de dolor de cabeza padeces, por episodios previos o porque tu médico te lo ha diagnosticado, seguramente ya sabrás los medicamentos que te han recetado para tratarlo. Úsalos según te lo hayan indicado, y no esperes mucho tiempo tras el inicio de los síntomas, porque la respuesta a los fármacos empeora cuanto más se tarde en tomarlos.
  • Sobre todo, no debes usar ácido acetilsalicílico (aspirina) en niños y adolescentes, por riesgo de desarrollar el llamado Síndrome de Reye (cuadro muy poco frecuente pero muy grave, con vómitos y afectación brusca del hígado y el cerebro, hasta desarrollar coma).
  • Es importante llevar un “diario de cefaleas”, para ayudar a saber la fuente o el desencadenante de los mismos. Si se averigua es posible que se pueda modificar ese factor para prevenir futuros dolores. Este diario ha de constar de:
  1. La fecha y la hora en que comenzó el dolor de cabeza.
  2. Lo que comiste en las últimas 24 horas.
  3. La cantidad de tiempo que dormiste la noche anterior.
  4. Lo que estabas haciendo y pensando justo antes de que comenzara el dolor de cabeza.
  5. Cualquier situación de estrés en tu vida.
  6. Cuánto ha durado la cefalea.
  7. Lo que hiciste para detenerlo, tanto consejos generales como medicamentos y la dosis empleada.

El diario de cefaleas ayudará al médico a identificar posibles desencadenantes, valorar la necesidad de un tratamiento preventivo para evitar futuras cefaleas, y diferenciar entre varios tipos de cefalea según sus síntomas y frecuencia.

¿CUÁNDO IR AL MEDICO?

La mayor parte de las personas que padecen dolor de cabeza no acuden al médico porque saben la causa y el tratamiento a seguir.

Sin embargo, hay una toda serie de síntomas de alerta que requieren una temprana asistencia médica, porque pueden indicar la existencia de algún proceso agudo o de mayor gravedad:

  • Es el primer episodio de dolor de cabeza que alguna vez hayas tenido en tu vida y este interfiere con tus actividades diarias (no se puede ir a clase, al trabajo…).
  • Se presenta de forma súbita y es explosivo o muy intenso.
  • Si se puede describir el dolor de cabeza como "el peor que he tenido nunca”, a pesar de padecer regularmente de cefalea.
  • Una cefalea ya conocida que cambia en alguna de sus características habituales (intensidad, lugar, síntomas acompañantes…).
  • El dolor de cabeza se acompaña de problemas de mala pronunciación, cambios en la visión, problemas para mover los brazos o las piernas, hormigueos en la piel, mareo y pérdida del equilibrio, convulsiones, confusión o pérdida de la memoria.
  • El dolor de cabeza empeora en un período de 24 horas.
  • Existe fiebre, rigidez en el cuello, náuseas y vómitos, o manchas en la piel.
  • Se ha producido tras un golpe en la cabeza (traumatismo craneoencefálico)..
  • Edad mayor de 50 años y es el primer episodio, especialmente si hay problemas de visión o dolor al masticar.
  • Si el dolor de cabeza se desencadena tras ejercicio físico o cambios posturales.
  • Tienes cáncer y presentas un nuevo dolor de cabeza.
  • Si se han de tomar analgésicos más de dos veces a la semana o si estos no alivian el dolor adecuadamente.

¿QUÉ HACE EL MÉDICO?

¿Cómo hace el diagnóstico?

El médico interrogará sobre posibles síntomas que acompañen al dolor de cabeza, así como los antecedentes familiares y personales de enfermedades o situaciones que permitan orientar la posible causa.

Generalmente, el diagnóstico se basa en los síntomas y situaciones previas al inicio del dolor de cabeza. Por eso es importante describir adecuadamente los síntomas y mostrar los datos que se han registrado en el “diario de cefaleas” si se ha confeccionado uno.

El médico suele hacer una serie de preguntas para determinar el tipo de dolor de cabeza que se padece, tales como:

  • ¿Dónde se localiza el dolor? ¿En la frente, alrededor o detrás de los ojos, en la nuca, en la sien?
  • ¿Duele toda la cabeza o solamente un lado?
  • ¿Es la primera vez que tienes dolor de cabeza o éste es un nuevo tipo de dolor de cabeza?
  • ¿Podrías describir el dolor de cabeza como pulsátil, como si te retumbara el corazón dentro?
  • ¿Hay una sensación de presión o como si tuvieras una banda muy apretada?
  • ¿Cuándo ocurre el dolor de cabeza?
  • ¿Desde hace cuánto tiempo que padeces episodios de dolor de cabeza?
  • ¿Cuánto dura cada episodio? ¿Ocurre de manera repetitiva?
  • ¿El dolor de cabeza te despierta durante el sueño? ¿Los dolores empeoran durante el día y mejoran en la noche?
  • ¿Notaste algún otro síntoma poco después o poco antes de que comenzaran los dolores de cabeza?
  • ¿El dolor de cabeza alcanza su máxima intensidad en 1 o 2 horas?
  • ¿Los dolores de cabeza empeoran al tumbarte o al ponerte de pie? ¿empeoran al toser o realizar esfuerzo físico?
  • ¿Se presentan en un momento específico en relación con tu período menstrual?
  • ¿Qué tratamiento casero has probado? ¿Y qué tal ha funcionado?
  • ¿Has probado medicamentos? ¿Cuáles, qué cantidad? ¿Y qué tal han funcionado?

Tras haber hecho la anamnesis o interrogatorio, el médico pasará al examen físico, que incluirá especialmente una exploración del área craneal (cabeza, ojos, oídos, nariz, garganta, cuello) y sistema nervioso, así como la toma de la tensión arterial.

No suelen ser necesarias más exploraciones complementarias, especialmente si se sospecha migraña o cefalea tensional. Algunas pruebas que el médico puede pedir para descartar alguna alteración específica son:

  1. Analítica de sangre: hemograma, VSG, PCR.
  2. Radiografía de los senos paranasales, craneales o columna cervical.
  3. Punción lumbar.
  4. Scanner craneal (TC) o resonancia magnética craneal (RNM).

En ocasiones, el pediatra o médico de familia derivan al enfermo a un especialista en el sistema nervioso (neurólogo) para que continúe el diagnóstico y el tratamiento del dolor de cabeza.

¿Cuál es el tratamiento?

Inicialmente se deben seguir los consejos generales que se han ido comentando anteriormente, tales como tranquilizarse, identificar y modificar los posibles factores que desencadenan la cefalea, evitar la ingesta de alcohol, descansar y alimentarse bien, tumbarse en un lugar a oscuras, etc.

El tratamiento específico de la cefalea es muy amplio y va a depender del tipo y la causa que la produce. Se distingue el tratamiento del episodio agudo y el tratamiento preventivo.

Tratamiento del ataque agudo de cefalea

Se usa durante el episodio de dolor, y nunca antes de tener un diagnóstico claro. Los síntomas se deben tratar lo antes posible, porque la respuesta será peor cuanto más se prolonguen los síntomas. Se pueden usar:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Ibuprofeno, Naproxeno. Se usan vía oral, solamente empleando la inyección intramuscular para los casos graves (evitar aspirina en niños y adolescentes).
  • Analgésicos: Paracetamol.
  • En caso de náuseas o vómitos se pueden combinar con antieméticos (metroclopramida o “Primperan”, domperidona o “Motilium”), para evitar que el paciente vomite la medicación y mejorar la absorción de los mismos.
  • Triptanes (sumatriptán, almotriptan…): son fármacos de uso muy específico, vía oral, nasal o inyección subcutánea. Tienen bastantes contraindicaciones y son más útiles en adultos que en niños.
  • Corticoides, en algunos casos como la cefalea de racimos o arteritis de la arteria temporal.
  • En caso de cefalea por abuso de medicamentos, lo primero es suprimir la administración del analgésico causante, para lo cual a veces es necesario un ingreso hospitalario.
  • En casos de falta de respuesta o signos de alarma es necesario el ingreso hospitalario del paciente con administración de oxígeno y medicación endovenosa.

Tratamiento profiláctico o preventivo

Se reservan para casos graves, repetitivos, que interfieren en la calidad de vida de la persona o necesita una gran dosis de medicación para el control de sus síntomas habituales.

El objetivo es reducir el número, la frecuencia e intensidad de las crisis. Se mantiene un mínimo de 3-6 meses para valorar si ha sido efectivo, y se suspenden de forma gradual.

Se suelen usar:

  • Antagonistas del calcio (flunarizina), especialmente si hay alteraciones del sueño o alimentación.
  • Betabloqueantes (propanolol), especialmente si se asocia a factores emocionales.
  • Amitriptilina, especialmente en cefalea tensional, la de abuso de analgésicos y en la migraña.
  • Otros, como verapamilo, topiramato, gabapentina, valproato

¿CÓMO EVOLUCIONA?

Las personas que padecen cefalea suelen tener una vida normal, sin restricción alguna, aunque durante el episodio doloroso algunos pacientes se sientes incapaces de desarrollar su actividad habitual, afectando a su trabajo y calidad de vida.

En tres cuartas partes de las personas que las padecen, las cefaleas son repetitivas, con frecuencia variable según el tipo. A pesar de esto, en más de un 90% de casos, las cefaleas tienen un pronóstico excelente y sin complicaciones, porque en la mayoría de personas se trata de migraña o cefalea tensional, que suelen responder al tratamiento médico o mejoran con la edad.

¿CÓMO SE PREVIENE?

Es importante conocer el tipo de dolor de cabeza que la persona padece para entender lo que ocurre y evitar que se convierta en algo crónico.

Hay que modificar los factores que desencadenan la cefalea para evitar futuros episodios. Por ejemplo:

  • dormir más
  • alimentarse mejor
  • relajarse
  • practicar yoga
  • caminar
  • acudir a la naturaleza
  • no consumir alcohol
  • hacer ejercicio regularmente
  • controlar la tensión arterial
  • reducir al mínimo el consumo de cafeína

Según el tipo de la cefalea y su repercusión sobre la persona el médico indicará el uso de fármacos preventivos de futuros episodios. Pero recordando siempre los efectos secundarios que tienen y explorando antes otras vías las naturales posibles.

Recordemos que, excepto en casos autorizados por el médico se debe evitar la automedicación frecuente o el tratamiento crónico con analgésicos para evitar la aparición de una cefalea por abuso de medicamentos.

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