Descansa sin culpas

POSPARTO SANO

No es pereza, es pura necesidad

Con la llegada de tu hijo verás que el tiempo ya no corre igual que antes. No te marques metas, descansa, cuídate y tu cuerpo se recuperará poco a poco.

Ascensión Gómez

Las mujeres que acaban de dar a luz no son enfermas, por supuesto que no. Yo más bien diría que son grandes atletas que, como es lógico, después de un esfuerzo físico importante necesitan un tiempo de descanso para reponerse. De la misma forma que tras una competición los deportistas reposan, se estiran, reciben masajes, etc., las mujeres puérperas también necesitan ciertos cuidados especiales para que su cuerpo se recomponga y puedan reemprender una vida, digámosle, “normal”.

No es pereza, es necesidad

Las mujeres estamos preparadas para parir y para recuperarnos tras el parto. La naturaleza lo tiene todo previsto, y por eso los primeros días no te apetece salir ni atender visitas, solo quieres dormir y descansar junto a tu hijo recién nacido. Es justo lo que necesitas para que los músculos y los ligamentos recuperen su elasticidad y su función, para que los órganos puedan volver a su sitio. El cuerpo te pide estar acostada, porque así la pelvis puede cerrarse de nuevo, el útero vuelve a ser pequeño, amamantar es más cómodo y el bebé se agarra mejor.

Qué hacer y qué es mejor evitar en el puerperio

Las fibras musculares de tu cuerpo necesitan entre seis y ocho semanas para recuperarse después de nacer el bebé. Aquí tienes algunos consejos sobre lo que sería bueno que hicieras en esta etapa y lo que no.

Ponte cómoda para dar el pecho. Utiliza cojines y almohadas durante la toma, te permitirán tener el cuerpo relajado sin necesidad de estar totalmente acostada. Adoptar posturas saludables en este preciso momento te evitará sufrir tensiones y dolores en la zona de los hombros.

Usa fulares, bandoleras... para llevar al bebé aúpa, porque así no se sobrecargan los brazos y los hombros. Esta una buena manera de prevenir que esta zona se resienta de tensiones innecesarias.

Practica ejercicios de Kegel. Se trata de contraer los músculos del suelo pélvico para fortalecer y recuperar el tono de su musculatura. Antes de empezar, deja que pasen unos pocos días tras el parto.

NO

Levantes pesos. Cualquier esfuerzo hará que hagas fuerza hacia abajo, lo que perjudicará al suelo pélvico. No tengas inconvenientes en pedir que alguien te ayude siempre que lo necesites.

Hagas abdominales convencionales, porque aumentan la presión intraabdominal y pueden ser muy perjudiciales. Espera a pasar esta etapa para aprender ejercicios apropiados con una profesional.

Fuerces las ganas de ir al baño, estar más de cinco minutos sentada y hacer fuerza es contraproducente. Si estás estreñida, toma más fibra y agua, y hazte masajes circulares de izquierda a derecha.

Cuatro sencillos pasos para vivir un posparto más confortable

1. Adapta el ritmo a tus necesidades y a las del bebé. No te apresures e intentes volver a tu vida de antes: el trabajo, las tareas domésticas, el gimnasio..., porque será contraproducente para ti y para tu hijo. Permite a las personas de tu entorno que te ayuden, déjalos que se encarguen de cocinar, de ir a la compra, de limpiar... No intentes tenerlo todo bajo control porque es imposible. En esta etapa de tu vida, lo más beneficioso es que le concedas a tu cuerpo todo lo que te pida: estar en contacto continuo con el bebé, dormir, comer un alimento en concreto, dar un pequeño paseo por el campo...

2. Elige ropa cómoda, a ser posible que no sea ajustada y preferiblemente de algodón. Por norma general, no se recomienda utilizar fajas que aprieten la zona abdominal porque no solo son ineficaces a la hora de mejorar el tono muscular de los abdominales, sino que, como bien sabes, todo lo que comprime el abdomen ejerce una presión directa hacia el suelo pélvico, dificultando su recuperación. Tampoco es bueno que te pongas cinturones o prendas que compriman esta zona, así como calcetines o medias que te dejen marca en la pierna. En cuanto al calzado, los tacones no son muy saludables en esta etapa porque acentúan la curvatura de la espalda.

3. Si sientes molestias en la pelvis, puedes probar a atarte el fular o a rodear sus huesos, no la barriga, con una banda de tela ancha y fuerte. Luego apriétala y anúdala a un lado. Esta contención de los huesos estabiliza la pelvis, haciendo que sientas menos molestias, y favorece que los ligamentos recuperen su fuerza y resistencia.

4. Regálate unos masajes. Es de las mejores cosas que puedes hacer durante el posparto gracias a sus efectos relajantes, sedantes y analgésicos. Son una opción ideal para deshacer tensiones musculares y tratar las contracturas que han quedado del embarazo, o las que aparecen en el posparto por las malas posturas que se adoptan al sostener o amamantar al bebé. Si te han hecho una cesárea, o por cualquier otra razón, y no puedes ponerte boca abajo, pide que te lo hagan sentada o apoyada sobre una mesa, con los brazos doblados y la cabeza descansando sobre ellos. El masaje de pies es otro placer al que ninguna madre reciente debería renunciar. Ahora bien, tiene un potente efecto reflejo sobre todo el cuerpo, por lo que, si lo realiza una persona sin experiencia, debería ser suave y corto.

¿Y después de una cesárea?

  • El periné: Requiere los mismos cuidados porque, aunque el bebé no haya atravesado el canal del parto, ha soportado el peso del útero.
  • La pared abdominal: Precisa unas atenciones especiales porque los músculos de esta zona, además de estar distendidos por el embarazo, han sufrido una sección quirúrgica. Una cesárea implica más cuidados.


Las hormonas del embarazo siguen trabajando

Después del parto, el efecto hormonal de la progesterona y la relaxina no desaparece inmediatamente. La progesterona, la hormona por excelencia del embarazo, evita que des a luz antes de tiempo, mientras que la relaxina es la que se encarga de favorecer la elasticidad de la musculatura y de los ligamentos, así como de aumentar la movilidad de los huesos de la pelvis para facilitar que el bebé pase por el canal del parto. Ambas desempeñan un papel esencial, pero después de dar a luz, ¿qué ocurre con estas hormonas?

Estás eufórica, pero no corras

Una vez tienes a tu hijo en brazos (especialmente si el parto ha cumplido todas tus expectativas), lo más probable es que te sientas pletórica, eufórica, poderosa, fuerte, en una nube de bienestar que hasta puede hacerte olvidar el recuerdo del dolor. Podrás levantarte, y si te dejaran, incluso serías capaz de salir corriendo con tal de demostrarle a todo el mundo lo bien que te encuentras. De todos modos, lo normal será que tras el primer paseo vuelvas a casa agotada y sorprendida: “Si me encuentro estupendamente, ¿por qué dando un simple paseo acabo como si hubiese corrido una maratón?”.

Todo se está recolocando

Un bebé acaba de pasar por el canal del parto. La musculatura del suelo pélvico se ha estirado hasta el límite, los ligamentos de la pelvis y de la parte baja de la espalda se han distendido más de lo habitual, los órganos intrapélvicos (útero, vagina, vejiga, recto) deben recolocarse en su lugar y los que están en la cavidad abdominal (intestino, estómago, hígado, páncreas...), que habían sido desplazados por el útero, también deben volver a su lugar original en el abdomen. La musculatura abdominal está flácida y estirada, y la piel también. Por eso necesitas un reposo especial, que no es sinónimo de inmovilidad, ya que eso sería contraproducente. Lo recomendable es que te muevas en función del momento, y el puerperio es una etapa especial.

Tu suelo pélvico pide que le prestes una atención especial

En los primeros días del posparto es importante que evites estar de pie en la medida de lo posible, porque perjudica a tu suelo pélvico. Para que te puedas hacer una idea de cómo le afecta, imagina que tu abdomen es un gran globo de agua que al apretarlo por el medio envía toda la presión hacia abajo, hacia el punto más débil, que en este caso es tu suelo pélvico.

Tumbada mejor que de pie

El suelo pélvico es la zona que más esfuerzo ha realizado para el parto, así que precisa mimos y tiempo para recuperarse. Como el peso de los órganos abdominales y pélvicos cae sobre un suelo pélvico estirado y débil por el efecto hormonal, con una musculatura abdominal ineficaz por los mismos motivos, intenta pasar más tiempo tumbada o sentada que de pie. Cuidar esta zona evitará prolapsos de las vísceras pélvicas, que son más difíciles de recuperar.